Y Gepetto se hizo peluquero

Manolo Montesinos da vida con el pelo de sus clientes a esculturas de personajes famosos

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Llega la hora de echar el cierre. Durante el día, Manolo Montesinos es un peluquero de pueblo. Su apellido da nombre a una peluquería de Paiporta (Valencia) donde le empiezan a conocer por algo más que su profesión. En las horas brujas, cuando los clientes cenan en sus casas y algunos se acuestan para ir a trabajar, Manolo comienza a desplegar su otra faceta, la artística. No tira ningún pelo de los que corta a la basura, los guarda en bolsas, clasificados por tipos, colores y texturas. Es la materia prima con la que, cuando cae la noche, diseña esculturas de cabello. Algo que comenzó como una afición se ha convertido en un escaparate de obras representativas de gente famosa y de personajes de la pantalla grande que el próximo día 21 trasladará al museo del municipio. Como Gepetto de los cabellos, Manolo da vida a decenas de esculturas, con el mismo cariño que el personaje de Disney inventó a Pinocho.

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24 años como peluquero dan para muchos cortes de pelo. Ese es el tiempo que lleva Manolo cortando la cabellera a los clientes que cada día acuden a su establecimiento. Pero desde hace un año y medio comenzó a conservar el pelo que cortaba para dar rienda suelta a una afición con la que ha triunfado en el salón Cosmobelleza de Barcelona o cuyos resultados expondrá en su pueblo natal, en Paiporta, desde el próximo día 21. Para esa cita termina de dar forma a la alcadesa de Valencia, Rita Barberá, que lucirá su habitual traje rojo y el mejor de sus peinados. Las esculturas que realiza son íntegramente de pelo, “no añado nada de cartón ni otro material más que la laca y el tinte que las da color”. Manolo tenía claro que quería hacer algo diferente al resto, “primero me centré en los tocados y detalles para bodas y demás pero ya hay muchos y grandes profesionales. Así que me dio por las esculturas de cabello, a lo que no se dedica mucha gente, que yo sepa”.

La joya
El pelo más deseado y más difícil de conseguir es el blanco natural, “lo utilizo mucho pero hay muy poco”. Normalmente, Manolo tiene que recurrir a la decoloración del pelo hasta convertirlo casi en blanco, “aunque no es un blanco tan natural como el del cabello de ese color”, y después le aplica el tinte apropiado para cada uno de los personajes que diseña. Descarga una fotografía desde internet que le sirve de modelo y trabaja durante la noche hasta conseguir terminar sus creaciones. “Tardo dos o tres semanas con cada una y pueden llevar entre 67 y 330 gramos de pelo”, aclara. Para pesar el cabello, utiliza una báscula de precisión que esconde en la trastienda de su negocio, donde de vez en cuando también hace algún paréntesis para trabajar su afición.

Clasificación
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Al principio los clientes se extrañaron cuando Manolo guardaba el cabello que les acababa de cortar pero, con el paso del tiempo, y una vez que vieron lo espectacular de sus creaciones, “todos quieren que utilice el suyo en alguna de las esculturas. Incluso los chicos, a los que corto poca cantidad de pelo en relación a las mujeres, me dicen que aunque sea lo utilice para el bigote de algún personaje”, señala el peluquero y artista. Después de recogerlo, Manolo lo embolsa a la espera de ser utilizado en las sucesivas creaciones que ha diseñado.

Conservación
Con la humedad, los cabellos se reblandecen y las esculturas podrían correr el peligro de deshacerse. Para evitar ese riesgo, Manolo las rocía cada cierto tiempo con un poco de laca y las expone a sesiones de secador. Como si fueran criaturas con vida propia, pasan por la ‘silla de operaciones’ para mantener al cien por cien su lado más estético. Terminator, el capitán Jack Sparrow, la Bella y la Bestia, Torrente, el futbolista David Albelda, el ex presidente del Valencia C.F. Jaume Ortí, E.T el Extraterrestre, las hormigas televisivas Trancas y Barrancas o una Tour Eiffel esculpida con 869 trocitos de cabello son algunas de las joyas que Manolo Montesinos expondrá en el museo de la localidad y que comienza a plantearse vender en un futuro próximo.

Óscar Delgado

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