Fotografía: Marga Ferrer
Fotografía: Marga Ferrer

La Navidad es solo eso

Navidad 2018 es otro año igual: el cielo se viste de luces y las paredes se pintan con sonrisas de Photoshop, las tiendas aplican un descuento con trampa vietnamita en su letra menuda y el azúcar embadurna las aceras de los hospitales, donde el dolor grita una melodía que nadie entiende y nos desgarra.

En esta Navidad 2018, los lunes siguen vistiendo al hombre del traje gris, Pimpinela busca alguna muesca de escarlata, la valentía es la más cobarde de los miedos y el sol se guarda bajo llaves en la caja fuerte del banco principal.

En esta Navidad 2018 hay miles de niños que buscan un trozo de calor en el baúl de las miserias, los sacerdotes hablan de una diosa que no tiene rostro y el televisor emite el último episodio de una tragedia con decenas de muertos sin nombre ni apellidos. La vida es un calcetín que no tiene remiendos; el frío no llama a la puerta dos veces, penetra en las almas de las personas y secuestra sus sonrisas.

En esta Navidad 2018, el invierno no se cambia de camisa y la mujer sigue pagando los platos que rompió la ira un día cualquiera; el triste día donde la fuerza es una navaja afilada, que no conoce la poesía y enfila un camino de amaneceres rotos.

En esta Navidad 2018, todo sigue igual que hace dos noches, igual que ayer en el otro lado del mar, exactamente igual que hoy en el otro universo, cuando caminábamos descalzos y una brizna de aire acarició tu rostro. En estos días, la rueda del tiempo gira firme y no evita que el fuego consuma los cirios cuando llega la noche y la Navidad es una canción de cuna sin letra.

@Butacondelgarci

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