Semana gastronómica

La Navidad en la redacción de Peláez y Navidad es, como el resto de momentos de la vida, para su ínclito jefe, una excusa perfecta para beber y comer o, quizás mejor dicho tratándose de quien se trata, tragar.

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Aprovechando los regalos que, por subuen hacer, recibe Peláez en la redacción, el jefe se ha puesto las botasbebiéndose una botella de cava y terminando una caja de bombones con la excusade que quizás alguien quería envenenar al pobre Peláez. No nos extraña teniendoen cuenta, en esta “semana gastronómica” en la redacción este hombre ha llegadoincluso a comerse las páginas de economía de su propio periódico creyendo queera mortadela de Bolonia.

 

 

 

Jueves, 12 de diciembre

 

– ¡Jefe!
– ¿Qué pasa, Peláez?
– Tiene los ojos irritados. ¿Ha vuelto con el hachís?
– No, Peláez, me daba hambre y yo con hambre puedoacabar con las reservas mundiales.
– Eso es cierto… ¿Entonces?
– Es que llevo toda la noche delante de la televisión.
– ¿Y eso?
– Estaba viendo el tenis. Terminó el primer set y llevaonce horas de publicidad. Estoy a la espera de que empiece el segundo.
– ¿Pero quién juega?
– El Barcelona. Ha ganado 6-1 al Celtic en elprimer set.
– Jefe, no…
– Un espectáculo. Pero se pasan con la publicidad…
– No es tenis, jefe.
– ¿Cómo que no?
– ¿No ve cómo es el terreno de juego?
– Es Wimbledon, ¿no?
– No, jefe, es fútbol.
– No conozco ese torneo.
– Es un deporte, otro deporte.
– ¿Cómo dice?
– Sí, ¿no ve que juegan once contra once y con dosporterías?
– Algo raro notaba…
– Claro, jefe…
– ¿Y se juega a un solo set?
– Digamos que sí, ya ha terminado.
– Bueno, pues nada. Al menos he comprado algunacosa que necesitaba en la teletienda de madrugada.
– ¿El qué?
– Este pelador de patatas para ciegos, estapiedrecita que si la pones sobre la cama te saca abdominales y este gato quemientras duerme se convierte en alfombra.
– Jefe…
– Un chollo, Peláez. Mil euros.
– ¿Mil euros?
– Por llamar el primero. Oferta de lanzamiento.
– Uf…
– Lo sé, Peláez, soy un tipo con suerte.

 

Viernes, 13 de diciembre

 

– ¿Nervioso, jefe?
– ¿Ve mi puro?
– Sí
– ¿Y mis pies sobre la mesa?
– También
– ¿Ve los hielos tintinear en mi whisky?
– Los veo.
– ¿Cómo puedo estar nervioso, entonces?
– No sé, por la visita de los cuervos.
– ¿Visita? ¿Cuervos?
– Sí, jefe.
– Esos no visitan, hostigan. ¿Cómo lo sabe usted,por cierto?
– Lo vi en la intranet.
– Hostias hostias… ¿qué cadena es esa? No la tengo…
– Suelte el mando de la tele, jefe, ha deconectarse al servidor.
– Ah, vale.
– ¡Jefe! ¿Por qué me mete los dedos en la nariz?
– Trato de conectarme a usted, Peláez.
– ¡El servidor informático!
– Dígale que venga.
– ¡El ordenador!
– Ah, coño… A ver… ¡Uf, quieren el balance anual!
– ¿Es bueno, jefe?
– Ummm… sí, solo hay que quitar del final unarayita.
– Es el signo menos, jefe, no es una rayita… Esque sale un número negativo.
– Una rayita es una rayita, Peláez, no me ande contecnicismos. Tome, aquí tiene el tippex.
– Tarde o temprano nos pillarán.
– Lo de tarde me vale.
– Usted verá, jefe.
– Confíe en mí, glup.
– No beba. Son las nueve de la mañana.
– Hay que hidratarse.
– No con whisky.
– Está bien… está bien…
– Gracias por hacerme caso.
– De nada. Y ahora acérqueme el ron.
– Brrr…

 

Lunes, 16 de diciembre

 

– Buenos días,Peláez.
– Buenos días, jefe, menuda sonrisa trae.
– Estoy feliz, hijo, he de reconocerlo.
– ¿Se han incrementado las ventas?
– Por ahí no vaya, Peláez, por ahí no hay más que malasnoticias.
– ¿Entonces?
– Por fin he conseguido hacer el cuadrante de lasvacaciones de Navidad. No me ha dado más que quebraderos de cabeza.
– ¿Sí? ¿Y cómo ha quedado?
– Perfecto, mire.
– Pero, jefe… trabajo yo todos los días.
– Exacto. Y yo ninguno. Me ha quedado niquelado.
– No es justo.
– La justicia es una cosa y la empresa otra,Peláez.
– El caso es que siempre me toca pringar a mí.
– ¿Pringar? ¿Es que no ama usted este trabajo? ¿Elarte de ofrecer a la gente lo que demanda? ¿Esta vocación de servicio público?¿Este oficio que antes ejercieron sus antepasados?
– Nadie antes lo practicó en mi familia, jefe…
– ¿Es usted el primer charcutero de los Peláez?
– ¿Charcutero?
– Está bien, está bien “Maestro” Charcutero …
– Jefe, soy periodista.
– ¿Cómo?
– Sí, jefe, hacemos periódicos.
– ¡Hostia! ¿y esto que me ha traído no es mortadelade Bolonia?
– No, jefe, son las páginas de economía.
– Ya me sabía insípido el bocata… Bueno, adiós.
– ¿Ya se va? Acaba de llegar.
– Voy a buscar un charcutero de verdad, se me haabierto el apetito.
– Nunca se le cierra.
– Eso es falso ¡Protesto!
– Aceptada.
. Bueno, me llevo esto ¡ñam!
– Es la portada, jefe.
– Es para el camino, hombre ¡ñam!

 

Martes, 17 de diciembre

 

– Buenos días,jefe.
– ¿Qué es eso, Peláez?
– Un obsequio.
– ¿De quién?
– De un lector agradecido.
– ¿Puedo abrirlo?
– Sí. Ni siquiera he tenido tiempo.
– ¡Una botella!
– Eso parece.
– ¿Champán?
– Cava.
– Cave usted, yo soy el que mira. Y no me tutee.
– Me refiero que no es champán, es cava.
– ¡Que excave usted cojones! ¡Que yo soy el putojefe!
– Vale, vale…
– Mientras tanto, yo… ¡pum!
– ¡Jefe!
– ¿Qué pasa?
– ¿Por qué ha descorchado la botella?
– Glup usted que cree glup.
– Era mía.
– Usted lo ha dicho: era.
– Además, le ha dado con el corcho al redactor decultura en un ojo.
– ¿Está tuerto?
– Con toda probabilidad.
– Tengo que reducirle el sueldo a la mitad,entonces.
– Haga lo que quiera, pero… ¿me da un trago?
– Cuando termine de cavar.
– ¡No voy a cavar!
– ¡Zángano! ¡Glup!
– Usted no está bien.
– Glup, pues usted… que no tiene ni botella… glup…glup…

 

Miércoles, 18 de diciembre

 

– Buenos días,Peláez.
– Buenos días, jefe.
– ¿Va a seguir escribiendo hasta fin de año?
– El periódico sale todos los días.
– Como el puto sol, ¿no? Pues vale, escriba que pareceque no sabe hacer otra cosa… ¿Qué es esto, por cierto?
– Un regalo.
– ¿Otro regalo de los lectores?
– Eso parece.
– Menuda suerte tiene, ¿y no lo abre?
– No tengo tiempo. Hágalo usted.
– A ver, a ver… ¡Peláez! ¿Ve lo que yo veo?
– Sí, jefe.
– ¿Es lo que yo creo que es?
– Sí, jefe, son bombones.
– ¡No!
– ¡Cómo que no!
– Parecen bombones, pero pueden ser veneno…
– Jefe…
– Por si acaso, voy a hacer de escudo humano.
– ¿A qué se refiere?
– Ñam… yo los pruebo ñam… por si son venenosos,para que no le pase nada a usted ñam
– Ya…
– Ñam… de momento, bien… ñam…
– Jefe…
– Qué pasa… ñam…Esto parece praliné pero sabe acianuro ñam
– Se ha acabado la caja…
– Creo que, al final, no eran venenosos, Peláez.
– Tiene usted mucha cara.
– Encima de que arriesgo mi vida por usted…
– Y se ha manchado de chocolate el bigote.
– Eso lo dejo para luego.
– Puaj.


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Adrián Cordellat

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