Reiki, energía alternativa

Inma Gabarda

Periodista en Soma Comunicación
Millennial. Me apasiona contar historias.

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    Se dice que antiguamente los curanderos eran personas que tenían la capacidad de sanar físicamente a los enfermos. Hoy en día esa creencia se ha extrapolado a otras medicinas alternativas, como la homeopatía o el reiki, una disciplina que ya se utiliza en más de 1.000 hospitales de EEUU y Reino Unido pero que todavía genera mucha incertidumbre en España. Esta semana en 360 Grados Press nos adentramos en el curso de iniciación, para conocerla de primera mano.

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    El reiki es una terapia alternativa recogida en el campo de las prácticas terapéuticas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud de la ONU. Una opción natural que normalmente se emplea cuando existe un dolor sintomático o un bloqueo mental, y que algunos hospitales con medicina tradicional ya han incorporado para los pacientes que lo solicitan.

    Esta situación se da porque, según la base de esta disciplina, cuando la energía se bloquea por cualquier circunstancia se produce una enfermedad. De modo que, disponer las manos en la zona que tiene el tapón se utiliza para disolver ese ‘nudo’ y devolver el equilibrio al organismo.

    Originalmente el reiki, que cada vez tiene más adeptos en Europa, se fraguó en Japón y fue descubierto por el monje y catedrático japonés Maestro Usui y la Maestra Takata, que manifestaron su capacidad para sanar a través de las manos mediante la canalización de la energía. Aquellos que se inician en esta especialidad son instruidos según los maestros y reciben el primer símbolo (Cho-ku-rei), que abre paso a la energía y se utiliza antes de comenzar una sesión de reiki y al finalizarla.

    Las personas que lo prueban manifiestan sentir un equilibrio mental y físico, que les reporta un mayor grado de satisfacción consigo mismas que antes de realizarlo. Normalmente, suelen experimentar una crisis de sanación cuando se adentran en esta especialidad que afecta de distinta forma a aquellos que lo practican. Algunos sienten un malestar profundo, como consecuencia de lo vivido, otros notan frío o calor, indistintamente. Y otras personas directamente no llegan a reconocer ningún cambio.

    María, ahora maestra de Reiki, nos cuenta que ella experimentó mejorías tras recibir varias sesiones y que logró mitigar su dolor de rodilla y le ayudó en un problema grave de salud que tuvo. “No fue decisivo, porque requería de una operación pero de alguna manera se podría decir que me alivió muchísimo”.

    Después de vivir esa experiencia en primera persona, decide dar un paso más y hacer el curso de iniciación. Al principio, muestra una actitud escéptica ante el reiki que le impide sentir lo que otras personas a su alrededor sí estaban percibiendo. “Tardé más que otros conocidos, pero un día después de mucha práctica llegó y lo sentí“, explica a 360 Grados Press.

    De hecho,  según María, el reiki le ha ayudado personalmente a la sanación espiritual, mental y corporal. “Espiritual porque en el caso de que seas cristiana, como yo, considero que es una forma más de rezar y de contactar con Dios. Desde el punto de vista mental, porque me ayuda a organizar las ideas y a tenerlas claras, lo que no quiere decir que no meta la pata, pero sí que me permite las cosas con claridad. Y a nivel físico, porque me ha permitido reducir dolores de cabeza o de la rodilla, en varias ocasiones”.

    Tal y como apunta la experta, y apoyando lo que manifiesta la OMS al respecto, el reiki es desde el punto de vista clínico una terapia complementaria a la medicina convencional. “Nunca diría a alguien que dejara de tomar una medicación o de recibir otro tratamiento, pero sí le aconsejaría combinarlo, en la medida que pueda“, expresa.

    Su combinación es posible porque todo el mundo puede practicarlo, no requiere de unos conocimientos y unas aptitudes específicas, sino que se trata de una técnica que se puede aprender. De hecho, algunos estados lo emplean y lo tienen incluido en su sistema público de salud como es Reino Unido, EEUU y Nueva York que forman a sus sanitarios en emergencia para dar reiki. No obstante, en España todavía existen algunos detractores y hay muchas personas que se muestran más reticentes a la hora de practicar esta disciplina, pues consideran que se trata de una sugestión, ya que tras haberlo probado, señalan, no haber experimentado nada.

    Mi experiencia personal

    Tras conocer los testimonios de varias personas e indagar en las informaciones que circulan en torno a esta temática, me decido a probarla y acudo al curso de iniciación. Me llaman la atención los perfiles que acuden en busca de ayuda al centro donde se imparte. Son variopintos, hay jubilados, jóvenes, personas de una edad madura y de distintos sectores.

    Me siento al lado de una doula, tres monitoras de infantil, una pediatra, una enfermera, un responsable de recursos humanos y un jubilado. Comienza la clase con el reparto de la información, un corazón con un tándem y los ejercicios que abordaremos.  Nos explican el primer símbolo que anteriormente os comentaba, el cho-ku-rei. Nos cuentan cómo aplicárnoslo a nosotros mismos, cómo es el ritual de una sesión y lo ponemos en práctica en grupo.

    Debo decir que cuando me tumbé para recibir reiki experimenté la sensación del calor, procedente de las manos de la enfermera que me lo practicaba, sin embargo ella no me estaba tocando. Ciertamente, no tenía ningún dolor pero la sensación que experimenté después de una jornada intensa fue la de una relajación increíble. Disipé todos los pensamientos y logré poner la mente en blanco, algo que normalmente no consigo hacer en mi día a día. Pero todavía es pronto para realizar un diagnóstico mejor acerca de esta especialidad no obstante, querido lector, si te incita la curiosidad, te invito a probarlo. No todo el mundo lo vive de la misma forma ni nadie lo relata igual.

    Inma Gabarda

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