Reprogramando nuestras neuronas

Liderazgo, comunicación asertiva, ventas, trabajo en equipo, oratoria, curar fobias son ámbitos en los que mucha gente quiere mejorar pero no conoce herramientas específicas para ello. Una es la Programación Neurolingüística (PNL), cada vez más en boga en la sociedad, y cuya definición oficial la describe como “el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva del ser humano”. Para adentrarnos más en esta disciplina, en 360 Grados Press hemos hablado con varias profesionales de la materia para que nos explican de qué trata y cómo se aborda.

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“Una vez me llegó un paciente con fobia a volar en avión y quería visitar a su hija que se había ido a vivir a Inglaterra. Pero el miedo inmenso a pensar que tenía que tomar el avión le impedía hacerlo”, cuenta Rocío Suárez, master trainer PNL-master coach. Trabajó con esta persona a través de lo que lo expertos en PNL llaman “instalación de recursos o anclas”, relacionados con la tranquilidad y la seguridad en este caso y le llevó a cabo una técnica de cura de fobias. A la semana siguiente estaba en Londres visitando a su hija. Este es uno de los ejemplos prácticos (curar fobias) en los que ayuda la Programación Neurolingüística (PNL), una técnica que supone “la capacidad que tenemos los seres humanos para programar nuestro cerebro a través del pensamiento y el lenguaje“, según explica Suárez.

 

Para Laura Arranz, abogada experta en derecho civil y de familia y coach y trainer PNL, esta disciplina “sencillamente estudia el funcionamiento de la mente humana para identificar una serie de modelos y patrones sobre la percepción y la conducta y cómo poder llegar a copiar y modelar estos modelos y patrones.  Esto es, la PNL muestra cómo poder usar el lenguaje de la mente para conseguir los resultados que deseamos“.

 

De hecho, la comunicación juega un papel esencial en la PNL, pues demuestra “cómo está organizado la información que una persona percibe del mundo exterior. Identifica y percibe lo que se encuentra en su realidad, donde muchas veces encontramos distorsiones o generalizaciones que vemos en las estructuras del lenguaje”, explica Maru Dávila, coach ejecutivo certificada internacionalmente, formadora en Liderazgo, Coaching y PNL. Y añade que, para romper con estas limitaciones, se pueden generar cambios a través de preguntas.

 

Por ejemplo, si alguien asegura que su pareja no le quiere porque no le regala flores, ¿siempre es así? ¿Todas las parejas que no llevan este tipo de regalos no les quieren? Es decir, existe una distorsión del lenguaje y de presunciones de lectura a través de las cuales se pueden crear prejuicios. La psicóloga especializada en teorías de la Gestalt Yolanda Melero pone otro ejemplo respecto al uso del lenguaje: “Es fácil escuchar expresiones tales como “Me pones nervioso” o “No cuento lo que me ocurre para no aburrirte”. Dese la PNL se focaliza en cómo la persona de esta manera se quita su propio poder personal y se lo da al otro, que es el supuestamente causante de sus males o viceversa uno es el causante de los estado emocionales del otro. Por lo tanto, el camino sería darse cuenta que “Yo me pongo nervioso cuando tú haces/dices x” o “Me da miedo contarte lo que me ocurre por si te aburres y te vas”.

 

Por tanto, esta disciplina, tal y como indica Arranz, aporta una mayor toma de conciencia de uno mismo y de la realidad: “Al existir esta mayor conciencia, se abre el Mapa Mental de cada uno, con el que observamos e interpretamos la realidad. Al conseguir cambiar el observador que somos de las cosas, podemos verlas con otros ojos; esto nos permite que seamos capaces de cambiar nuestra interpretación, ser más eficientes en el uso de los recursos y, por ende, lograr más fácilmente los resultados que deseamos”. Por ello, afirma que aporta grandes beneficios en el autoconocimiento, en la comprensión del otro y de las relaciones, en la comunicación, en el logro de objetivos, en la gestión de bloqueos emocionales y mentales, en los recursos a gestionar y aprender, en el modelaje de personas exitosas, etc.

 

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En el caso de Laura Arranz, la PNL le ha aportado aprender y entender todo lo que le rodea, desde que el Mapa Mental de la realidad de cada persona solo lo percibe cada uno hasta que todo comunica, incluso el silencio, ya que el receptor puede otorgarle un significado. “Y uno muy importante: reconocer que las palabras no son inocentes y que hay que validar el impacto que tienen en nuestras cabezas (la mía y la de los demás) al comunicarme”.

 

Así pues, la comunicación no verbal resulta fundamental, tal y como resalta Dávila, porque ayuda a “calibrar” (leer) a las personas. Se observa tanto cómo respira, el brillo de los ojos, los gestos, los movimientos, las tensiones musculares en distintos contextos. “Vemos cómo una persona percibe el mundo a través del sistema representativo visual (vista), auditivo (oído) o kinestésico (gusto, tacto y olfato)”, agrega, ya que, según la PNL, todas las personas funcionan principalmente en una de estas tres modalidades.

 

“Reprogramar” los patrones neuronales

 

La PNL surgió en los años 70 del siglo pasado a raíz de estudiar los patrones comunicacionales y terapeutas de reconocida trayectoria, y fue creada por Richard Bandler y John Grinder en California hasta convertirse en una disciplina extendida por todo el mundo. “Lo que busca es “reprogramar” los patrones neuronales (creencias limitantes) –comenta Melero- a través del lenguaje (interno y externo), de la observación y de nuestras imágenes internas. Inicialmente se utilizó para el ámbito de la psicoterapia y se ha ido desarrollando en otros como el liderazgo, la comunicación asertiva, las ventas, el trabajo en equipo o la oratoria”.

 

Rocío Suárez, que forma parte del equipo internacional en Estados Unidos de Bandler, también apunta que en un inicio solo se aplicó en el área de la psicología, pero los usos de hoy son incontables, pues abarca desde la parte empresarial hasta la personal. “Nosotros no somos conscientes de cómo hablamos y, simplemente, vamos repitiendo lo que la sociedad o lo que nuestros papás decían y es muy importante reconocer la importancia de las palabras y de mis acciones porque ellas determinan mi calidad de vida. Otra cosa importante es que yo no me dé cuenta de la programación que traigo porque esta se dio de forma inconsciente y no reconozco qué hay en mi estructura mental. Yo solo veo los síntomas que se expresan en los diferentes contextos de mi vida, personal y profesional”.

 

En este sentido, Suárez pone el siguiente ejemplo: “¿Qué piensas del matrimonio? Es algo bueno, o algo no tan bueno, según se explique a una persona cuando se va a casar. Lo que piensas del matrimonio es tu programación sobre ello. O las personas ¿qué piensan sobre la vejez? Que es tristeza, abandono, soledad, enfermedad, y pensar de esta forma es la programación mental que se trae y eso hace que exista una posibilidad de que este pensamiento se vuelva realidad; esa es la programación mental, por lo que tus pensamientos determinan tu realidad“.

 

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Por tanto, la PNL va dirigida a las personas que quieran crecer para mejorar su excelencia personal o profesional. Sirve tanto a nivel personal como profesional, tanto a personas individualmente como a empresas y organizaciones. “Es importante  destacar que no es una terapia, no realiza diagnósticos clínicos y trabaja desde la practicidad de la superación del problema, no del análisis propio del problema”, matiza Laura Arranz.

 

El área empresarial se ha convertido en un nicho destacado para esta disciplina. Así, Maru Dávila, formada en PNL y Coaching por los referentes internacionales John Grinder, Carmen Bostic St. Clair, Michael Carroll y Stephan Galligan, trabaja, sobre todo, en el ámbito corporativo, donde realiza formación en temas de liderazgo o ayuda en la gestión de conflictos o de cambios, entre otras cosas. Para ello emplea actividades que se hallan en la PNL, herramientas prácticas que las incorpora para poder llevar a cabo estas formaciones.

 

PNL y Coaching

 

Aunque parecen similares, existen diferencias entre el Coaching y la PNL. Arranz aclara que, a grandes rasgos, el primero “trabaja a nivel consciente  (los juicios que hacemos, ayudando a reinterpretarnos a través de la autoreflexión y las distinciones)”, mientras que la PNL hace hincapié en “el nivel inconsciente”. El Coaching plantea un proceso conversacional racional (como la mayéutica) y la PNL es un conjunto de herramientas que trabajan a nivel neurológico (de asociaciones neuronales), accediendo a trabajarlas a través de los canales de percepción e interpretación de la realidad –visual, auditivo y kinestésico- de los clientes. “Podríamos decir que el Coaching crea una estructura y la PNL llega a resolver situaciones que el Coaching a nivel racional no ha podido”.

 

Asimismo, en los últimos años todo lo relacionado con Coaching “está teniendo un gran auge”, según Maru Dávila, a través del cual “entran en contacto con otras metodologías y buscan herramientas compatibles. Por eso, se está pidiendo más información sobre la PNL, tanto a nivel particular como empresarial. La gente sabe que así gestiona su historia personal y puede mejorar su calidad de vida, tanto en sus relaciones personales y profesionales, en tener una comunicación mucho más efectiva”.

 

Por ello, Suárez recalca que resulta importante reconocer qué técnica funciona para cada persona, por lo que a las personas que muestran escepticismo respecto a la PNL pide que evalúen cuál es la que mejor le va. “Si a alguien le duele la cabeza lo puede solucionar con un medicamento o con PNL; es decir, lo importante aquí es la solución y para eso pueden existir muchas técnicas como la Programación Neurolingüística”.

Patricia Moratalla

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