De La ‘España Trágica’ a ‘Blancanieves’

Es innegable que la fiesta de los toros tiene una plasticidad especial. El cine, una de las manifestaciones artísticas más relevantes de nuestro país, también ha captado en numerosas películas la fascinación de colorido, valores y superación que suponen las corridas de toros. Con más o menos tino, lo cierto es que el cine sigue interesándose por el Arte de Cúchares. Esta semana en 360 Grados Press repasamos algunas de las mejores películas taurinas.

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Empezamos poniendo fecha a la primera filmación de índole taurina, fueen 1896, año en el que Albert Promio grabó Arrivéedes toréadors. Y desde entonces, las producciones taurinas se han idosucediendo a la par que evolucionaba el toreo.


En la segunda década del siglo XX es indispensable citar La España trágica, en la que aparecennada más y nada menos que los diestros Joselitoy Machaquito, como ya había hechoanteriormente Mazzantini, el primer torero que intervino en un film taurino.Una década después, Nicanor Villalta y Marcial Lalanda hicieron sus pinitos enel cine. Hasta ese momento, sobresalieron LaHistoria de la fiesta de los toros y TragediaTorera.


Pero sin duda, es desde los años 40 hasta la actualidad cuandoencontramos las mejores películas taurinas. En 1941 llegaba por tercera vez alas pantallas una de las más famosas, Sangrey Arena, que contó con la actuación de Rita Hayworth y Tyrone Power; sibien el propio escritor de la obra, Vicente Blasco Ibáñez, se encargó de hacerllegar la primera versión de Sangre yArena a los espectadores en 1916.


El listón no bajó en los años 50, todo lo contrario. De 1956 es laarchiconocida Tarde de toros, unaverdadera joya cinematográfica que a buen seguro tienen grabada y guardada losseguidores de Antonio Bienvenida y Domingo Ortega, cuyas faenas quedan reflejadasen la cinta. Un año antes se emitió otra gran película taurina como es Torero, en la que intervino el diestroazteca Luis Procuna y mostraba sus propios temores. De 1957 es también Fiesta, basada en la obra de ErnestHemingway. Del 58 es Los clarines delmiedo y de 1960, A las cinco de latarde, basada en La Cornada, deAlfonso Sastre.


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En la década de los 60 destaca Yohe visto la muerte, de Forqué, en la que aparece otro torero estelar de laépoca, Luis Miguel Dominguín. Pero no solo los matadores han centrado elprotagonismo de las cintas taurinas, pues también la faceta de los monosabiosinteresó a Ray Rivas hasta el punto de dedicarles un film en 1977.


Más tarde surgieron Vaquilla yMatador, de Berlanga y Almodóvarrespectivamente. La primera, de 1985, ambientada en la Guerra Civil, trata deun grupo de combatientes que quiere hacerse con la vaquilla que recorrerá lascalles de un pueblo cercano durante sus fiestas. La segunda, de 1986, es lahistoria de un matador que se ve obligado a dejar los ruedos tras sufrir ungrave percance y que decide cambiar los astados por las mujeres.


Sin embargo, la producción taurina más carismática es la serie Juncal, en la que Francisco Rabalprotagonizó pasajes cinematográfico que todos tenemos en mente como cuandohabla del miedo: “Al miedo se le dice miedo, pero no miedo a laresponsabilidad, al fracaso o al público, que es lo que nos inventamos lostoreros, no, miedo al de las patas negras, al que te quita los pies del suelo”.O frases con sorna como  “las prisas paralos delincuentes y para los malos toreros”.


Más recientemente, hay que destacar Blancanieves(2012), de Pablo Berger, en la que Carmen, una joven con una infancia marcadapor su madrastra, decide empezar un viaje acompañada por enanos toreros, yfinalmente aprende a ser realista y comprueba que la vida no es tan sencillacomo parece. La película ganó 10 Premios Goya.


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Los documentales taurinos también merecen su espacio en este reportaje. Morarte o Barcelona Arena, del director catalán Ander Duque son algunas delas producciones más destacables. Como decíamos anteriormente, el mundo deltoro acapara la atención de muchos cineastas, así que le hemos preguntado alpropio Duque por qué esa fascinación por los toros. “Latauromaquia siempre ha sido una inspiración por lo ancestral, por su pautadoritual y por lo trascendental de cada instante. La distinción del torero comopersona, el ser torero, el perfil de personalidad único que se forma en eseencuentro de incierto destino. La presencia del dolor físico, de la muerte, delazar… son elementos que han atraído a muchos cineastas. Retratar lacomplejidad de ese escenario único, con protagonistas únicos, es un regaloestético y argumental difícil de obviar“, confiesa Duque.


En el caso deldirector catalán, su relación con el mundo taurino es muy especial y así nos locuenta: “Mi padre fue novillero, de ahíque disponga de los conocimientos necesarios para interpretar ese códigotaurino, y filmarlo dentro de una necesaria rigurosidad. Para un cineasta, elmundo de los toros, en toda su complejidad, supone un regalo. Personalmente,siempre ha sido y será una misteriosa aventura“.

360 Grados Press ya les ha dado unos cuantos nombres de películas ydocumentales taurinos. Ahora ustedes escojan los que más les apetezcan ydisfruten.


Adrián Cordellat

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