La pintura y la madera de las fallas

Accedemos a la Ciudad Fallera, una suerte de naves donde los artistas terminan de modelar los monumentos que se plantarán el 15 de marzo en las calles de Valencia, para descubrir las notas discordantes a las tendencias habituales con los ejemplos de una estructura de madera monumental construida casi en su totalidad con pino y chopo y el de los colores que más se llevan en la edición de 2012 de esta tradición secular.

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Para quienes hayan estado en las sedes de las bodegas de fino o en las caballerizas de sus firmas en el Puerto de Santa María o en Jerez no les resultará difícil dibujar la escena que encontramos al llegar a la Ciudad Fallera de Valencia. Una zona de la ciudad compuesta por naves que acaparan manzanas completas ilustradas por nomenclaturas vinculadas a la fiesta que cada año por San José ilumina el cielo de la capital del Turia: las Fallas. De entre todas ellas, 360gradospress se detiene en dos: las pertenecientes a los artistas falleros Manuel García y José Devis. El primero, también carpintero; y el segundo, pintor. Porque el trabajo que ambos despliegan conlleva habilidades polifacéticas, entendidas como un todo que nace cada año cuando terminan las fiestas josefinas con el diseño del boceto del monumento de las siguientes. Toda una vida tradicional dedicada a construir figuras condenadas a morir en las llamas.

Las naves se quedan pequeñas para albergar los componentes de los monumentos. Por eso es fácil encontrar en la calle a técnicos trabajando, recortando piezas de porexpán (poliestireno expandido), ensamblándolas o aplicando retoques de color a las piezas que representan a escala la imagen dibujada en un boceto o en una maqueta. José Devis ha mamado la tradición de los artistas falleros. Cuando le abordamos en la nave, realiza una de las especialidades que acapara el proceso desde que comienza el año: pintar. “A la superficie se le da una imprimación para cuando tiramos la pintura plástica, antiguamente se hacía con óleo”. El pintor tiene que tener el pulso fino y muy claras las tonalidades para que los colores vayan compaginados y que representen el gusto de cada artista”.

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Si hablamos de colores falleros, todos lo son, según explica José Devis. “Luego cada pintor se decanta más por una gama y por sus gustos; por eso cada falla es diferente porque cada pintor pinta de una forma distinta”. Aún así, el paso del tiempo marca modas en las tonalidades de la pintura que lucen los monumentos falleros los cinco días que permanecen expuestos al viandante antes de ser pasto de las llamas. “Las tendencias las marcan las fallas especiales. Las comisiones más modestas luego escogen el tipo de pintura por cómo se parecen a alguna de las empleadas en las especiales”.  

Devis trabaja este año en el monumento de la falla de Carrera Malilla-Ingeniero Joaquín Benlloch, que participa en el concurso de las fallas de tercera categoría o 1ªB (detrás de las de especial y de las de 1ªA) y a la que pertenece la fallera mayor de 2011.  Con todo, independientemente de la comisión para la que el artista fallero trabaje, la pintura de las fallas también está supeditada a las modas. Si hace unos años “se llevaban los colores pasteles”, en los últimos tiempos y en la edición fallera de 2012 “se están cogiendo colores más intermedios y todo muy veladito, a pistola, se toca poco el pincel…”, subraya José, que pasó por la Escuela de Artes y Oficios para aprender un poco de todo lo que tiene que saber un artista para hacer su trabajo: “Heredé la tradición pero tuve que aprender a dibujar, a modelar, a pintar… Si no, estás perdido, porque si cada cosa la tuviera que hacer alguien, entonces, ¿qué serías?, ¿un artista o un director de orquesta?”.

Aunque ahora prácticamente todo el monumento se pinta con pistola, hay partes de las figuras que no se pueden quedar sin su ración de pincel, como “los pliegos de los trajes o los ojos, que a pistola no pueden hacerse porque con un aerógrafo te puedes morir pintando una figura”. Pero el relleno, el patinado y el difuminado –el grueso de la faena de pintura- “todo se hace a pistola”, asegura José.

Los trabajos de pintura en las figuras que componen el monumento fallero no son tan accesibles o fáciles para quienes están acostumbrados a la pintura artística en lienzo o en otros formatos. Según indica el artista consultado, “al ser corpóreo, esto no se puede pintar como un cuadro. Por eso a los que vienen de la Facultad les dejas una pintura para que la pinten y no saben; a la media hora se vuelven locos . No es fácil cogerle el truco… pero tienes que saber hasta de carpintería; reconozco que para mí también es más difícil pintar un cuadro”.

Un monumento histórico
De carpintería, precisamente, sabe mucho nuestro otro protagonista de la semana. Es Manuel García, artista fallero especializado en la materia. Hasta tal punto, que este año realiza una apuesta monumental: una falla de la categoría especial cuya elaboración está al 90 por ciento sustentada en madera de pino y de chopo. Una construcción que pasará a la historia por varias circunstancias, como la que representa una apuesta tan singular por la madera que, según los más viejos del lugar, “no se recordaba algo igual en Valencia desde los años 50” y por su altura y volumen, que acapara el equivalente a una finca de siete pisos. “Esta tenía que haber sido una falla de Ayuntamiento”, apunta el artista con la comitiva de representantes de una firma de pinturas local que suministra el material necesario para barnizar y pintar tan inmensa obra.

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Una cabeza de Leonardo de tamaño natural preside una estampa que sólo puede abordarse con una visita espaciada entre las tres naves que albergan cada una de las partes de la misma. Gracias a una maqueta a escala, podemos intuir cómo será el resultado final. Sin palabras. Además, el monumento se ubicará en una de las fallas con más tradición de la ciudad, la de Na Jordana, dentro del barrio histórico y en una plaza que se convertirá en más pequeña de lo que es cuando se plante el monumento.

“Hemos gastado unos 85 metros cúbicos de madera, como la que utilizan cuatro fallas de especial, más o menos, y cuatro maquetas para llegar a conseguir el Leonardo que veremos”, explica orgulloso el artista, cuyo rostro refleja orgullo y satisfacción por estar a punto de convertir en realidad un proyecto emblemático. Una defensa a ultranza, una exhibición de la figura del carpintero que Manuel García justifica a partir de que “ya no se hace nada casi de carpintería porque con el porexpán no hace falta casi ni almacenarla”.
Manuel prefiere no contar las horas que le está llevando el proyecto y reconoce que sí ha dormido gracias a la experiencia que acumula. Con todo, la dificultad la encuentra en “lo atrevida que está la falla”.

El día 13 de marzo llegará el momento más complicado, el de ensamblar las partes de la cabeza y el resto de componentes de un monumento fallero de estas características que, además de la cara del inventor, se completa con diferentes escenas de los inventos con los que hizo la vida más fácil a la humanidad sin perder ni un toque de la sátira que caracterizan a las fiestas falleras.

Cuando llegue el 19 de marzo, la falla de Leonardo que ha construido Manuel “será la más espectacular de toda la historia”, tal y como aventura mientras no se atreve a meterse en la tarea del jurado al ser preguntado por si se ve ganador del premio especial y antes de que 360gradospress devuelva la tranquilidad que necesitan los artistas para continuar contrarreloj los trabajos que les quedan para ultimar los detalles de sus respectivos monumentos. De fondo, huele a barniz, a madera, a pintura y a ilusión, a ilusión fallera.

S.C.

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