¿Benditas rebajas?

Esta semana en 360 Grados Press introducimos el tic-tac del tiempo en una botella de reflexión, con recortes que se postran en nuestro cuello con movimientos serpentinos, provocando una asfixia económica, de recuerdos encontrados con el fallecimiento de uno de los genios que vivía en la efervescencia de la lámpara de las vanidades, Versace. Retrospectivas de trajes de baño y bikinis en el Museo Balenciaga y de campañas publicitarias y descuentos agresivos de las masivas, históricas e incombustibles rebajas.

Miradas que rompen el cielo gris. Pistoletazo de salida que deambula por los jardines laberínticos donde se esconde el espejo de las tijeras. Tijeras que cortan, que desquebrajan las telas descomponiendo la magnificencia de la eternidad de los vestidos. El espejo llora sobre un grito ahogado mientras observa las costuras en rebeldía, perdidas ante la mediocridad, ocultas tras el engaño de  la publicidad. Prendas a precios de ganga, chollos que se desfiguran tras el tacto, calidades masticadas que son devoradas por la crisis de la moda. Transparencias precarias que sobrecogen, manos que acarician la vulgaridad de las telas que se bifurcan en gruesas y finas, sin matices. Un mundo de sombras, donde ya no aparece Alicia por temor a despertar de su país de ilusión.

Aquel donde vivimos los españoles por encima de nuestras posibilidades y las rebajas eran un evento social que se masificaba y vulgarizaba en grado superlativo. Un país donde el consumismo y la “cultura del gasto” era necesariamente previsible y precisa para estar dentro de la era globalizada. Ahora las tijeras de la moda recortan y pespuntan con las cómplices agujas, unas rebajas extremadamente violentas y persuasivas que rodean el 70% de descuento en prendas efímeras, deterioradas, sin ritmo, monótonas y que dibujan la oscuridad de la rotura de una época. ¿Seguro que estamos ante unas “benditas rebajas”?

Historia: Aparición de las rebajas en España

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La costumbre y el acto de adquirir productos a precios más bajos nació hace más de un siglo en la cosmopolita Nueva York y en los sofisticados bulevares parisinos, ofreciendo a las clientas productos rebajados de iguales calidades. Estas tendencias e influencias se combinaron en un comercio exclusivo de La Habana mientras tres emigrantes asturianos aprendían el negocio. Aquellos jóvenes regresaron a Madrid y calcaron el modelo de oferta y demanda de La Habana, por lo que, importaron el sistema comercial y económico que  producía mayores ventas.

El conocido Pepín Fernández fundó Galerías Preciados y los otros dos, César Rodríguez y Ramón Areces, inventaron el famoso El Corte Inglés, unos rivales que lucharon febrilmente para poder captar una mayor cartera de clientes.

Será en enero de 1940 cuando aparecieron las primeras rebajas en España con innovadoras y transgresoras técnicas de venta en los meses de enero y julio. La popularidad de los descuentos, promociones y “gangas” recorrió los años 40 hasta llegar a la actualidad con altos índices de aceptación por parte de la sociedad española.

En los años 60 comenzó a popularizarse el hecho de ir de rebajas y se consideró una actividad dentro del ocio español destinado a la familia, pasando por la planta de moda, electrodomésticos y productos para la confortabilidad del hogar. En este momento, es cuando surge un auge en los medios de comunicación, siendo anunciadas por la radio y la prensa española.

Será en los años 70 y 80 cuando las míticas rebajas reúnen a mujeres jóvenes e independientes que buscan artículos de toda clase a precios más económicos, reportando así la libertad económica de la mujer. En esta etapa, la mujer puede disfrutar de una tarde de ocio con sus amistades y comprar productos más baratos.

En el mercado de la moda, no existe comercio sin rebajas, ya sea en una tienda de alta costura o de prêt-à-porter. Las rebajas se consideran un fenómeno de masas, donde más de la mitad de los españoles adquiere varios productos en ellas, su inexistencia haría que el comercio perdiera un 30% en sus ventas. Su futuro está garantizado y en la actualidad, los comerciantes de la moda han creado la campaña de “rebajas” más agresiva posible, ya que, existen descuentos del 70%, algo novedoso y nunca visto por la situación de crisis actual que sofoca nuestro país.


La batalla: Galerías Preciados versus El Corte Inglés
En un primer momento, Galerías Preciados era la líder indiscutible y el Corte Inglés no poseía altos índices de clientes. En los años 60 cambió el paradigma de la situación cuando falleció César Rodríguez, el fundador del Corte Inglés. Su sucesor y sobrino Ramón Areces invirtió una suma cuantiosa de la herencia recibida en la expansión de la empresa con métodos promocionales y atractivos que hicieron las delicias de más de un cliente de su mayor rival.

El presidente de El Corte Inglés se convirtió en uno de los hombres más poderosos de España, mediante nuevas fórmulas de mercadotecnia, la cartera de clientes de Galerías Preciados disminuía mientras que la del Corte Inglés cada vez iba protagonizando un aumento considerable. Hace 15 años que el Corte Inglés compró Galerías Preciados y ganó la batalla al gran gigante del comercio español, por lo que, siguió creciendo a un ritmo vertiginoso con exclusivas y provocadoras campañas de publicidad en televisión, prensa y radio, contando con un público masivo y escasamente específico basado en una oferta de productos variados que cubrían las necesidades de un público objetivo difuso. Después de 50 años con una batalla en el rin empresarial entre el Corte Inglés y Galerías Preciados, como era de esperar, sólo uno podía sobrevivir y fue el más fuerte.

Prendas rebajadas: ¿Por qué la calidad no existe?

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Estamos ante las rebajas más belicosas de la historia, donde observamos carteles publicitarios, anuncios en prensa, publicidad exterior con vallas que desembocan hacia el consumismo de prendas de ropa a un 70% de descuento. Cada español, vamos a gastar 60 euros en estas rebajas, donde se incluye la parte de la costura. En estas rebajas de la moda, están existiendo prendas dañadas, con taras y defectuosas que podrían ser denunciadas por cualquier consumidor a la OCU, ya que, no se visualizan carteles donde aparezca específicamente el letrero de “Taras” que debería de existir con algunas prendas de ropa para no llevar a una confusión y engaño al consumidor.

Las calidades de las prendas son escasas, de telas transparentes y finas que dejan al descubierto la anatomía humana de una manera grotesca y no precisamente sensual, por lo que, vemos a mujeres con transparencias no por las mismas tendencias, sino por la misma precariedad de los tejidos. Al tacto podemos sentir camisetas que son finas y tranparentes telas que en un primer momento pueden romperse. Es cierto que la industria de la moda tiene la filosofía fundamentada en apostar por prendas perecederas, es decir, una vez usadas una o dos veces por un módico precio pueden ser renovadas por otra de la misma calidad y tener una mayor variedad en el armario. El problema viene con la coyuntura económica, política y social que estamos viviendo en estos momentos de zozobra e inquietud, donde los consumidores buscan por un precio rebajado una calidad óptima.

Existen recortes en la educación, en la sanidad, con los parados, autónomos y funcionarios, pero también las tijeras de la costura han recortado menos tela para realizar unos aparentes vestidos que dejan al descubierto partes decorosas de la anatomía de la mujer y que son imposibles que deambulen por la pasarela de calle. Así pues, en estas rebajas podemos clasificar prendas maltratadas que se venden como “gangas”, productos de escasa calidad, transparencias que dañan y son imperdonables, recortes de telas para aprovechar y tener una mayor materia prima para realizar una mayor cantidad de prendas posteriores y una precariedad a la hora de desenterrar la talla correspondiente, ya que, nos encontramos con la continua batalla de tallas invendibles que se basan en los criterios de los extremos como la XS y XL.

La única opción existente para aprovechar unas rebajas es invertir en marcas de calidad y en prendas duraderas que pueden servirnos durante años y ser las líderes en nuestros fondos de armario, por ello, las casas de prestigio en moda, complementos y marroquinería son las más beneficiadas en las rebajas, ofreciendo al consumidor el mismo producto a un precio más rebajado y accesible a un público objetivo específico.

Las tiendas de moda masivas ofrecen un 70% en sus prendas deterioradas, precarias y vulgares ¿De verdad que aún pensamos “benditas rebajas” cuando visualizamos patidifusos un 70% de bazofia intensiva?

Consejos prácticos: Moda y rebajas
Según datos de La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) considera que, a pesar de la actual situación de la economía española, existen factores para ser “moderadamente optimistas” con las rebajas, porque podrían dejar un incremento de las ventas del 1,5%. Son las rebajas más agresivas, con descuentos de hasta el 70% en moda y complementos. En lo que se refiere a las rebajas en el mundo de la moda, hemos observado que se ha convertido en un fenómeno y un acto masivo y natural dentro de nuestro homogéneo y globalizado mundo.

En rebajas se consume más porque las personas se sienten seducidas por los descuentos, las prendas “ganga”, las promociones engañosas y miles de productos más convertidos en títeres que sólo buscan ser adquiridos para maximizar beneficios en las empresas. Algunos expertos, han considerado unos consejos para esta época de chollos, gangas y descuentos que son beneficiosos para nuestra economía y nuestro sentido común:

Planificar el gasto en rebajas que realmente se debe hacer, partiremos de un presupuesto previo e intentaremos ser fieles a él.
– No se debe improvisar. Hay que tener una idea clara de aquellas cosas que realmente se necesitan en nuestro armario. Es aconsejable hacer una lista de necesidades y evitar comprar compulsivamente cosas a bajo precio que después no utilizaremos.
No por más barato es mejor. El producto más rebajado, incluso el más barato, puede llegar a ser el más caro e inútil si tras comprarlo nunca lo amortizamos, por lo que, se convertirá en una prenda superficial e invisible en nuestro armario.
Comparar precios y calidades, tanto en un mismo establecimiento como en distintas tiendas. Se deben evitar artículos de baja calidad o deteriorados, ya que, es algo inadmisible dentro de un establecimiento, a menos que exista un letrero donde se expresa literalmente “Taras”. Si observamos que esto no ocurre pondremos una denuncia en la OCU.
– Debemos de aprender de nuestra experiencia. Haremos un análisis del rendimiento de las compras de rebajas de otros años y observaremos el baremo y el resultado final.
– Existencia de un respaldo legal y derechos del consumidor. En rebajas el consumidor sigue teniendo los mismos derechos que le asisten como tal en temporada normal. Por ejemplo, un establecimiento no puede negarse a aceptar el pago con tarjeta de crédito en rebajas si el mismo comercio en el que compramos admite el pago por tarjeta en temporada normal.
Rebajas de productos habituales. Las rebajas no se aplican a productos nuevos, sino a productos que hayan estado como mínimo un mes en la oferta habitual del establecimiento.
– Serán excluidas promociones anteriores. Se trata pues, de nuevos productos rebajados.
Comparar precio anterior y rebajado. En las rebajas deben figurar con claridad ambos precios (el precio anterior y el rebajado).
Devoluciones. Conocer antes de comprar si el comercio admite cambios y devoluciones y su política legal.

Compras virtuales
Existe un nuevo concepto de compra y la aparición de un nuevo término virtual para referirnos a la persona que consume de una manera online, se trata del consumidor 2.0. Un comprador que busca las rebajas en tiendas online y en portales de calidad con la máxima premisa de obviar las largas colas de espera para pagar, probarse las prendas, la escasez de tallas, la precaria calidad de tejidos y la necesidad de probar y ser fiel a una experiencia virtual.

Por lo que, existe un nuevo concepto, un consumidor virtual que busca la oferta de una moda rápida, segura e individual. Si la tónica y la tradición habitual era recorrer las calles de las capitales de ciudades en búsqueda de diversas tiendas de moda, ahora deambulamos de portal en portal buscando las mejores ofertas con la misma calidad, teniendo en cuenta que, el consumidor 2.0 obtiene más ofertas y descuentos en temporadas normales. Si bien es cierto, que el consumidor 2.0 debe de apostar por páginas de calidad y fiabilidad para ejecutar su acción de compra, además de conocer las diferentes formas de pago y las posibles devoluciones.

Por lo que, antes de ir de rebajas se deben visitar catálogos de diferentes sitios web y apuntarse los precios, si posteriormente vamos a ir al comercio físico, para poder hacer una comparativa y una opción ponderada y responsable en la compra.

Adrián Cordellat

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