Tabarca, la belleza del Mediterráneo

360gradospress se sumerge en las cristalinas aguas de esta isla alicantina

A.C., Alicante. Tabarca encierra tragedia y magia, sangre y delicia. Antiguamente, Tabarca fue bastión de piratas y diabluras. Desde esta pequeña isla, los piratas realizaban sus ataques a las poblaciones costeras más cercanas. En numerosas ocasiones raptaban a las mujeres para darles un final trágico. Sin embargo, la vieja Tabarca también fue lugar de inspiración de artistas y, actualmente, un pequeño edén del Mediterráneo. 360gradospress les muestra la belleza de esta isla que atrapa y seduce desde el primer instante que uno pisa sus costas.

Tabarca se sitúa frente a la ciudad de Alicante, a unas diez o doce millas, y cerca del cabo de Santa Pola o del Aljub. En realidad, Tabarca es considerada un pequeño archipiélago, compuesto por los islotes La Cantera, La galera y la Nao. Para aquellos que visiten la Costa Blanca, Tabarca se convierte en una excursión obligatoria. Existen varias salidas al día desde el puerto de Alicante y Santa Pola, a través de un cómodo paseo marítimo que dura, aproximadamente, una hora desde Alicante y media hora desde Santa Pola.

La historia de Tabarca está llena de pasajes misteriosos y sorprendentes. Por ella, desfilaron romanos, griegos y árabes. Esta isla, como muchos otros lugares del Mediterráneo, tiene un pasado oscuro, pues fue bastión de piratas. Los berberiscos utilizaban Tabarca como plataforma para sus ataques a la costa levantina. Para acabar con este problema, Carlos III decidió fortificar y poblar Tabarca por habitantes de la isla de Tabarqah situada en Túnez. De esta época quedan las murallas, las puertas de San Gabriel, San Miguel y San Rafael, la torre defensiva de San José, la Casa del Gobernador, actualmente un hotel, y la iglesia. En el extremo oriental de la isla se encuentra el faro, del s. XIX.

También en invierno
Tabarca ofrece al visitante unas aguas cristalinas con una espectacular flora y fauna marina que hacen de ella un lugar de ensueño para la práctica del buceo. La línea de costa está formada por pequeños acantilados de escasos metros de altura, con playas de cantos rodados y una única playa de arena. Este paraíso de tranquilidad y sosiego garantiza al visitante momentos de reflexión y magia, donde los atardeceres se convierten en esa bella instantánea que nuestra retina es incapaz de olvidar. La belleza de Tabarca resplandece por sí misma. Como nos explica Lina Murcia, la encargada del Hotel La Tramada, “Tabarca se recomienda por su tranquilidad y sus aguas cristalinas. Tanto en verano como en invierno es un lugar muy tranquilo. Especialmente en invierno, cuando la soledad, la tranquilidad y las tormentas la convierten en un lugar precioso. Eso sí, tiene que gustarte la tranquilidad y la soledad, pues apenas vive nadie aquí en invierno”.

Hechizante e hipnótica
Esta bella isla fue declarada conjunto histórico-artístico en 1964. Además de recorrer toda la ínsula y contemplar tanto el paisaje como sus calas, Tabarca permite practicar diversos deportes de agua como windsurf, kitesurf, vela, natación o submarinismo. Sin embargo, es tranquila y silenciosa como si el tiempo se hubiese detenido allí. Al permanecer sereno y varado junto a sus aguas, se puede disfrutar de la brisa y los olores de un mar de azul intenso que se precipita hacia su propia inmensidad. Es hechizante e hipnótica, como un canto de sirena, que sin más nos atrae a hacia sus costas para quedarnos atrapados en ella.

Óscar Delgado

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