El comercio que puede cambiar el mundo

Con motivo del Día Mundial del Comercio Justo, el cual se celebra cada año el segundo sábado del mes de mayo, en 360 Grados Press hemos decidido analizar un sector al que todavía le queda mucho por recorrer, pero que vive un discreto apogeo en la actualidad.

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El Rana Plaza sederrumbó el pasado 24 de abril cuando miles de obreros trabajaban en suinterior. Este edificio ubicado cerca de Dacca (Bangladesh) contaba con unpermiso para disponer de cinco alturas y ser empleado con fines comerciales.Sin embargo, su propietario decidió construir ilegalmente tres plantas más ydestinarlo a uso industrial. A pesar de que muchos habían advertido de lasgrietas que mostraba la estructura – la Policía Industrial,incluso, alertó de la falta de seguridad el día anterior a la caída –, lostrabajadores fueron obligados a presentarse allí una vez más. Como no podía serde otra manera, la situación acabó en tragedia: los equipos de rescate ya hancontabilizado más de 800 víctimas mortales.

 

Este episodioretumba en la conciencia cuando se aproxima la conmemoración del Día Mundial del Comercio Justo. Y lareflexión es común: si las firmas que contrataban los servicios de estafábrica, como El Corte Inglés o Primark, hubiesen exigido el principiofundamental de dicho sistema – unas condiciones laborales adecuadas –, sepodría haber evitado la catástrofe. No obstante, ni la permivisidad ni eldesastre son algo nuevo. “El caso deBangladesh no es aislado, sino que ha ocurrido antes. Por ejemplo, elaño pasado murieron decenas de mujeres quemadas en el incendio de otra fábrica.Lo grave es que son casos que se pueden prevenir. Confío en que este últimoepisodio sirva para que las marcas firmen un acuerdo y se impida que suceda lomismo“, afirma Mercedes García deVinuesa, presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

 

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Pero mientras seespera una respuesta firme y definitiva por parte de las empresas, parece quela otra parte implicada, el consumo, sí que está experimentando una progresivatransformación hacia la justicia comercial, lo cual invita a un moderadooptimismo. “Hay posibilidades de rompercon la estructura de comercio vigente. Los consumidores cada vez están másávidos de noticias. Así, en la medida en que haya ciudadanos bien informados ysepan que con su decisión de compra pueden cambiar el mundo, se podrátransformar el comercio. De hecho, actualmente el comercio justo ya mueve 9.000millones de euros en todo el mundo“, apunta Rafa Sanchis, director del Departamento de Comercio Justo, Marketingy Desarrollo Comercial en IntermónOxfam.

 

Justamente, eléxito de estas organizaciones pasa por eso mismo, por implicar al tejidoempresarial a través de la demanda, que cada vez recurre más al sello Fairtrade en aquellosproductos que han logrado un precio competitivo en el mercado, como el caféo el azúcar.Los datos son un claro reflejo de esta evolución en positivo del sector. Porejemplo, según el últimoinforme elaborado por la Coordinadora Estatal – correspondiente a 2011 –,la facturación del comercio justo en España se ha multiplicado por cuatro en laúltima década. Así, en el 2000 representaba menos de siete millones de euros,pero hace dos años ascendió a 26 millones de euros. La extensión mediantecanales menos explícitos, como las grandes superficies comerciales o el vending, han contribuido en gran medidaa ello.

 

Asignaturas pendientes

A pesar de estabuena trayectoria en los últimos tiempos, la implantación de un comercio justogeneralizado aún tiene que salvar algunos obstáculos. “Poco a poco, hemos conseguido que el comercio justo mueva mucho dinero,sí, pero hay unas pocas grandes empresas que siguen manejando gran parte del comerciointernacional. Por tanto, algo sigue fallando“, reflexiona Rafa Sanchis alrespecto. Aprender a ajustarse a las necesidades del consumidor para poderhacer frente a la competencia convencional en el mercado y coordinar laimportación de manera conjunta con los pequeños productores para reducir costeslogísticos son algunos de los puntos que las entidades de comercio justo anotanen un ejercicio de autocrítica.

 

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No obstante, estosesfuerzos no tendrían sentido alguno si no se modifica la piedra base. Enpalabras de Mercedes García de Vinuesa: “Senecesita cambiar las reglas internacionales del comercio. Actualmente, seliberaliza el mercado a la par que se establecen unos aranceles muy altos en la Unión Europea, por ejemplo. Esuna doble moral. No defendemos que haya más comercio justo, sino que no haya uncomercio injusto y, por tanto, que se produzca un reparto equitativo en lacadena de producción“. En este sentido, la denominada responsabilidadsocial corporativa (RSC) juega un papel fundamental, pues su verdaderainserción en todas las actuaciones de una empresa, y no solo a modo de “maquillaje“, representaría elestablecimiento de los criterios económicos, medioambientales y sociales que apoyael comercio justo.

 

 

Un éxito probado

Garantizar unascondiciones de vida dignas a los productores de los países menos desarrollados,así como ofrecerles un acceso al mercado en condiciones que de otra manera notendrían, son las principales ventajas del comercio justo. Sin embargo, a pesarde ser bien conocidas, parecía que éstas no terminaban de calar en la mayoríade consumidores; un hecho que la crisis ha alterado. “Ahora conocemos la pobreza de cerca y podemos establecer un paralelismoentre la sociedad española y esas otras sociedades que las ONG conocemos enotros países. Espero que esto sirva para crear una conciencia con visiónglobal, sin diferenciar entre norte y sur“, reconoce el director deldepartamento de Comercio Justo de Intermón Oxfam.

 

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De esta manera, lalista de casos de superación gracias al comercio justo no deja de engrosar. Porejemplo, Rafa Sanchis recuerda uno muy significativo para él. “Hace años conocí a la presidenta Creative Handicrafts, asociaciónque trabaja para la marca de ropa que comercializamos en Intermón Oxfam. Erauna señora de un slam de Bombay que no sabía ni leer ni escribir. En estaasociación le enseñaron a coser, pero también le dieron confianza en sí misma ydignidad para acceder a una formación básica. Quince días después de conocerla,estaba dando un discurso frente al Príncipe de Asturias y muchísimosperiodistas. Me pareció un ejemplo bestial de cómo un trabajo digno ycorrectamente remunerado ha permitido a una persona hacer cosas que no creíaque fuese capaz de hacer“, relata.

 

Por su parte,Mercedes García de Vinuesa también tiene palabras de elogio para Creative Handicrafts, pero cuando setrata de ilustrar el impacto real del comercio justo escoge otra experiencia. “Justamente, en la presentación del Día Mundial del Comercio Justo hemos contado conManduvira de Paraguay, un grupo de pequeños productores que han hecho frente alas tres grandes familias que controlaban la producción de caña de azúcar allí.Gracias al comercio justo, éstos han conseguido exportar a 19 países y, ahora,van a formar la primera fábrica del país cuya propiedad pertenece a loscampesinos. A ello se suman otros ejemplos, como el de Ecuador, donde, después deaños de trabajo de varias organizaciones, el Gobiernofinalmente lanzó un programa para potenciar las relaciones de comercio justo,porque éste crea desarrollo“, expone.

 

Con todo, cada vezmás personas aplican la ética en sus compras y hacen que el mundo sea un lugarmás equitativo. La erradicación de la explotación laboral, así como de losmúltiples dramas que de ésta derivan, depende de ello.

@LaBellver

332 #vintage

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