El Bakalao de Chimo Bayo aletea en el Muvim

Con más de 15.000 visitas desde su inauguración hace tan solo tres semanas, la exposición “Ídolos Pop” bate récords en el Muvim con su extenso recorrido por la música desde el Rock & Roll de Elvis hasta el Bakalao de Chimo Bayo. 360 Grados Press acerca a los más nostálgicos los sonidos, mitos y vestimentas que marcaron tendencia desde los años 50 hasta los 90.

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“Drogas, alcohol y excesos es lo único que se han empeñado en destacar losmedios de comunicación de la Ruta del Bakalao y no creo que sea justo”, expresael disc jockey valenciano Chimo Bayo, que arrancó, junto a otros compañeros,los primeros pasos de este movimiento juvenil de electronic dance music desdelas salas de las discotecas de la carretera El Saler (CV-500) a finales delos años 80. “Fue mucho más de lo que se vendió en televisión y, antes de quetodo se degenerara, vivimos unos años de diversión, libertad y hedonismo entrañableque no se ha vuelto a repetir”.

 

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Bayo, que no ha parado de trabajar desdeentonces y que prepara material nuevo para las próximas semanas, recuerda cómo jóvenes de toda España recorrían en moto lacarretera A3 Madrid-Valencia tan solo para visitar su discoteca favorita yla música del momento. “Esto ya no se vive igual ahora, ya que tenemos muchafacilidad para acceder al sonido que más nos gusta, pero ha perdido magia”,opina el DJ, que se siente muy orgulloso de haber levantado con su músicamíticas discotecas como Arsenal y Templo, que vibraban con los temasdesconocidos en España que importaba desde el extranjero.

 

El pinchadiscos fue uno de los encargados de inaugurar la exposición”Ídolos Pop” que se exhibe en el Muvim hasta el 2 de marzo y que cuenta con unasala dedicada exclusivamente a la Ruta del Bakalao y cuyo material y carteleríapertenece al propio DJ y a su contemporáneo Añón, entre otros. Pero este essolo el final del recorrido, ya que se ha habilitado gran parte de las salasdel museo para una exposición pincelada de sonidos que van desde el Rock & Roll y la música negra de la Tamla-Motown deDetroit hasta la psicodelia de los años 60 o la electrónica de los 90, delo local a lo internacional. “Fue una gran sorpresa para mí y un privilegioverme junto a los Beatles o Nino Bravo en una misma instalación”, admite Bayo.

 

“Ídolos Pop” ha supuesto una locura a nivel de asistencia desde su mismainauguración y ya cuenta con más de15.000 visitas – y sigue subiendo -, lo que la convierte en una de lasexposiciones más visitadas del Muvim desde su apertura en 2001. Su comisario,Lluís Fernández, atribuye este éxito masivo a su carácter intergeneracional. “Va desde 1954 hasta 1994, por lo queel contexto ha aglutinado a mucha gente, a muchas generaciones”, explicaFernández, “desde jóvenes que descubren y alucinan con los discos y carteleshasta los nostálgicos que quieren revivir su época predilecta”.

 

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Pero el largo recorrido que evoca la exposición también la ha realizado elpropio comisario en su proceso de investigación, por cuyo camino ha contado conla colaboración del serígrafo Armando Silvestre, con Bayo y Añón, con losdiseñadores Carmen Martínez y Pablo Llorens para los muñecos que se exhiben envitrinas, y con Ana Baldoví, hermana del fallecido cantante Bruno Lomas.

 

La muestra presenta la influencia delos mitos musicales en los jóvenes a lo largo de 40 años y lo hace poniendoel punto sobre el análisis y no sobre el objeto. “Me interesaba que la gente lepudiera aportar un sentido a cada sala en su conjunto y que no se centrara enun vinilo o en un cartel concretos. De esta manera pueden dar un paseogratificante por la historia de la música y lo que ha supuesto la mitificaciónde los artistas, su forma de ver el mundo, sus indumentarias, sus peinados y elmerchandising para marcartendencias”. Por ello, Fernández no cree en el individualismo de estospersonajes, que eran en realidad “prototipos” de aquello que se pretendía quefuera moda en cada época. “La globalización actual ha roto un poco con esahomogeneización de estilos con fecha de caducidad, pero la maquinaria de laindustria musical sigue viva aún y las modas de entonces se retoman”, asegurael comisario.

 

Del Peppermint Loungeal Studio 54

 

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La figura de la discoteca se convierte en primordial para la difusión de lamúsica y de la tendencia del momento desde los años 60 con salas como laPeppermint Lounge de Nueva York, donde la clientela gay podía liberarse de susataduras y grandes personalidades como MarilynMonroe, Truman Capote o Judy Garland daban rienda suelta a sus vicios prohibidosal ritmo de los Beach Boys o de lasRonettes – que marcaron la imagen de cantantes de los últimos años como AmyWinehouse -. Hasta Studio 54 y su música Disco, revitalizada por Bee Gees y lapelícula “Fiebre del sábado noche”, en la que John Travolta movía las caderasbajo la enorme bola que presidía la pista de baile. Los Village People, Diana Ross o Grace Jones encendieron las boogie nights neoyorkinas al ritmo del alcohol,los láseres luminosos y la música más bailable.

 

De Bruno Lomas y Nino Bravo a Mecano

 

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Pero en “Ídolos Pop” también tienen cabida artistas valencianos de la tallade Bruno Lomas o Nino Bravo, que tanrelevantes fueron a nivel nacional. ¿Quiénno ha cantado alguna vez “Ven sin temor” o “Libre”? Los visitantes queindudablemente hayan tarareado estos dos himnos de la juventud y de la libertadasfixiada que se quería alcanzar en los años 70 podrán conocer la historiamusical de estas dos figuras, cuyas vidas se vieron truncadas por un accidentede coche a una temprana edad. Y también la locura, la irreverencia y los looksimposibles del punk se ven representados por la movida madrileña con Alaska y Dinarama como corte de honor yMecano como alternativa a un públicomoderno, soñador y necesitado de estribillos de letras imborrables.


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