Del amor y la sostenibilidad

Inma Gabarda

Periodista en Soma Comunicación
Millennial. Me apasiona contar historias.

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    Las continuas amenazas a las que estamos expuestos por el cambio climático, ¿suponen ocultos intereses, o la mentira es la propia economía del petróleo? ¿Sobrevivirá el cacao dentro de 30 años? ¿Hacia dónde nos dirigimos? Estas son algunas de las cuestiones a las que damos respuesta esta semana en 360 Grados Press con el experto Ricardo Fraguas, periodista especializado en medio ambiente.

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    Estás deleitándote una tarde tranquila en tu casa con un dulce de cacao. Es uno de tus grandes momentos, por no hablar de las mañanas que preparas tu capuchino con chocolate en polvo. De pronto, escuchas en la radio que unos científicos auguran que el cacao desaparecerá en el 2050 por el calentamiento global. Entras en pánico, como todos. Hablamos con el periodista especializado en medio ambiente, Ricardo Fraguas, para desvelar esta cuestión junto a otros mitos que aborda en su libro ‘Amor y Sostenibilidad’.

    Fraguas lleva la literatura en la sangre. Su madre con su preciosa y educada voz les recitaba poemas propios y ajenos a sus hermanos y a él desde muy niños. Siempre se cultivó en su casa el aprecio por las artes y las letras.. Desde muy temprana edad descubrió su vocación y pasión por la comunicación. En esta obra literaria hace una llamada a la razón para revisar los modelos sociales preestablecidos y reconocer la relevancia de nuestras vidas para concentrarnos en las cuestiones importantes y de verdadera trascendencia. Siempre desde la aproximación positiva y la mirada contextualizada. “Somos y necesitamos energía, de hecho en esta obra se ve la conexión directa que existe entre la Energía el Amor y la Sostenibilidad y su trascendente fuerza transformadora“, explica.

    Le preguntamos acerca de su visión general sobre el mundo y las consecuencias del cambio climático cada vez más inminentes y nos responde que en los últimos años se han cometido ya daños irreparables en el ecosistema pero todavía se puede frenar nuestro impacto negativo y potenciar el positivo. De hecho, añade, “sabemos cómo hacerlo y podemos ejecutarlo“.

    “El abuso de las personas, la sobreexplotación de las materias primas, la contaminación y acidificación de los océanos el deterioro de la calidad del aire de las ciudades y el desequilibrio de los gases de efecto invernadero en la atmósfera nos deriva hacia el empobrecimiento más absoluto absurdo e innecesario“, puntualiza.

    A través de su libro, plantea a la sociedad la oportunidad de alcanzar la felicidad plena mediante el ejercicio de dos cualidades esenciales que todos poseemos más o menos potenciadas, más o menos aletargadas: la Integridad y la generosidad. Integridad entendida como la posibilidad de hacer lo que estimamos correcto en conciencia, incluso aunque nadie nos vea, ni nadie nos premie ni reconozca nuestra acción. Generosidad comprendida también como la asunción de la responsabilidad de pensar en los demás en todas nuestras actuaciones.

    ¿La mentira es la propia economía del petróleo?

    Mediante su investigación, Ricardo Fraguas muestra las evidencias que llevan a asumir que en cierta manera la economía del petróleo sí es una gran cuento en el que, de una u otra manera, con mayor o menor consciencia y connivencia, todos contribuimos a mantener. “No es nada que no se pueda llegar a saber pero tampoco se trata de una información de fácil acceso para la ciudadanía y que veamos a diario en las portadas de los medios de comunicación”, señala.

    Tal y como apunta Fraguas, la economía del petróleo y de los combustibles fósiles sobre la que se sustenta la economía mundial no es rentable en sí misma y sólo se sostiene de manera artificial por las millonarias ayudas y subvenciones de dinero público. Se trata de una inercia de modelo heredado que sostenemos entre todos. Los propietarios de los grandes y pequeños capitales que disfrutan haciendo más dinero con su dinero, continúan encontrando muy rentable la inversión en la industria y el comercio de los combustibles fósiles, que sólo lo es por las inyecciones de dinero público que debería estar destinado al desarrollo sostenible y a la ayuda de los más desfavorecidos.

    Un gran contrasentido para el autor que afortunadamente está cambiando. “En la reciente cumbre de París One Planet Summit, que da continuidad a la de las Naciones Unidas de 2015, el presidente del Banco Mundial ya ha anunciado que no volverá a financiar ningún proyecto relacionado con la prospección y extracción de combustibles fósiles como venía haciendo a razón de 70.000 millones de dólares al año (de dinero público dedicado al desarrollo)”.

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    Claves del Orden Mundial

    Según el periodista, existen varias y de diversa índole pero se inclina a poner el foco en las que mueven y dejan de mover todos los resortes de la conducta humana. “Tendemos a tratar en términos abstractos los designios de la humanidad. Pero todo depende de las personas y de la suma de las posiciones y de los actos individuales de cada uno y esto está totalmente condicionado por el amor, el que recibimos y el que somos capaces de transmitir”.

    El Orden Mundial pivota alrededor de la energía y, según Ricardo, hemos sabido apuntalarlo aunque todavía con mucha fragilidad, con nuestro agrupamiento en torno al gran triunfo de la razón y gran tesoro común que suponen Las Naciones Unidas, con la finalidad de que nunca más vuelvan a reproducirse las atrocidades del siglo pasado con la primera, segunda guerra mundial, el genocidio del pueblo judío, y el advenimiento de las desastrosas armas de destrucción masiva. A ello se suman ahora los objetivos comunes de Desarrollo Sostenible que emanan de los derechos fundamentales y que permiten que nos concentremos en lo prioritario y de absoluta emergencia: la erradicación de la pobreza y de la violencia extrema y la independencia de la quema masiva de combustibles fósiles. Siempre encaminados hacia la consecución de un mundo más equitativo y justo.

    Y para lograrlo, el autor considera que es necesaria una reeducación social y una regeneración de los modelos y sistemas educativos que nos permitan crecer como civilización humana en armonía unos con otros y con la Naturaleza, que gracias a la interconexión permanente y la transformación digital ya se está ejecutando las medidas.Una vez se logren estos objetivos, con aire esperanzador, Ricardo aboga porque nos encaminamos hacia la era de la abundancia y el bienestar, que ya lo es para muchos, y que lo puede ser para todos. “Vivimos momentos de privilegio y júbilo de la historia de la humanidad. Nunca como hasta ahora habíamos sido capaces de aproximarnos a este estadío de desarrollo en el que hemos sabido anteponer los derechos fundamentales, la igualdad de las personas y la preservación del medioambiente por encima de las mediocridades individuales y partidistas”.

    También se ha logrado disminuir la pobreza a la mitad en los últimos 20 años pero ahora se conocen los recursos para conseguir que ni una sóla persona muera por falta de agua potable y alimento y que además pueda tener cobijo, y acceso a la educación, a la sanidad y a un trabajo digno, y pueda vivir en paz y en libertad, acceder al conocimiento y a la información y a expresar sus propias ideas. En este sentido, Ricardo Fraguas considera que la generación limpia y renovable de energía de manera descentralizada y cada vez más barata junto a la transformación digital “han sido y son claves para que podamos llevarlo a cabo y que las medidas para evitar que suceda esta deblacle que no paramos de escuchar en los medios de comunicación, las estamos tomando pero hay que acelerar el proceso“.

    Para conservar el entorno natural es cuestión de emergencia dejar de quemar combustibles fósiles al ritmo que lo estamos haciendo. “No sólo que podamos satisfacer todas las necesidades energéticas de fuentes limpias y renovables es que tenemos que hacerlo para no acabar con la vida en la Tierra. Hubo un tiempo cercano en el que el planteamiento para la búsqueda de alternativas para la generación de energía surgía al prever el agotamiento de los combustibles fósiles. Pues bien, ahora sabemos que no podemos permitirnos el lujo de llegar a ese punto. Simplemente no podemos permitirnos seguir quemando los combustibles fósiles al ritmo que lo estamos haciendo“, concluye.

    Inma Gabarda

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