Soy nueva en Tinder

Inma Gabarda

Periodista en Soma Comunicación
Millennial. Me apasiona contar historias.

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    En los últimos años han aflorado muchos portales online y aplicaciones móviles para conocer a gente. Los métodos tradicionales han desaparecido para dar a paso a otras fórmulas. Y sin duda de la que más se oye hablar ahora mismo en la calle, por ser la más famosa de España para ligar, es Tinder, una aplicación geo social que descubrimos esta semana en 360 Grados Press.

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    Tras una ruptura amorosa y algún que otro desengaño, sientes la imperiosa necesidad de relacionarte con personas fuera de tu entorno, salir de tu zona de confort y empaparte de las vivencias de otro para no pensar en las tuyas propias. Un testimonio más común de lo que os imagináis. Algunos han calificado esta aplicación como un supermercado de fotos donde escoger a tu próximo ligue, otros como una oportunidad para abrir tu vida social y otros, como una ventana al amor cuando parece que todo está perdido. Pero, ¿cómo funciona? ¿Es verdad que puedes encontrar a tu media naranja en estos lares? ¿O, únicamente, a personas que buscan un encuentro casual?

    En Tinder puedes registrarte con tu perfil de Facebook o con los datos de tu número de teléfono. En mi caso, lo hice con mi perfil social para no proporcionar más información de la que quería. Después, la aplicación te da la opción de añadir una breve descripción de ti, publicar tus intereses, tu localización y seleccionar la franja de edad que consideras oportuna. Una vez ya tienes el perfil creado, aparece un carrusel de fotos de hombres o mujeres, según tus preferencias, que se encuentran cerca de ti. Si te gusta lo que ves, deslizas el dedo en la pantalla hacia la derecha y si no te atrae, realizas el mismo movimiento a la izquierda. Aparentemente sencillo, ¿verdad?

    Pero la cosa se complica cuando con una foto tienes que ser capaz de cautivar y que te cautiven en solo un segundo. Un momento fugaz en el que mediante una imagen tienes que decidir si te interesa o no lo que estás viendo. Cuando alguien cruza la barrera y te llama la atención, le das “match” y si a esa persona tú también le atraes te responderá con otro “match”. Entonces, podréis entablar conversación, conoceros un poco mejor y hasta desvirtualizaros si surge la química, que no siempre pasa.

    Tengo que reconocer que me habían contado mil y una historias, algunas que parecían sacadas del mismo guión de “50 sombras de Grey”, otras más idílicas, propias de comedias románticas, pero lo cierto es que nunca me sentí tentada a probarlo hasta que un día tuve la necesidad de la que os hablaba de conocer a gente nueva y ampliar mi círculo social.

    Nada más abrirme la cuenta, a las pocas horas, ya superaba los 90 match. Durante una semana conocí a más de 50 chicos, muchos más de los que puedo llegar a conocer en un mes en mi día a día. Tuvimos varias conversaciones banales y carentes de sentido. Mientras que otros sí llamaron mi atención, con un intercambio de mensajes, en los que no se debía mostrar mucho para incentivar la imaginación y al mismo tiempo, lo suficiente para crear expectativa y deseo de salir de ese terreno online. Un proceso que, además, viví de forma simultánea con varias personas al mismo tiempo.

    Si analizo sus perfiles percibo que no hay un prototipo predominante. Son bastante dispares y para nada cumplen las expectativas que tenía en un principio. En Tinder habita una fauna del todo curiosa, desde personas de tu entorno que nunca imaginaste que encontrarías ahí, otros que utilizan fotos de famosos, o que publican sus claras intenciones de buscar sexo abiertamente, hasta otros perfiles con un alto nivel cultural que, a priori, sorprende.

    Contra todo pronóstico, me resulta una vivencia interesante, fuera de lo común, en la que aprendo no sólo a conocerles a ellos, sino también un poco más a mí misma. Porque nunca sabes cómo vas reaccionar cuando quedas con un desconocido y es una experiencia que normalmente produce cierto miedo, pudor, incluso vergüenza. Y, como todo en esta vida, acudirás a citas de las que querrás salir corriendo, pero también habrá otras en las que te sentirás sorprendentemente bien.

    Casos de éxito

    Afortunadamente queda un halo de esperanza para los más románticos porque también ha hecho de celestina. De hecho, algo parecido a un “flechazo” o “matchazo”, por seguir con la jerga tinderiana, es lo que vivieron dos amigos míos. Se conocieron por esta aplicación y tras hablar durante varias semanas, decidieron verse. Una cita sirvió para comprobar que efectivamente eran compatibles. Después quedaron durante varias semanas, para ir descubriéndose y se enamoraron. A día de hoy, después de un año como pareja, han dado un paso más y están viviendo juntos.

    No muy diferente es el caso de Ana, una chica de 32 años que conoció al que ahora es su marido. “Al principio me aterraba registrarme en un lugar así porque lo concebía como un sitio de depravados sexuales, donde la gente va a lo que va, pero ciertamente te sorprende”, explica. Y, continúa, “de hecho, mi teoría se comprobó con otros que me decían directamente de quedar para mantener relaciones sexuales y como no era lo que buscaba, directamente los eliminaba. Pero también tengo amigas que sí compartían esas inquietudes y se lo han pasado bien, sin compromisos. No hay que prejuzgar tampoco a nadie”, recalca.

    Así pues, es cierto que existe un volumen importante de personas que se registran en estas aplicaciones para mantener encuentros casuales sin compromiso, de una forma rápida. Pero por lo que he podido constatar durante mi estancia también hay muchas personas con ganas de encontrar una pareja compatible, de buscar una forma de tener vida social o de conocer a gente nueva, cuando están fuera de su país. De hecho, existe un alto porcentaje de personas extranjeras que únicamente lo conciben como una forma de abrirse a la sociedad. Sea como sea, en esta aplicación puedes encontrar a tu vecino, a tu mejor amigo, a tu hermano, a tu mejor romance o, incluso, al amor de tu vida. Solo necesitas suerte y aparecer en el momento indicado.

    Inma Gabarda

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