Diseccionando la infografía

No es un invento de los ‘plumillas’, ni tampoco un formato exclusivo, pero sí un gran aliado. Esta semana en 360 Grados Press hemos recurrido a cuatro voces expertas para saber qué hace una disciplina como la infografía en una profesión como el periodismo.

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Deforma casual. O como un proceso natural. Estas son las principales razones quelos profesionales consultados para escribir estas líneas alegan con vistas aexplicar su especialización en la infografía. Todos, además, convienen en unnombre propio a lo largo de este proceso: Macintosh.Porque los primeros modelos de dicha máquina llegaron a las redacciones afinales de la década de los años 80 y revolucionaron al personal: no sólocambiaron los métodos empleados hasta ese momento, sino que un virgen mundo seabrió ante sus ojos. “
Antes de empezar a trabajar busqué sin éxito en las librerías para ver quépodía encontrar sobre el tema y, por fin, estando de viaje en la librería delcentro Pompidou de París encontré un libro: Charts & Diagrams de Nigel Holmes, que todavía conservo. Lodevoré. Ese fue mi aprendizaje. No encontré más bibliografía sobre la profesiónhasta años más tarde“, recuerda Manuela Mariño, la reconocidainfografista de La Voz de Galicia quese encargó del rediseño de dicha cabecera el pasado 2010.

 

Efectivamente, nadie hacía un trabajosemejante por aquel entonces a nivel nacional, pero los pocos que se atrevierona explorar esa tierra desconocida consiguieron sentar precedentes como parainspirar a las nuevas generaciones. “Comencé a comprarmelibros de diseño y a practicar en casa. Cuando cursaba tercero de periodismodescubrí el trabajo infográfico de elmundo.es, que en ese momento estabahaciendo cosas geniales en cuanto a infografía interactiva se refiere, y decidíque ese era el nexo de unión entre mis ganas de contar historias y el diseño.Así que pedí insistentemente hacer prácticas allí“, relata Artur Galocha, el presente director dearte de la revista Líbero, quien pasópreviamente por el diario Público.Sin duda, de forma casual o como proceso natural, los departamentos gráficos dela prensa española habían sido escenario de un punto de inflexión que noentendía de marcha atrás.

 

Una metamorfosisincesante

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Porque, a partir de su entrada en los periódicos, la infografía no hahecho más que evolucionar a pasos de gigante. Justamente, uno de los cabecillasde la vanguardia fue – y sigue siendo – MarioTascón que, entre otros, lideró el proyecto de elmundo.es antes citado como referente. Así, este pionero en lamateria desgrana con facilidad las fases que ha experimentado la misma. “
Destacaría el cambio en los años 80 con la llegada de losordenadores, que modificaron la forma por las mejores herramientas y porpropiciar el inicio del trabajo colaborativo. Pero luego se produjo una segundatransformación muy importante con Internet, que trajo las primeras infografías interactivas“, afirma. Se trata del saltoal digital que tanto ha marcado el devenir de los medios, el cual Rafa Höhr, compañero de Tascón desdeaquella primera incursión hasta el presente proyecto de Prodigioso Volcán que comparten, define con humor: “Era un poco ciencia ficción, no sabíamosrealmente a qué nos enfrentábamos“. Y, por supuesto, el cambio se reflejaen el resultado final. “Los diagramas empezaron a ser más simples y a ocupar un papel pocorelevante en la página mientras que los gráficos explicativos fueron mejorandoen su apariencia. Además, desde los años el desarrollo tecnológico fue abismal:el uso de fotografía, la Red como fuente de información, los propios programasde dibujo…“, argumenta Manuela Mariño.

 

La receta maestra no existe,pero sí unas condiciones básicas

Contodo, los infografistas hacen avanzar su disciplina con los recursosdisponibles en cada época. Eso sí, manteniéndose siempre fieles a unascaracterísticas propias de la deontología periodística que permaneceninvariables. “La infografía es muycoqueta y evoluciona mucho y muy rápido, pero no hay que perder la veracidad enlos datos. Hemos de reconocer que es muy sencillo mentir con un dibujo, comocon una escala mal hecha en una tabla. Por eso, la base de cualquier infografíapara ser considerada como tal es el rigor, es decir, el contenido aplicado a laforma“, explica Höhr. Este orden de prioridades conduce a otro requisito directamenteaparejado al anterior: la claridad. “Lainfografía ha de ser lo más sencilla posible, estar bien estructurada y huir deartificios. Lo más importante es la información y esto depende tanto delredactor como del infografista. Por eso es importante ‘educar’ a la redacciónen este sentido: hay saber los datos necesarios para que la infografía cuentealgo veraz y de forma sencilla“, secunda Galocha.

 

¿Y qué es la criatura: ungénero o un recurso?

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Estacuestión no siembra la discordia, pero evidencia un ligero contraste depareceres entre los entrevistados que, finalmente, parece confluir en ‘undepende’ relacionado con el uso de la infografía. En palabras de Manuela: “
Puede ser ambas cosas.Un diagrama por sí mismo muestra unos datos, pero se queda ahí. Hay otro tipode gráficos que no necesitan más apoyo, que son verdaderas informacionesgráficas“. Siguiendo en esta línea, Tascón apuntaque eso último “sí que es un géneroperiodístico desde hace muchos años” y Galocha matiza el quid en la figura profesional:”El infografista es un periodista másque, a veces, trabaja con el apoyo de otro compañero y que, en ocasiones,recoge él mismo la información, la organiza y decide cómo contarla como sifuera una noticia escrita, pero con otros recursos. Me pongo, claro está, en elescenario perfecto donde la redacción comprende esta condición del infografistay no lo ve como ‘el que hace dibujitos’, que suele pasar“. Por su parte,Höhr es quien guarda más cautela al respecto. “Es posible que fagocite a otros géneros, pero no sé si ya tieneentereza como tal por sí mismo“, reconoce.

 

De capa caída en su hábitattradicional

Quizá,la prudencia de Rafa viene dada por la presente situación de la infografía enlas mismas cabeceras que hace años le dieron el empujón definitivo. Obviamente,la crisis ha condicionado a las empresas mediáticas en todos los sentidos. Porejemplo, los departamentos gráficos se han reducido en un 70%, según Manuela.Sin embargo, no es sólo un problema económico. “Nosotros tenemos que evolucionar con la tecnología y la forma deconsumir información visual ha cambiado. Entonces, se pueden hacer gráficosmagníficos en papel, pero si no se ven en un iPhone…“, prosigue esteprofesional. Se trata, por tanto, de una situación que merece una autocrítica.”A pesar de haber vivido unos años muybuenos, por diversos motivos no se le ha seguido dando importancia a lasinfografías. Además, lo que se creó era algo más endeble de lo que parecía. Enlos medios falta gente que sepa gestionar este ámbito“, analiza Tascón. Así,todos cuentan las creaciones notables entre la prensa española como los destellos,momentáneamente. “No hay una apuestareal aquí, ni siquiera por un periodismo calmado, con tiempo para trabajar,recopilar información y presentarla de forma clara. No veo por ningún ladopropuestas similares a las narraciones multimedia del New York Times, que sonuna maravilla“, ilustra Artur.

 

Un caldo de cultivo en modode espera

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Locierto es que la delantera en la infografía ha pasado de la prensa a otrosámbitos tan dispares como la industria farmacéutica o la banca. Además, losprofesionales han dado el salto al extranjero, donde están encontrando másposibilidades de desarrollo. Rafa Höhr, quien se ocupó de la ‘reinvención’ delbritánico The Sunday Times hace unpar de años, diagnostica la dolencia en estos términos: “Allí hay una gran voluntad de cambio y no se ponen trabas, ni pegas, niperos. Aquí, el nivel es muy alto: hemos tenido una gran cantera y una graneducación sobre infografía durante mucho tiempo y eso queda, pero estamos en elmomento justo de mutar, de volver a buscar nuevos formatos, nueva sangre ynuevas ideas. De los réditos ya no se puede vivir (risas)“. En otraspalabras: materia prima no falta, sino que la ‘tara’ viene dada por laasignatura pendiente de (re)poner en valor esta disciplina. “
Lo de que una imagenvale más que mil palabras no cuajó en las redacciones. El texto siempre es loque se valora como culto, la imágenes o quienes las realizan no tienen la mismaconsideración Hay aún poca cultura visual“, resume Manuela. No obstante, datos como el aportado por Mario Tascóninvitan al optimismo, al menos por la parte que concierne a los lectores: “Antes lo intuíamos, pero ahora se puede medir. Por ejemplo, cuandotrabajaba en lainformacion.com, de las diez noticias más leídas, tres o cuatroeran siempre gráficos“.

 

La bola de cristal dice que…

Algún que otro resoplido es emitidocuando llega el que podría ser bautizado como ‘momento gurú’. Aventurarse no essencillo, pero el mundo es para los valientes, como popularmente se dice, y loscuatro expertos consultados para el caso no se achican cuando de predecir elfuturo se trata: intuyen que los nuevos dispositivos electrónicos, los métodosde aprendizaje que ya emplean los niños o los diferentes sistemas que se estánprobando en la actualidad – como el BigData – van a marcar los tiempos venideros, traduciéndose en una mayorvocación didáctica, un mejor acceso a la información y una democratización delas herramientas en materia de infografía. Una vez más, todos coinciden en unpunto: a pesar de lo que el olfato dicta, no hay nada escrito. Únicamente, que lospasos serán siempre hacia adelante, sea por un camino u otro. Estoya no es ciencia ficción“, concluye Höhr. ¿Se volverán a sumar los medios aesta realidad?



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