No fue lo que se esperaba

La fría feria de Fallas 2010 convirtió en anécdota el homenaje a Ponce

ANTONIO J. MERCHÁN, Valencia. Estaba la Feria de Fallas diseñada para homenajear a un torero de época como es Enrique Ponce y un triunfo clamoroso del de Chiva debería de haber sido el título de este artículo, pero no ha sido así. Fue la feria del frío, climático y en los tendidos. Aunque parezca mentira, el aficionado valenciano estuvo a un nivel distinto al de años anteriores, por una parte acudió en masa, puesto que ningún dia se colocó el cartel de no hay billetes en el coso de la calle de Xàtiva; y, por otro lado, no rodaron las cosas hasta el extremo de llevar al éxtasis al generoso público que tarde tras tarde acudió ansioso de triunfos.

Fue una feria larga, con diez corridas de toros, una de rejones, dos novilladas picadas y una de erales. La nueva empresa, capitaneada por Simón Casas, confeccionó un cartel atractivo -aunque sin demasiadas novedades respecto a años anteriores-, con casi todas las figuras, a excepción de José Tomás (al ser televisada por Digital Plus), Alejandro Talavante, El Fundi, Curro Diaz y alguno más que indudablemente habían muchos más méritos que otros diestros que sí estuvieron presentes y que, como casi siempre, no aporaron ningún valor añadido tras su paso por Valencia.

El toro
Se había dado mucho bombo en que el aspecto de que el ganado iba a mejorar y mucho. Miren ustedes, hablando de ganaderias fue una feria basada en el encaste Domecq (a excepción de la corrida de Alcurrucén), encaste Núñez, y el cambio de última hora por falta de trapío de La Palmosilla sustituida por una de El Capea, de encaste Murube. Un único lunar torista, el encierro del dia 12 con reses de Adolfo Martín, procedencia Marqués de Albaserrada. Embestieron algunos toros, de más de 60 lidiados lo hicieron un 10% como Dios manda, es decir, encastados, con transmisión -no nos engañemos con las embestidas bobaliconas a las que estamos acostumbrados-. Y si hablamos de trapío ponemos el dedo en la llaga de parte del descontento, puesto que salieron por chiqueros demasiados toros sin trapío, anovillados, sobre todo con la llegada de las figuras la vara de medir de los veterinarios dejó mucho que desear, con toretes para la ocasión, pero ni por esas sirvieron para redondear la feria. Se temía a la falta de fuerzas por el invierno tan duro en nuestra piel de toro pero, aunque no se cayeron demasiado, el problema no fue ése, sino la falta de casta.

Triunfadores
Como triunfadores indiscutibles en lo más alto del cajón cabe destacar a El Juli y a Sebastián Castella, quienes con dos tardes cada uno demostraron el porqué tienen el cartel de figuras. El de Velilla de San Antonio toreó su primera tarde junto a Enrique Ponce en un mano a mano que se presumía de órdago en el vigésimo aniversario de su alternativa. Ponce habia invitado para la ocasión a su amigo Julian López porque le considera una gran figura en la última década y para redondear la tarde se escogió la ganadería de Zalduendo, siendo un encierro mal presentado. La verdad es que El Juli le mojó la oreja al valenciano y eso no se le hace a un amigo. 4 a 1 fue el resultado final y más que goleada en el balance númerico lo fue a nivel artístico.

El Juli de nuevo salió triunfador en su segunda comparecencia, esta vez el dia 21 de marzo en la corrida-festival que cerraba el serial fallero. El madrileño demostró que viene dispuesto a pelear por ocupar el trono del toreo con quien se le ponga por delante. Ante un toro de Garcigrande incierto y con un pitón derecho complicado, Julian estuvo cumbre toreando al natural ante un animal repetidor y que quería comerse los engaños. Con la espada, un cañón.

No se quedó atrás ni mucho menos el de Beziers. Ante la corrida del Cuvillo -menudo petardazo del hierro gaditano-, que ni embistieron ni tuvieron trapío y menos para el dia del Santo Patrón, Castella estuvo valentísimo, muy tranquilo ante la cara de sus enemigos, firme y muy torero. El presidente le “birló” una oreja de su primero y la espada le impidió desorejar por partida doble a su segundo. En la corrida-festival simplemente se pudo presenciar un faenón ante un buen toro de Victoriano del Rio. Quite en la boca de riego por chicuelinas y espaldinas fueron de “cum laude”y posteriormente cuajó al toro de forma sensacional pasándoselo muy cerca y con las ideas claras. Ojo al francés esta temporada.

Notas a tener en cuenta
También positivas fueron la comparecencia de otros toreros más modestos, como José Calvo. Recordar un par de tandas de naturales en la corrida de Adolfo, uno de ellos interminable. Lástima que no despegue porque es un torero de buen corte. Su cruz, de nuevo, la espada. Ese día hay que valorar el buen hacer de José Luis Moreno.

Igualmente destacar la actitud y maneras del mexicano Arturo Macías que hacía su presentación en España en la buena corrida de Valdefresno. Le sirvió para conseguir contratos y eso no es poco para los tiempos que corren. Un par de tardes en San Isidro y la corrida de Palha en Sevilla van a ser piedras de toque fundamentales para el futuro del diestro. Ese día, Juan Bautista se enfrentó, para mi gusto, al toro de la Feria, que abrió plaza. Encastado, repetidor, siempre todo por abajo y noble. A buen seguro su matador habrá soñado varias noches con él puesto que estuvo desbordado en todo momento.

César Jimenez volvió a salir por la puerta grande del coso de Monleón y ya van…, pero no obstante no terminó de rematar la tarde ante dos toros muy colaboradores de Fuente Ymbro que merecieron otras manos. No obstante, dio señales de que quiere salir del ostracismo pero le sobran amaneramientos y posturas forzadas ya que el toreo es naturalidad.

Otro que llamó la atención fue el albaceteño Rubén Pinar que, ante la corrida de Alcurrucén, la más seria del ciclo por presencia, astífinisima y por juego, dio la cara en sus dos enemigos, muy ambicioso. Cortó una oreja de peso.

Morante nos ofreció luces y sombras ante una horrorosa, por presencia y juego, corrida de Juan Pedro Domecq. A su primero, un jabonero incierto, le instrumentó tandas de derechazos con aroma y enjundia con una tanda final de otros tiempos. Pero, a pesar de la media estocada y descabello, no respondió el público como merecía el sevillano que no quiso ni ver al quinto de la tarde por lo que se llevó una merecida bronca, muy torera, porque las broncas también tienen su cosa, ¿o no?. Quizás estaba Morante mosca por la apatía del respetable en su primero pensando que si hubiese sido otro quizás habria tenido recompensa.

El Fandi torea en Valencia como en el patio de su casa, tiene a los valencianos “enfandilados” fundamentalmente con los “garapullos”. Variado y con facultades extraordinarias es una delicia el ver como para a los toros donde y como quiere ante la algarabía general. No obstante, cuando coge la muleta es harina de otro costal.

Algunos matadores no tuvieron suerte en los sorteos, como el caso de Manzanares, a quien vimos algo apático tras su exitosa gira americana.
Del resto poco que contar, puesto pasaron con más pena que gloria. En algunos casos va a costarles caro y van a permanecer tiempo en la nevera. En otros, como los toreros mediáticos, harán su temporadita en plazas de segunda y tercera donde tienen una fiel clientela a las que poco le importa el momento por el que atraviesan artísticamente.

Ponce, sin suerte
El maestro Ponce no tuvo suerte en una feria en la que participó tres tardes a la carta, eligiendo compañeros y ganaderías. Pero no pudo ser. La tarde del mano a mano sus toros no le permitieron lucimiento, aunque tras cortar una generosa oreja a su segundo, se las tuvo que ver con un “marrajo” de Zalduendo al que recordará toda su vida. Castaño de pelaje le hizo coger el olivo con el capote. “Osiris” que asi se llamaba el bicho le hizo sudar tinta, imposible por el pitón derecho llevó por la calle de la amargura a todo aquel que se ponía en su camino. Esta vez el examen para la cabeza privilegiada de Ponce era dificilísimo y el maestro cumplió sobradamente pero sin matrícula. Toda la faena la hizo con la mano izquierda ante el violento animal, al que pudo someter en varias tandas importantes pero con demasiado movimiento de pies, soportando continuos derrotes. La vergüenza torera del torero más regular de los últimos 20 años lo mantuvo en un cara a cara que olía a cloroformo y que gracias a Dios no fue asi. ¡Hasta el público pedía que abreviase!! Falló a espadas y recogió una cerrada ovación.

Tanto ante los ejemplares del Cuvillo como el día 21 cortó sendas orejas a toros que no transmitieron y que no le permitieron sentirse a gusto. Nadie puede poner en evidencia la trayectoria y categoría de Ponce, pero debería elegir mejor las ganaderías para las tardes importantes.

Las asociaciones de aficionados y abonados mostraron su disconformidad ante la Diputación y la nueva empresa en varias cuestiones tales como el encarecimiento de un 25% en la corrida del día 21, así como la disminución de la rebaja del descuento del abono para esta temporada, pasando de un 25% al 10%. ¿Quizás estas cuestiones han sido clave para que ninguna tarde se llenase la plaza? Para reflexionar.

Óscar Delgado

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