Triage

Por Javier Montes, periodista

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Mark (Collin Farrell) y David (Jamie Sives) son irlandeses, amigos y curtidos fotógrafos de guerra. Han cubierto mil y un batallas en diferentes zonas del mundo y su próximo destino es el Kurdistán, donde los kurdos mantienen una incansable pelea con el Iraq de Sadam Hussein y el ejército turco.

Mark y David tienen pareja. La novia de Mark es Elena (encarnada por Paz Vega), la de David es Diane (Kelly Reilly) y está embarazada de siete meses. Muestra de la amistad que une a estas parejas es que el hijo que esperan Diane y David se llamará Mark.

Triage, dirigida por Danis Tanovic (ganador del Óscar por En tierra de nadie), tiene dos partes bien diferenciadas. La película, estrenada en España a finales de 2009, atrapa al espectador cuando relata las peripecias de los dos reporteros en el campo de batalla. Sin necesidad de caer en planos que muestren ríos de sangre, el director nos mete en la guerra, en el papel de un médico que dispara un tiro a bocajarro a los heridos graves o cuya esperanza de vida es nula, en la tensión del fotógrafo captando esos momentos, en la búsqueda de esa imagen que saldrá después publicada en las portadas de los periódicos de medio mundo. Eso es lo que buscan Mark y David y por eso viajan al Kurdistán pero… David está cansado. Espera un hijo, no quiere seguir viendo atrocidades ni jugándose la vida. Decide regresar a casa.

Es a partir de aquí cuando la cinta cae en picado. Cuando la cámara se aleja del campo de batalla y entra en la ‘vida de casa’ se acabó lo que se daba. Hechos poco creíbles, actores que entran en escena para poco más que aumentar el presupuesto de la película, diálogos absurdos y un final, además de previsible, de lo más convencional y facilón.

Mark cae herido en el Kurdistán pero se recupera y vuelve a casa. Allí se encuentra con que nadie sabe nada de su amigo David que supuestamente debería haber llegado a Dublín hace una o dos semanas. Las heridas de guerra lo tienen aturdido. Su novia Elena decide llamar a su abuelo (Cristopher Lee) que borda un papel carente de sentido y con moralina barata. Un tostón sin sentido, sin orden ni concierto. Lo absurdo en mayúsculas. Poco a poco van comprendiendo que Mark oculta algo que pasó en el Kurdistán pero no quiere confesar. (¡¡¡¡ ¿Qué va a pasar si desapareció su amigo David y este aún no regresó a casa? !!!! – perdón por esta salida de tono).

Mark acaba confesando qué pasó con David. El guionista que tenía infinidad de opciones para relatarnos la desgracia optó por lanzar a un río a los dos reporteros gráfícos. Desde el punto de vista de la fotografía queda bien pero, claro, si pensamos en los carretes de las fotos que llevamos viendo a lo largo de toda la película… pues más bien parece que se están riendo de nosotros.

Conclusión 1: El agua de río del Kurdistán no estropea los carretes de fotos
Conclusión 2: Danis Tanovic rodó En tierra de nadie y agotó el cupo
Conclusión 3: Nunca te fíes de la sinopsis que aparece en la carátula de una película

Nota del autor: Manu Brabo, libre YA (#todosconmanubrabo)

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