Dislexia: otra forma de aprender

Aunque se estima que el 10% de la población mundial presenta el trastorno, todavía es un gran desconocido para mucha gente, lo cual es motivo de falta de confianza, frustración y fracaso escolar. Esta semana en 360 Grados Press nos hemos aproximado a dicha realidad.

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Pasé la infancia pensando que era tonta“, afirma la lingüista Luz Rello. En concreto, esta sensaciónse prolongó hasta sus doce años, cuando una profesora dedujo que la dificultaden la redacción y en la comprensión de textos que presentaba su alumna teníauna causa con definición propia. “
La dislexia es untrastorno del aprendizaje de la lectoescritura de carácter persistente y específico que se da en niños que no presentan ningúnhándicap físico, psíquico o sociocultural y cuyo origen parece derivar de unaalteración neurobiológica“, explican desde la Asociación de Dislexia y Familia (Disfam). Así, Luz comenzó a realizar ejercicios que se salíandel estándar aplicado en el aula y se obró lo que algunos llegan a dar por casiimposible. “A partir de entonces paséa tener un rendimiento normal“, reconoce ella misma.


Una misma evidencia para elfallo y el éxito

El caso de Luz no es, nimucho menos, aislado; pues la incompatibilidad con el actual sistema educativoda lugar a frecuentes equívocos. “Losniños disléxicos deben poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura quetienden a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazarlas.Los padres y los profesores procesamos esta actitud como desinterés“,admiten las fuentes de Disfam. Enotras palabras: es una impremeditada ignorancia la que, en la gran mayoría deocasiones, merma las capacidades de los estudiantes con dicho desorden. Sinembargo, experiencias como la de la protagonista de estas líneas prueban que supotencial puede ser desplegado con otras metodologías. Justamente, esto es loque defiende el protocolo Prodislex, el cual indica medidas tan asequibles como usarsistemas fonológicos o refuerzos de carácter visual y auditivo, educar medianteproyectos vivenciales o permitir el uso de ordenadores y grabadoras en clase,entre otros. “Yo soy optimista y creo quecon estas estrategias de compensación las personas con dislexia se puedendesarrollar sin problemas, incluso en la investigación“, declara Luz.


Conocimiento en abiertopor el bien común

Sin duda, esta lingüistasabe de lo que habla: el pasado 2013 recibió el premio de la asociación Euroscience a la mejor investigadorajoven europea por DysWebxia. Ella trabajabael procesado del lenguaje natural cuando sus compañeros le sugirieron quepodría emplear su saber para ayudar a otras personas con dislexia. “Ello inspiró mi tesis doctoral, que haconsistido en un estudio que cambiaba las condiciones textuales y medíamediante un ‘eye tracker’ con cuáles se llegaba a una lectura más rápida y auna mejor comprensión“, ilustra. Los resultados del mismo se han plasmadoen una serie de herramientas, como son un lector de libroselectrónicos para Android – cuya versiónpara iOs será lanzada en breve – y unportal específico que adapta sitiosweb. Ambos modifican la presentación de los textos – espaciado entrecaracteres, tamaño de las tipografías, colores, etc. – y sustituyen aquellaspalabras más conflictivas para los disléxicos por sinónimos.


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Además, no contenta conhacer altruistamente más accesibles los soportes digitales, Luz también seembarcó recientemente junto con dos amigas en otro proyecto, para el cual haempleado su tiempo libre restante. Se trata de
Piruletras, una aplicaciónmóvil que, basada en una serie de patrones, presenta errores comunes para quelos niños con dislexia los corrijan y, a la par, los padres sepan quéconfusiones son habituales en sus hijos. “Deesta forma, se aprende jugando“, matiza su precursora. Con todo, lacreación cuenta ya con 13.000 descargas provenientes de más de 70 países. Aúnle queda para alcanzar las más de 35.000 que ha registrado su anterior producto,pero todo hace pensar que va por el buen camino.


Orden, por favor: ¿cómo sedetecta y cómo se debe proceder?

Obviamente, tanto ladenominada adaptación no significativa– que comprende los métodos alternativos para la adquisición de conocimiento –como los recursos citados son útiles tras un diagnóstico certero y, cómo no,cuanto más precoz, mejor. Para ello, tanto padres como docentes tienen queestar pendientes de síntomas característicos como la dificultad para recitar elalfabeto, realizar rimas simples o clasificar sonidos, así como la lentitud,las omisiones o las inversiones en la lectura y la confusión entre derecha eizquierda. De confirmarse el trastorno a través de algunos de estos indicios,el paso a seguir es bien sencillo. En palabras de los miembros de Disfam: “Lo primero que debería hacer la familia es acercarse a la asociación dedislexia más cercana para dejarse asesorar por expertos e informarse sobretodas las cuestiones que tengan relación con el tema. También es de sumaimportancia normalizar el trastorno en casa y en la escuela“.


Un futuro mejor pasa poresto… y por un ‘filtro’

Con todo, poco a poco seestá logrando combatir el desconocimiento que aún rodea a una DificultadEspecífica del Aprendizaje (DEA) como ésta y, aunque comprometido por lospresentes recortes en educación, se está tratando de forjar un compromiso porparte de la Administración para que las personas con dislexia gocen de laigualdad de condiciones que merecen, lo cual sigue dependiendo en gran medidade la buena voluntad del profesorado y de iniciativas particulares como las deesta lingüista. Asimismo, aquellos sensibilizados con la dislexia mantienen unaparticular lucha por implantar en España lo que ya está funcionando con éxito enotros países. “Si de mí dependiese,estaría claro: la primera medida a aplicar sería presentar en los colegios untest a todos los niños cuando todavía no saben leer ni escribir para detectar cuálesestán en riesgo de tener problemas de adquisición del lenguaje. Es tan sencillocomo eso y, en el largo plazo, se ahorraría mucho fracaso escolar y muchosrecursos“, concluye Luz. Al fin y al cabo, lejos de segregaciones yestigmas innecesarios, no se trata más que de localizar a quienes sólo precisande otra forma de aprender.

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