Toque de diana

Asistimos al XXI Campeonato Nacional de Dardos Electrónicos con el objetivo de obtener una buena puntuación a la hora de informar sobre una disciplina aparcada por los grandes titulares deportivos pero que tiene una legión de seguidores.

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Ir y venir de jugadores entre risas, concentración, sonidos electrónicos y el de una megafonía que avisaba cada pocos minutos a los equipos que les tocaba entrar a concurso. Ingredientes de un bucle sin retorno que durante cuatro días no descansó hasta dirimir los nuevos campeones de España de Dardos Electrónicos, en el campeonato de la disciplina que albergó esta semana el Velódromo Luis Puig de Valencia.

Cerca de 10.000 jugadores de todas las edades compitieron esta semana en la capital del Turia por viajar a defender los colores de España en el Campeonato del Mundo por equipos de Las Vegas, premio que les correspondió a los ganadores de cada uno de los siete niveles de habilidad en juego.  Con todo, la categoría estrella fue el 501 por equipos o, lo que es lo mismo, ser capaz de acabar el primero en el proceso de restar puntuación desde 501 puntos en tiradas de tres dardos hasta alcanzar los 0 puntos.

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Para muchos de los miles de darderos (como se conoce coloquialmente a los jugadores de dardos en el mundillo) procedentes de 35 provincias, el campeonato organizado por Fede (Forum Europeo de Dardos Electrónicos) fue la excusa para charlar, reencontrarse y lucir indumentarias vinculadas a los colores de los establecimientos de los que procedían. Porque la cultura de los dardos lleva a aparejada la de los amigos, la del barrio, la del bar de quedada, la del pique entre colegas por ver quién paga una ronda si no consigue ser el mejor en la diana.

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Algo que testificó para 360gradospress Pablo Romero, propietario de un bar en el barrio madrileño de Moratalaz y que acudió a la cita para competir por equipos después de haber ganado en su distrito dentro de uno de los niveles en los que se divide la competición a lo largo del año: “Venimos con muchas ganas de participar y de pasarlo bien con los 500 euros en monedas Fede –la de curso legal dentro del campeonato- que nos concedieron como premio después de ganar en nuestra zona de Madrid”, expresó.

Entre el tumulto, el centro de atención lo acaparó la isla, el lugar donde la organización controlaba en todo momento qué jugadores se habían clasificado, en cuál de las 200 dianas electrónicas tenían que jugar, el número de inscritos, el control del peso de los dardos y el resto de intendencia necesaria para convocar un campeonato multitudinario de las características descritas.

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Como maestro de ceremonias, Alejandro Álvarez, organizador del campeonato dentro de Fede y que conoce muy bien el mundo de los dardos después de haber ganado como jugador el campeonato del mundo de la disciplina en Chicago: “Era un tiempo, en 1990 cuando tenía 21 años, en que los darderos españoles no eran muy conocidos y la hegemonía la tenían los estadounidenses; ahora es al revés, cuando vamos a Las Vegas los españoles se echan a temblar, hemos alcanzado un nivel muy alto, tenemos varios campeones del mundo”. Según explica, la disciplina es muy flexible, “no es necesario tener un nivel de maestro para competir, hay para todas las edades y niveles de juego”.

360gradospress también habló con José Antonio López, que en el campeonato ejerció de árbitro, pero con una trayectoria dilatada a sus espaldas como dardero: campeón de España individual y por parejas en la modalidad de 501 y que ha disputado tres veces el Campeonato del Mundo en Las Vegas, cita que define como “de otro mundo”. Como asegura, lo de jugar a los dardos suele partir de un gesto entre amigos con la excusa de tomar algo. “Yo empecé porque un día alguien me dijo: ¿echamos una partida?”.

Los dardos, un mundo aparte y un escenario propicio que cabalga entre el deporte y el acontecimiento social.

Óscar Delgado

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