Deporte de impacto (económico)

El turismo se está especializando cada vez más. Al gastronómico, de sol y playa, de ciudad o monumental se une el turismo deportivo, aquel que atrae a la gente a eventos, sobre todo, relacionados las maratones. En España, el deporte está siendo de impacto, pero económico, ya que mueve los en torno a 11.500 millones de euros.

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El turismo y el deporte se han convertido en la combinación perfecta en los últimos años. Al margen de los grandes eventos como las Olimpiadas o las copas mundiales de fútbol, cada vez más gente viaja para asistir a una maratón o a un triatlón. El impacto económico es más que notable. Según se desprende del Anuario de Estadísticas Deportivas de 2016, los residentes en España realizaron 2.545,8 miles de viajes por motivos deportivos en 2014, cifra que supone el 3,1% del total de viajes realizados por ocio, recreo y vacaciones. El gasto total de estos viajes ascendió a 474,9 millones de euros. Además, ese mismo año las entradas de turistas internacionales que realizaron actividades deportivas, se estiman en 10.576,4 mil, con un gasto total asociado de 11.483,8 millones de euros.

 

Además del evento que se celebra en sí, la ciudad sale beneficiada en múltiples aspectos, sobre todo, el publicitario. “El impacto de un evento deportivo para una ciudad organizadora, además del evidente impulso directo de actividades económicas como el turismo y el comercio durante la vigencia del evento, también puede evidenciarse en el free press que se obtiene a partir del cubrimiento periodístico que se desarrolla durante el evento“, comenta Juan Fernando Tavera, consultor en marketing y director del Grupo de Investigación Imark de la Universidad de Antioquia (Colombia).

 

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En este sentido, Tavera señala que las ciudades también buscan hacer de su nombre una marca: “posicionarse, diferenciarse de otras ciudades en un contexto globalizado y atraer futuros visitantes, inversores y emprendedores“. En el caso de Valencia, por ejemplo, es lo que se pretendió con la llamada ‘política de grandes eventos’, pero también sucede con otros como la maratón, que ha pasado a tener un cariz internacional tras obtener la ‘Gold Label’ y con la participación de más de 18.000 corredores.

 

El turismo deportivo no sólo mueve a aquellas personas y sus familiares que van a participar en un evento concreto, sino también a las que quieren asistir sólo para verlo. “En los últimos años este tipo de turismo está siendo muy extendido y su crecimiento va unido a los nuevos consumidores que buscan un estilo de vida más saludable“, indica Inés Küster, catedrática del Departamento de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universitat de València.

 

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No hace falta irse a Nueva York a la maratón, ya que las pequeñas poblaciones están despegando en cuanto a turismo deportivo, tal y como explica Küster, a donde acuden tanto participantes de poblaciones de alrededor como personas que se dedican a pruebas concretas, como correr a través de la montaña. Así, en Riopar, en el sur de Albacete, todos los años se celebra una prueba de estas características en el mes de mayo en la que, a día de hoy, ya no quedan plazas de hotel ni en el mismo pueblo ni en los que se encuentran cerca.  

 

De hecho, el turismo deportivo de montaña está siendo cada vez más demandado, ya que suelen ser de las pruebas más baratas (en torno a 12-15 euros) y en parajes naturales únicos. Así pues, aunque las carreras por asfalto suponen un fenómeno extendido en las ciudades, “la monotonía ha hecho que surgiera con fuerza la tendencia a irse a la montaña. Mayores desniveles, es decir, retos personales más importantes, y el disfrute de la naturaleza, dotan a esta actividad de una relevancia creciente en cuanto al número de participantes”, explica Diego Jiménez en su trabajo ‘Turismo deportivo: las carreras por la montaña como herramienta de desarrollo local’.

 

Valga un ejemplo: en la provincia de Castellón se celebraron el año pasado unas 200 pruebas deportivas en más de 100 municipios, lo que se traduce en más de 200.000 pernoctaciones hoteleras durante 2015 y un impacto turístico de 20 millones, según datos de la Diputación.

 

En definitiva, el turismo deportivo está impulsando no sólo la economía de las grandes ciudades, sino también de las localidades más pequeñas. Además del impacto económico que se genera, también se crea marca, lo cual ayuda a atraer, a su vez, a más gente e inversiones.


@_Guiomar_

Patricia Moratalla

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