¿Amamantar como revolución?

Coincidiendo con la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en 360 Grados Press queremos poner el acento en las cada vez más mujeres que se movilizan para poder dar el pecho a sus hijos sin impedimentos y recibir los consejos adecuados para ejercer este derecho.

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Cuando dio a luz a su hija decidió que quería amamantarle, pero la experiencia no resultó tan fácil como creía. “Me dijeron que mi leche no era suficiente para alimentarle entre una retahíla de cosas que ahora sé que no son más que mitos. Mi pediatra no tenía conocimientos en este ámbito y no busqué más allá en medios sanitarios. Las recomendaciones que me dieron en el hospital tampoco fueron muy acertadas, por lo que contacté con Alba Lactancia Materna para pedir consejo“, continúa relatando ella misma. Ahora, dieciséis años después de dicho episodio, Alba Padró no solo sigue como asesora en el grupo de apoyo que le atendió entonces, sino que ha adquirido el IBCLC, certificado internacional de lactancia materna, es autora del blog Som la llet y ha creado una aplicación para móvil específica, LactApp, con la que complementar la orientación que se ofrece a las madres en persona. La conclusión es, por tanto, que la necesidad de información en este sentido ha sido una constante indiferente al paso del tiempo.

 

De la cultura del biberón a la cultura del pecho

Sin embargo, aunque a paso lento, parece que el panorama está cambiando para las madres que optan por dar de mamar. “Estamos saliendo de un bache importante que se inició en la década de los años 60, cuando se dieron cifras muy bajas de lactancia. Esta etapa obedeció a cambios sociales, como la plena incorporación de la mujer al mercado laboral, dando lugar a otro modelo de crianza; y al desarrollo de las fórmulas infantiles, que fueron objeto de campañas de marketing muy potentes. Ahora, estamos en una curva ascendente“, contextualiza Marta Díaz Gómez, coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Sin duda, la labor de entidades nacidas por el mismo apuro que Alba vivió al ser madre ha jugado un papel fundamental en esta evolución, como sería el caso de La Liga de la Leche, que nació en 1956 en Estados Unidos y tuvo su réplica en España de la mano de un grupo en Euskadi tres décadas después, o de Amamanta, asociación iniciada por un grupo de amigas hace quince años en la localidad valenciana de Vilamarxant que ya cuenta con alrededor de 400 socios. La primera, por ejemplo, atendió por teléfono y por mail a cerca de 14.000 progenitoras durante el pasado 2014. La segunda asiste a una media de 1.300 cada año únicamente con su programa de voluntariado hospitalario.

 

Un apoyo necesario para exterminar los prejuicios

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Estas son solo dos muestras del trabajo que se realiza desde entidades semejantes. Porque, aunque los medios de actuación son diversos, el punto fuerte de todas ellas reside en el trato de tú a tú a través de talleres o reuniones gratuitas que se organizan con sus asesoras. “La clave es el apoyo de madre a madre, ya que comparten vivencias, dudas, alegrías, inquietudes y entre ellas se establece una red de apoyo. Nosotras facilitamos el debate y solemos tener un tema en cada reunión que va desde los primeros días al destete, pero nos amoldamos siempre a lo que interesa a quienes acudan“, explica Inma Mellado, monitora de La Liga de la Leche en Madrid. De este modo, se da respuesta a dudas frecuentes, como “la duración y la frecuencia de las tomas o el contacto que los bebés necesitan“, según indica Ana Vicente, la presidenta de Amamanta.

 

Y, paralelamente, se van derrocando aquellos mitos que lastran la lactancia materna todavía, entre los que destacan las molestias o la capacidad alimentaria de esta leche. “Hay madres que aguantan lo indecible cuando no tiene que ser así. Dar el pecho es una experiencia placentera, por lo que el dolor es una señal del cuerpo para indicar que algo no está bien“, declara Alba sobre el primer aspecto. “Que es la opción más recomendable para nutrir al bebé es una verdad con tal evidencia científica que ya ni se debería cuestionar prácticamente. Solo se aconseja recurrir al biberón en casos excepcionales. Hace poco vi un cartel que decía ‘Si no dudas de tu corazón, ¿por qué lo haces de tu pecho?’. Esa es la cuestión“, argumenta Marta respecto del segundo.

 

La normalización como objetivo

Con todo, la práctica de la lactancia está viviendo un auge, el cual también se ha visto potenciado por las redes sociales, donde se ha fraguado una suerte de “tribu física” en la que respaldarse. Además, ello concede una visibilidad que está ayudando a ganar otro de los frentes abiertos en esta materia: la naturalización de dar de mamar. Puede sonar increíble para muchos, pero las expulsiones de madres en lugares públicos y privados por esto mismo se suceden. De hecho, una situación tal ha dado lugar a la formación de Lactancia en Libertad, colectivo que reivindica el derecho de alimentar a un lactante dónde y cuándo este lo demande; lo cual solo ha sido regulado por el Gobierno vasco de momento. “Sigue viéndose como algo obsceno que debe hacerse en privado cuando la AEP así como otros organismos internacionales lo defienden, permitiendo a las madres hacer una vida normal. La elección es del bebé y de la madre, de nadie más. Quizá, nos hemos olvidado un poco de que somos mamíferos. Y existe una sexualización excesiva de los senos femeninos en publicidad, cine o prensa. Si tenemos en mente un pecho como un elemento sexual, rápidamente asociamos el amamantar en público con una indecencia, lo cual choca con que las imágenes en vallas publicitarias o en televisión de escotes pronunciados no escandalicen tanto“, analiza Carmen Vega, su presidenta, quien ha vivido en primera persona uno de dichos episodios de discriminación.

 

Más pasos hacia delante y en compañía

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Ninguna de las voces consultadas pone en cuestión que esta ‘revolución’ ha de ser liderada por las madres. Sin embargo, coinciden al apuntar que ello no es sinónimo de una reivindicación en soledad: los padres, los sanitarios y la sociedad en general son llamados a participar en la transición. “Muchos estudios destacan la importancia del papel del padre en la lactancia para que la madre se inicie en ella y la prolongue. Además, su rol también está cambiando, implicándose más social y emocionalmente en la crianza del hijo“, declara la coordinadora del correspondiente comité de la AEP. “Sería importante que mejorase la formación en lactancia para los colectivos sanitarios que, por nuestra experiencia y nuestras fuentes, es bastante escasa y tienen muchas veces que formarse por su cuenta en algo tan básico como la primera etapa de la alimentación humana. Esto juega en contra de las madres que desean amamantar y que ven truncados sus deseos por informaciones contradictorias o erradas del personal sanitario en el que depositan su confianza“, completa Carmen. “Sabemos que es algo complicado por las muchas alternativas que se ofrecen, el actual ritmo de vida insostenible, las exigencias que se les imponen a las futuras madres y un gran etcétera. Formación, sensibilización y promoción son esenciales para que desde arriba las cosas empiecen a cambiar. Desde abajo ya somos muchos los que estamos aportando nuestro granito de arena“, concluye la presidenta de Amamanta.

 

¿Y si se renuncia a dar el pecho?

La maternidad es un tema recurrente para el debate público, de manera que cualquier decisión al respecto, entre las que se encuentra la alimentación del bebé, es objeto de comentarios desde perspectivas varias. No obstante, esta discusión resulta ajena a las principales implicadas, bien sea en forma de colectivo o a nivel individual. “Nuestra misión es clara: ayudar y apoyar a las madres que desean amamantar. Nuestro mensaje es de respeto absoluto hacia las decisiones de cada madre. Lo realmente penoso es que aquellas madres que desean amamantar no reciban la información y el apoyo necesarios para hacerlo“, razona la monitora entrevistada de La Liga de la Leche. Alba, al igual que las demás protagonistas del presente artículo, lo corrobora: “Tengo muchas amigas madres que no han dado el pecho y otras muchas que sí. ¿A alguien le interesa que haya un conflicto entre nosotras mismas o que veamos enemigos donde no los hay? Este pique entre nosotras no existe, pero la sociedad se cree con derecho a opinar sobre todo y a las mujeres se nos cuestiona siempre. Las mujeres lactantes podemos caer en el error de tener una experiencia maravillosa y evangelizar en este sentido en un principio, pero una madre nunca va a atacar a otra por elegir una alimentación u otra para su hijo. El problema viene cuando una mujer se ve abocada a una opción por falta de información y sin poder decidir por sí misma“.


@LaBellver

Foto de la portada exterior obtenida de Flickr bajo licencia Creative Commons. Autos: FerPer

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