Por la tuna no pasan los años

Las tunas universitarias siguen estando de moda para amenizar fiestas y celebraciones. La cercanía con el público y sus ganas de hacerlo pasar bien a la gente que los contrate hacen que sin apenas reinventarse, esta institución siga viva, incluso fuera del ámbito universitario.

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Pasa la tuna en Santiago,

Cantando muy quedo romances de amor,

Luego la noche sus ecos,

Los cuela de ronda por todo balcón,

Y allá en el templo del Apostol Santo,

Una niña llora ante su patrón,

Porque la capa de tuno que adora,

No lleva las cintas que ella le bordó…

 

Seguro que todos tenemos esta canción en nuestro imaginario, porque la tuna universitaria es una institución que pese a sus años de historia, no pasa de moda. En muchas ciudades españolas con tradición universitaria, y no solo en Santiago como dice la canción, no es extraño encontrarse a un grupo de tunantes cantando a alguna muchacha que los observa desde el balcón, o amenizando cenas o banquetes en algún restaurante. Y es que como los mismos tunos afirman, la tradición sigue porque tanto para los músicos como para el público, la diversión está asegurada.   

 

Aunque la rivalidad entre algunas tunas es latente, sus miembros coinciden en calificarla como “un estilo de vida”. Para Escobator, miembro de la tuna de Ciencias de la Universidad de Valencia “La tuna es la vida. Te da todo lo que un universitario quiere: buenas fiestas, viajar, conocer gente nueva y sobre todo te aporta tablas para la vida porque te da una visión global de la sociedad“. Bocata y Lagger, veteranos de la tuna de Telecomunicaciones de Valencia comparten esta visión “Es una manera diferente de vivir la universidad. Te permite tener una serie de experiencias que de cualquier otra manera sería mucho más difícil de vivir o, por lo menos tardarías mucho más“.   

 

Mamá, quiero ser tuno

Para formar parte de la institución hay dos requisitos indispensables: ser universitario y tener ganas de pasarlo bien y aprender. En la primera etapa, el “novato” recibe las enseñanzas de los veteranos, que van dirigidas a que los aspirantes se aseguren de que la tuna les gusta y están dispuestos a seguir la tradición.En el momento en que aprenda a representar a la institución y denote compromiso con ella, se celebra una noche en la que se le impone la beca de la escuela o facultad y pasa a ser uno más del grupo como cualquier otro integrante” explica Bocata, “Les enseñamos las canciones, cómo funcionan las rondas y cuanto antes lo aprendan antes se convierten en veteranos” añade Escobator.

Lo que sorprende a muchos novatos es que para entrar en la tuna no hace falta saber tocar un instrumento previamente, de hecho “la mayoría entramos sin saber tocar” dicen Bocata y Lagger, aunque por otro lado, es cierto que los que entran sabiendo tocar, superan antes el periodo de aprendizaje. El instrumento y la indumentaria tampoco son un problema, pues cuando un estudiante decide ingresar en una tuna, esta le provee de todo el material, y los veteranos les enseñan a tocar, cantar y bailar, y sobre todo “a sacarse las castañas del fuego en momentos difíciles” destaca Bocata.

 

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Adaptación pero manteniendo los valores

Los tunos aseguran que la institución no ha necesitado reinventarse para seguir de moda “Cuando algo funciona ¿por qué cambiarlo?” se pregunta Escobator, aunque obviamente se adaptan a los nuevos tiempos, sobre todo en el cancionero. Para los tunos de Telecomunicación  “El repertorio que se toca depende del evento y el momento, por ejemplo tocamos pasodobles en los pasacalles, o tocamos canciones de Fito y Fitipaldis en una ronda con hermosas mujeres“.

 

No hay un cancionero oficial de la Tuna, cada uno se sabe unas canciones y lo importante es adecuarse a la situación: “Cuando nos contratan para una celebración, nos piden las canciones más típicas pero además el público quiere escuchar los temas que están de moda” por eso, Escobator y el resto de la tuna de Ciencias pueden tocar también sus canciones preferidas en los espectáculos que hacen.

 

Su punto fuerte, aseguran, es la cercanía con el público. “La tuna es de las pocas cosas que puede convertir una reunión familiar o una celebración en algo realmente memorable –apunta Bocata-  Tenemos la capacidad de sorprender, gustar y animar hasta al más reacio a nuestras costumbres, ya que nuestro lenguaje es el de la música, el humor y el amor, y estos son universales“. Escobator está convencido de que los siguen contratando porque dan un servicio divertido y romántico caracterizado por “las ganas de pasarlo bien y hacerlo pasar bien“. Para ellos, el dinero es lo de menos, “si nos lo estamos pasando bien nos quedamos el tiempo que haga falta, nos lo paguen o no“.  En las rondas “sorprendemos a las chicas cantándoles bajo de su ventana, y entre alguna lagrimilla, vemos su cara de felicidad. Eso es verdaderamente especial” cuentan Bocata y Lagger.

 

¿Y si Adelita se fuera con otro?

 

 

Si Adelita se fuera con otro,

la seguria por tierra y por mar

Si por mar en un buque de guerra

Si por tierra en un tren militar.

 

Y al parecer, Adelita se fue con otro y los tunos la siguieron, ya que los viajes son unas de las actividades más destacadas de la institución, aunque no todos son sencillos. “A veces salimos de viaje y volvemos con dinero” cuenta Escobator entre risas. Los viajes los pagan con el dinero que recogen de las actuaciones que van haciendo, y de lo que la gente les da cuando tocan en la calle. “En el lugar de destino nos mantenemos tocando, de las propinas que nos da la gente y esto no siempre es fácil” apunta Escobator “Algunas veces hemos sacado tanto que nos ha dado para otro viaje, y en otras ocasiones hemos pasado hambre“.  Pero los viajes tienen también un beneficio directo en la Tuna, sobre todo en el repertorio, porque como cuenta Bocata, este incluye también canciones de otras culturas y países.

 

La cuarentuna: la condición de tuno solo se pierde por expulsión o defunción

Como dice Escobator “algo tendrá la Tuna para que el que entre, se quede“. Esto lo saben bien los miembros de la Ilustre y Muy Gloriosa Cuarentuna Universitaria de Valencia, claro ejemplo de que por la Tuna no pasan los años. Su presidente, José Manuel Sendra cuenta que los cuarentunos ya no van cantando por los mesones o restaurantes para costearse los estudios y divertirse, imagen con la que se asocia muchas veces a las Tunas, pero su espíritu joven sigue ahí entre risas, asegura que “como las Tunas jóvenes siempre rondamos bellas damas a las que enamorar en el silencio de la noche, en nuestro caso las propias“. Entre sus actividades destacan la participamos en actos benéficos, en celebraciones familiares, en actos académicos y “allí donde se requiere nuestra presencia“. Acuden a los distintos Encuentros de Cuarentunas Universitarias pero lo que más les gusta, asegura su presidente es “que ensayamos todas las semanas y luego cenamos juntos“. A los ensayos puede acudir cualquiera con ganas de escucharlos y disfrutar de su música.

 

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Pese a que en esencia, son una Tuna como las universitarias, la Cuarentuna tiene algunas particularidades, que nos detalla José Manuel: La primera diferenciación es precisamente  que ya no son estudiantes, “aunque algunos compañeros siguen coleccionando títulos universitarios“. Desde luego, la denominación de ‘Cuarentuna’ también es una peculiaridad, y por último, la diferencia más evidente, es la edad. “con los y las responsabilidades que tenemos no podemos, aunque quisiéramos, seguir el ritmo vital de un tuno de los que comienzan en sus estudios con 18 primaveras. Por lo demás, -concluye José Manuel-  es exactamente igual, siendo uno de nuestros objetivos fundamentales mantener viva la tradición y ayudar, desde el mecenazgo,  a nuestros jóvenes a mantenerla“.

 

Para unirse a ellos, ya no es necesario pasar por el período de ser novato, pues todos han sido tunos ya, pero aun así tienen un protocolo propio que se inicia a la vez que cada curso académico y que finaliza el 28 de enero por ser la festividad de nuestro patrón, Sto. Tomás de Aquino, día en que recordamos a nuestros difuntos e imponemos las nuevas Becas que nos identifican como Cuarentunos.

 

Los tópicos, la asignatura pendiente de la Tuna

Ambas tunas aseguran que pese a los tiempos que corren, a la Tuna la siguen rodeando una serie de tópicos que “para nada se corresponden con la realidad” Bocata y Lagger se quejan de que “injustamente” se les tacha de fascistas, cuando ellos, como organización, nunca se han pronunciado a nivel político “Obviamente tenemos nuestros debates internos y largas conversaciones, como de muchas otras cosas, pero de cara al exterior NUNCA oirás a un Tuno de Teleco hacer mención o defender alguna ideología política determinada“.

 

Por otro lado Escobator no entiende por qué la gente los considera “unos carcas“. “El público tiene esta idea de nosotros, y el vestuario no ayuda a desmentirla, pero cuando nos conocen y nos escuchan cantar canciones nuevas, todos se sorprenden


@ana_br3

Laura Bellver

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