Música celestial

La corrupción es, muy a su pesar, el tema que más páginas ocupa del periódico de Peláez, algo que tiene a mal traer a su director, que le gustaría leer sobre toros, fabada y siesta, lo que para él ha sido y será siempre España. Pero la realidad es otra, es la de un país manchado por la corrupción en la que el mismo jefe del plumilla le entregó un sobre a escondidas, claro que vacío.

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Así transcurren los días para el bueno de Peláez, que fue incapaz de explicarle a su director el concepto de “paleta ibérica” y de ayudarle en su principal ocupación mañanera: rellenar crucigramas. Al final, el redactor siempre acaba regresando a su puesto para darle al teclado, sonido que a su jefe le parece música celestial.

 

Jueves, 13 de noviembre

 

– Peláez, es usted un monotemático.
– ¿Por qué?
– De las 80 páginas del periódico, 78 son de corrupción.
– Así es España, jefe.
– Se equivoca. ¿Qué hay de los toros, la siesta, la fabada?
– No puedo escribir siempre sobre tópicos.
– No es un tópico, es la realidad.
– Se equivoca, España no es eso.
– ¿Ah no? Mire qué he desayunado.
– Fabada.
– Exacto. Y dígame qué es esto.
– Un capote.
– Correcto. Y dígame qué estoy haciendo con él.
– Taparse.
– Fantástico. Para echarme una…
– … siesta.
– Fenomenal, lo ha captado. España es así.
– Ya veo. Le haré una foto entonces y la pondré en portada.
– No sé si es conveniente.
– No, ¿verdad?
– No, vendrán muchas admiradoras. Si entran todas en el edificio esto se derrumba. Los cimientos parecen flanes.
– Jefe, qué imagen tan equivocada tiene de sí mismo.
– No, Peláez, la tengo muy precisa: un moderno galán del siglo XXI.
– Ya.
– Y ahora váyase a escribir y déjeme a solas con mi elegancia.
– Adiós, jefe.
– Adiós, mindundi.

 

Viernes, 14 de noviembre

 

– No conozco mis límites, Peláez.
– Y como siga engordando, menos
– ¿Estamos simpáticos hoy?
– Es viernes.
– Para usted siempre es lunes, Peláez.
– En eso tiene razón.
– Se lo decía porque he conseguido un nuevo anunciante para el periódico.
– ¿Quién?
– Yo mismo.
– ¿Usted?
– Sí, pagaré mil euros porque pongan una foto mía.
– No sé yo, jefe.
– ¡Ganaremos mil euros!
– ¡Pero los pagará usted!
– Hostia, es verdad, serán las dos caras de una misma botella.
– Moneda.
– Da igual.
– No, no da igual, las botellas no tienen caras.
– A ver, tráigame una.
– Mire.
– Glup glup glup
– Era para que viera la ausencia de caras, no para que bebiera.
– No me pude contener.
– Era lejía.
– Usted lo ha dicho, era. Glup.

 

Lunes, 17 de noviembre

 

– Tome, Peláez.
– ¿Qué es esto, jefe?
– ¡Tssssssssss! Disimule…
– Pero, jefe…
– ¡Qué!
– Es un sobre…
– Claro, Peláez, pero a ver si se van a enterar.
– ¿De que me ha dado un sobre?
– Claro…
– Punto uno: aquí no hay nadie. Punto dos: el sobre está vacío.
– ¿Y qué quería que tuviera?
– Pues no sé, jefe, ¿qué peligro tiene un sobre vacío?
– No sé, pero al tal Bárcenas lo metieron en la cárcel por dar sobres.
– Con dinero negro dentro, jefe.
– ¿Ah sí?
– Sí.
– Pues devuélvame el sobre.
– Tome.
– Y ahora, escriba.
– Eso hago.
– A ver.
– Tac tac tac tac tac tac tac.
– Música celestial.
– Tac tac tac.
– Maravilloso.
– Tac tac.

 

Martes, 18 de noviembre

 

– Está riquísimo este jamón, Peláez.
– Paleta.
– Tu madre.
– Paleta ibérica, jefe.
– Ibérica sí, pero ¿paleta? Eso tú, guapa.
– Olvídeme, jefe.
– Lo haré, pero antes hágame la colada.
– Eso no viene en el convenio colectivo.
– ¿Cómo que no? Mire.
– Lo ha puesto usted a boli.
– Se llama anexo, Peláez.
– Se llama tener mucha jeta.
– Lo que no tengo son braguitas limpias.
– Usted usa calzoncillos, jefe, no braguitas.
– Entonces sí que tengo.
– Claro.
– Pues deje la colada y haga la comida.
– Pero…
– Anexo 2, Peláez, anexo 2.

 

Miércoles, 19 de noviembre

 

– Peláez, estoy sin ideas.
– Inténtelo, jefe.
– No sé, me he bloqueado.
– Horizontal… seis letras… no sé…
– Empieza por t y termina por o…
– No sé…puffff…
– Y la tercera una r…
– Ni idea… leñe…
– ¡Usted, jefe!
– ¿Yo?
– Sí.
– ¡Torero! ¡Coño, es cierto!
– Jefe…
– ¿Cómo no lo había pensado antes? ¿Cómo pude haber olvidado mi traje de luces, mi capote, mi estoque, mi coletilla?
– Verá…
– Tráigame el desayuno, subalterno.
– Jefe…
– ¡El maestro quiere desayunar! ¡Y ya!
– ¡Tirano! ¡TIRANO!
– Ya la he visto, pero bueno, la ponemos, me gusta Depardieu.
– Puffffffff…


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Laura Bellver

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