El día del trabajo y todos los días
Por los que trabajan tan duro que nunca ven el día. Por los que no trabajan y solo conocen los dientes crispados de la desesperación. Por los que nunca se rinden y luchan hasta que sus gastadas manos se rompen. Por los que tienen las espaldas desconchadas de aguantar la lluvia pertinaz de los abusos. Por ellos está mi corazón con las ventanas abiertas y las manos alzadas.