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Giros

Muerte en Río Bravo

Allí estaban ellos, como dos piedras de carne ancladas en la orilla, bajo un colchón húmedo de cañas y cieno pegajoso, inertes.

No eres nadie, no eres nada

Nadie

Nunca supiste el valor de una sonrisa ni sentiste el corazón de otra persona dentro de un abrazo. Nunca dibujaste una luna llena en una noche con pétalos de amor sobre tu cama.

Gitano

Te gustaba beber la vida de un trago y viajar por un universo de colores inéditos, te gustaba descubrir que el olor seductor del azahar se clava como un puñal en el vientre de una mujer amada.

1936 y el sonajero

el sonajero

Catalina era mujer de sangre caliente y mirada fija a los ojos. Pobre como un perro en una vigilia pero digna, buena esposa y mejor madre.

Cuéntame, perdona, te quiero

Hoy puedo sentarme y mientras te miro a los ojos quiero pedirte que me cuentes, háblame despacio pues el tiempo lo dejé olvidado en alguna esquina y no corre cuando te escucho.

Cuéntame, perdona, te quiero

Ojo

Hoy puedo sentarme y mientras te miro a los ojos quiero pedirte que me cuentes, háblame despacio pues el tiempo lo dejé olvidado en alguna esquina y no corre cuando te escucho.

Tu risa de sol en la mañana

mirada en el corazón

Puede que tenga clavada tu mirada en el corazón y no sienta más obuses que tus ojos de fuego paseando sobre mi cuerpo. Puede que no existan más noches en esta acera.

Un gramo de vida, una tonelada de muerte

Fotografía: Samuel Zeller

Ya no hay sombras en el mundo para esconder tanta vergüenza, tanta maldad, tanto estiércol. El hombre se ha convertido en un amasijo de ideas confusas y metal enmohecido.

La felicidad tiene mil caras y mil razones

La felicidad es la sonrisa cristalina y confiada de un niño o un matrimonio de ancianos sonriendo cuando se miran a los ojos. La felicidad es el amanecer cuando clarea en el campo.

No sé cuándo viniste

No me gusta pasear por el parque cuando llueve porque nunca me llamas y me pierdo el olor a libertad de los nenúfares y un silencio de cristal bajo las nubes.

Nunca miras el lado bueno de las cosas

el lado bueno de las cosas

Echas la vista a los periódicos y los titulares vomitan brotes de carne cruda. Es la realidad palpable de un país que se desangra entre mirar atrás y mirar al frente.

Los muertos no se olvidan

Fotografía: Marga Ferrer

Los muertos no se olvidan, siempre viven en el corazón de los justos. Los asesinados, arrancados de las entrañas de una familia, mucho menos.

Te quiero llamar pero no sé tu nombre

Te quiero llamar

Te quiero llamar pero no sé tu nombre, le pregunto al viento y más allá de la colina un silencio afilado hiere mis entrañas. Nada es nadie disfrazado de persona y no sonríe.

La palabra es un ladrillo roto

La palabra es una espada roma clavada en el corazón, una oscuridad debajo de la misma oscuridad disfrazada, el ancla perdida de algún barco que flota en este universo loco de mentiras.

Dile, simplemente

Fotografía: Marga Ferrer

Puede que me aleje de ti, aunque ya sea tarde o puede que caigan las sombras y el desierto siga estéril en la lejanía. Puede que un niño muera ahora y nadie se detenga.

Es primero de año y nada cambia

Fotografía: Marga Ferrer

Es primero de año y nada cambia, todo sigue igual en aquel horizonte que todos vemos pero nadie toca. Seguimos en la misma avenida, donde los árboles expulsan a los pájaros.

La Navidad es solo eso

Fotografía: Marga Ferrer

Navidad 2018 es otro año igual: el cielo se viste de luces, las paredes se pintan con sonrisas de Photoshop y las tiendas aplican un descuento con trampa vietnamita en su letra menuda.

Cuando vuelan los mártires

Fotografía: Marga Ferrer

Volaron las ideas y dejaron un rastro de sombras masacradas. Se lanzaron flechas al corazón y las flechas no encontraron su camino. No hubo luz.

La misma hora de siempre

Foto: Marga Ferrer

Quizás puede que seas una persona con la cabeza alta y el horizonte hundido como un barco sin mascarón de proa; o alguien apilado en el trastero como una bicicleta sin ruedas.

Agua que desborda las piscinas

Agua que desborda las piscinas

Tengo el alma en un puño y el corazón en otro. Supongo que así se sentirá la mayoría de los humanos, al menos en esta parte de la Tierra donde crecen las margaritas y se anegan los cementerios.

Palabras envenenadas

Palabras envenenadas

Cuando el otoño remolonea más de lo necesario y las hojas se caen de puro aburrimiento, quiero salir a la calle y evitar ser presa fácil de los francotiradores. Porque el día a día se ha convertido en un milagro a punto de derretirse, el premio por encontrar una mota de verdad bajo las piedras, tal vez la razón de seguir respirando detrás de las cortinas un poco de aire clandestino, algo que te diga "todo bien" bajo una lluvia de palabras envenenadas.

Así soy

Así soy

Un porrón de años como periodista y nunca me parecieron muchos. Ahora ejerzo de pescador de sombras y buscavidas vehemente. Cada vez miro menos hacia atrás porque tropecé demasiadas veces en la piedra que siempre tengo delante. Detesto a los abraza-farolas, aunque añoro que me abracen. Soy amigo de todos y mucho más de los…

El corazón periodista aún late en El Correo

En El Correo de Andalucía he hecho de casi todo, como siempre ha de hacer un aprendiz de periodista, monaguillo de la pluma y los andurriales: meterme en el barro hasta las trancas, una crónica de sucesos con dos ahorcados en un mismo día, una entrevista a un futbolista fondón y trolero, una crónica rociera…

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