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El Butacón del Garci

Agua que desborda las piscinas

Agua que desborda las piscinas

Tengo el alma en un puño y el corazón en otro. Supongo que así se sentirá la mayoría de los humanos, al menos en esta parte de la Tierra donde crecen las margaritas y se anegan los cementerios.

Palabras envenenadas

Palabras envenenadas

Cuando el otoño remolonea más de lo necesario y las hojas se caen de puro aburrimiento, quiero salir a la calle y evitar ser presa fácil de los francotiradores. Porque el día a día se ha convertido en un milagro a punto de derretirse, el premio por encontrar una mota de verdad bajo las piedras, tal vez la razón de seguir respirando detrás de las cortinas un poco de aire clandestino, algo que te diga “todo bien” bajo una lluvia de palabras envenenadas.

Así soy

Así soy

Un porrón de años como periodista y nunca me parecieron muchos. Ahora ejerzo de pescador de sombras y buscavidas vehemente. Cada vez miro menos hacia atrás porque tropecé demasiadas veces en la piedra que siempre tengo delante. Detesto a los abraza-farolas, aunque añoro que me abracen. Soy amigo de todos y mucho más de los…

El corazón periodista aún late en El Correo

En El Correo de Andalucía he hecho de casi todo, como siempre ha de hacer un aprendiz de periodista, monaguillo de la pluma y los andurriales: meterme en el barro hasta las trancas, una crónica de sucesos con dos ahorcados en un mismo día, una entrevista a un futbolista fondón y trolero, una crónica rociera…

A veces, estorbamos

En Tenerife encontraron muertos a un matrimonio y a sus dos hijas pequeñas. También estaba muerto el perrito. Fue un crimen pactado, casi como un ritual, con carta e instrucciones “para un después”, aseguran las autoridades. Cuatro personas y un perrito que ya no están. Se fueron.

La bandera del capitán

Le vi un día de hace mucho: lucía peleón un ?equillo Paul McCartney, la frente patricia y esa peculiar nariz de águila desa?ante. Deambulaba por los pasillos del colegio con las prisas de un arcabucero en el fragor de una batalla de la Guerra de los Cien Años.

Tú te encuentras solo

Tú te encuentras solo

“¿En quién confía usted? En la gente que come cuando tiene hambre, supongo”. Es una pregunta que se le puede hacer a cualquier ciudadano de cualquier parte del mundo, esa persona de corazón sano y sonrisa despierta que piensa que el mundo está así porque así debe ser. Sin más pespuntes. ¿Por qué cambiar lo que va como tiene que ir aunque vaya yendo arrastrando el trasero por el asfalto?

Un amigo

Un amigo es alguien que cuando no está se siente. Un amigo es una sonrisa en medio del invierno, una palabra bajo el viento, un golpe abrupto en medio de un desierto lleno de noches, donde la nada vive y la oscuridad reina. Un amigo es el que agarra tu soledad de la mano y ve el sol de frente. Un amigo es una mirada, esa estrella invisible que te golpea y no duele.

Injusta Justicia

Injusta Justicia

En España, los burros no vuelan aunque conozco a gente que sí podría hacerlo. O parecerlo. O simularlo. O imponerlo. En España, el sol no calienta espaldas de seda, pero revienta los cuerpos que nacieron en la oscuridad de la noche y se consumen, minuto a minuto, bajo el yugo despiadado del olvido. En España raptaron al hombre de la calle y lo ataron a una noria que siempre da vueltas sobre su propio destino.

Palestina nunca muere

Palestina nunca muere

Veo horrorizado cómo los cuerpos de cientos de jóvenes palestinos (¿terroristas?) caen como muñecos de trapo y se esparcen malheridos sobre los áridos campos de Judea, en una lucha desigual contra un gigante que tiene casi todo menos corazón. Piedras contra balas. Gritos contra obuses. Libertad contra represión. Vida contra muerte.

Nuestra vieja España

España envejece, han dicho. En realidad, hace mucho tiempo que se está descascarillando como la cal seca que cae de las paredes de los pueblos que un día dibujó Serrat. Envejece a puro bostezo, harta de gritar por la igualdad que un día le contaron y esperar sueños de Justicia donde solo encuentra socavones con sangre.

En el nombre de nadie

Cada palada de ira, cada golpe de gatillo, cada soplo de vida cortado para siempre, nos produce un dolor tan fuerte como el estallido de una ola en plena noche. Nadie puede matar en nombre de nadie. Eso es mentira: matan en nombre de ellos mismos, en nombre de su ambición, de su codicia. De sus miedos.

Cataluña, la parodia nacional

“¿Un orinal? ¿Llamas un orinal al sudor y la sangre de tu padre?” Esta es una de las cientos de frases disparatadas del genial libro La conjura de los necios, que me trae el recuerdo de lo que pasa en España y el sainete que acontece en Cataluña, que nos despertó de la siesta. Me reiría de ello si no fueran tan graves las consecuencias de la desembocadura esperpéntica de tamaño dislate.

La mentira de un político es traición

Si una persona miente o engaña a otra persona tira por la borda uno de los bienes más preciados que pueda poseer: la confianza. Si un político miente o engaña al ciudadano, no solo mina su confianza: es un traidor capaz de todo y le importa el suspiro de una hormiga los intereses de su pueblo.

No olvides que sólo eres un hombre

La vida, tu mundo, esa luz que centellea y a veces truena, se puede apagar en un segundo. Y luego adiós: una oscuridad viscosa y negra que no respira, que está y deja que el tiempo apenas tenga nada. ¿De qué te sirvieron las riquezas, los desvelos por defender tu castillo de cristal si solo eres un hombre?

Refugiados

Los refugiados que llegan a nuestras costas huelen a humedad y a miedo. La mayoría tiene hambre y sed pero sus ojos y sus manos buscan desesperadamente asirse al gran tesoro que todos soñaron: la vida.

Tres periodistas

Se llaman Antonio Pampliega, Ángel Sastre y José Manuel López. Son periodistas. No pertenecen a ninguna empresa. Son autónomos, según el término laboral al uso de España; “freelance”, que así llaman en el término inglés a los periodistas que trabajan por su cuenta. Es decir, cobran por trabajo publicado; si no publican, aunque ellos envíen el trabajo, no cobran. Antonio Pampliega, Ángel Sastre y José Manuel López, periodistas, llevan casi medio mes desaparecidos en Siria. Los expertos piensan que han sido secuestrados.

El miedo que nos tienen

La gente tirana que nos gobierna previene a la ciudadanía de los partidos nuevos que hablan de igualdad social y en su agenda, por encima de todo, priorizan la palabra PERSONA: “Cuidado con la izquierda radicalizada, ellos traen el caos”. Como si el hombre que cruza tu calle cada día viviera inmune a todo lo que le rodea, como si sobrevivir fuera un concepto perdido en las tinieblas de la biblioteca de los libros censurados.

El periodismo tiene tantas cosas que decir que nunca calla

El periodista debe andar en la trinchera de los débiles y los que más necesitan. Un periodista no es ningún miembro de una ONG, pero anda ojo avizor para denunciar la injusticia. El periodista que se sienta en la mesa del fuerte, divierte con su ingenio floral al poderoso y se hace el sordo frente a una multitud que sufre bajo el mantel de vanidades; ese no es periodista.

Los silencios de los dictadores

Los mejores silencios son los que no dicen nada, los que pierden el color y quedan suspendidos en el infinito. Los silencios ruidosos, los que quedan en penumbra, huelen a muerte. Las dictaduras preferían los silencios ruidosos, los silencios de la noche con luces de linternas, ruidos de motor de coche y golpes en la puerta de tu casa. Esos silencios mataban y luego desaparecían.

¿Darás tu mano a quién te muerde las entrañas?

¿A quién votarás? ¿Al que te sonríe y engaña?, ¿Al que te roba y esconde la mano?, ¿Al que te dice que mañana será un gran día y luego no es mañana, porque todo sigue igual y tú sigues en la misma parada esperando a un autobús que nunca llega?

Tu voz la escucha mucha gente

Un nuevo terremoto sacudió Nepal y en la otra parte de la Tierra nos quedamos quietos por un segundo, por un segundo una sensación desagradable nos arañó las tripas. En ese tiempo, pensamos, la muerte se hizo cargo del futuro de miles de personas. La muerte selló de golpe la pared de mucha gente.

El hombre que dejó de mirarse

Ponte, amigo, en la piel de un hombre o una mujer, en la banda de los 30 años o 60, que están en paro y no tienen cobertura económica, seguro que, si lo haces de veras, tendrás el sentimiento estremecedor de alguien que vive cada instante a escasos centímetros del abismo. Que estás a punto de caerte. Un día sí y el otro también. Pero puede que no haya otro día.

Canto de una sociedad enferma

Casi novecientas personas (hombres, mujeres, niños, ancianos…) desaparecieron en las aguas del Mediterráneo, un mar que en una orilla destila alegría, progreso y futuro y en la orilla contraria vomita desesperación, miedo y no conoce mañanas.

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