No olvides que sólo eres un hombre
La vida, tu mundo, esa luz que centellea y a veces truena, se puede apagar en un segundo. Y luego adiós: una oscuridad viscosa y negra que no respira, que está y deja que el tiempo apenas tenga nada. ¿De qué te sirvieron las riquezas, los desvelos por defender tu castillo de cristal si solo eres un hombre?