Solidaridad en un trueque de libros

La celebración del Día del Libro el 23 de abril representa el pistoletazo de salida para muchas ferias del sector. Así, durante un par de semanas, escritores, libreros y lectores se dan cita en las ciudades y tienen oportunidad de estrechar su relación cara a cara. En 360 Grados Press hemos aprovechado esta favorable coyuntura literaria para descubrir una iniciativa que combina el gusto por la palabra escrita y el asociacionismo ciudadano.

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Tras ojear toda laexposición, un libro es el escogido finalmente. Una vez en el mostrador, éstees pesado en una báscula. Aquí, los 100 gramos de palabras en papel cuestan 50céntimos, por lo que la compra siempre resulta rentable. Puede sonar un tantosurrealista, pero este es uno de los métodos empleados en un particular almacénque acaba de abrir sus puertas en la ciudad de Valencia. Y tiene más fórmulas:”La gente puede suscribirse por 15 eurosal año y optar a dos lecturas al mes, es decir, 24 libros en total. O, también,puede traer un libro, abonar un euro y llevarse otro“, matiza Belén Gómez, su presidenta.

 

Estas condicionesse dan en ElMagatzem dels Llibres Solidaris, una asociación que rompe con elconcepto de librería al uso, ya que todos los ejemplares de que dispone esteespacio han sido donados por particulares y cada euro ganado por intercambio demanos es destinado a un fin benéfico. “Elprimer objetivo que nos hemos marcado ha sido crear cheques escolares paraaquellas familias que por renta no llegan a la beca oficial, pero igualmentevan asfixiados en septiembre con la compra de material“, explica Belén.

 

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El contacto con loscolectivos de padres y madres de los colegios públicos del barrio aún no hasido establecido, pues primero se espera contar con un presupuesto decente paraponer en marcha la propuesta sobre seguro. Si así fuese, la idea es que lostalones se canjeasen en los establecimientos de la zona, de manera que tambiénse fomentase la economía del pequeño comercio. “Vamos paso a paso. Si en unos meses conseguimos toda la financiación,optaremos a otro proyecto. Tenemos en mente un club de lectura o talleres deiniciación a la lectura para niños, pero ahora nos hemos puesto una meta corta“,declara Belén.

 

Exitosa cautela

Aunque avance pocoa poco, El Magatzem dels Llibres Solidaris parece apuntar maneras: entan solo 15 días cuenta con unos 700 ejemplares que poner en circulación y másde 40 suscriptores. Sin duda, la colaboración ciudadana ha sido fundamentalpara alcanzar estas cifras. Por ejemplo, una ávida lectora, vecina de lamanzana, ya ha donado dos carritos de la compra llenos de literatura. Y lomismo ha ocurrido con un joven inglés, quien escuchó acerca de la iniciativa yapareció allí con un cargamento de historias impresas. “Estamos muy contentas con nuestros donantes“, reconoce Marisa Bou, vicepresidenta de laasociación.

 

Asimismo, lejos delo que se podría pensar, la gente no está aprovechando para deshacerse de tomosviejos o estropeados, sino que el almacén cuenta en sus estanterías con obrasrecién editadas y alguna que otra joya de lance. Esta circunstancia podríalevantar alguna reticencia en el sector librero, pero nada más lejos de larealidad. En palabras de Belén: “Meinteresa mucho recalcar que no somos su competencia porque, para que un librollegue aquí, alguien lo ha comprado antes. Además, aquí se viene a ver si hayalgo que interesa, pero si se busca una obra en concreto, tenemos una lista conlas librerías del barrio para que éstas lo gestionen. Esto no es un comercio,sino una asociación“.

 

Por amor a la literatura… y a la amistad

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La idea de El Magatzem de Llibres Solidaris rondabala cabeza de Belén desde hacía tiempo. Iniciativas similares en Estados Unidos,así como en lares más próximos, como Madrid o Barcelona, inspiraron suproyecto, el cual se llevó definitivamente a la práctica por un mero flechazo.”Vi este local y me dije que el almacéntenía que ser aquí. Ese mismo día di una señal y comenzó todo“, confiesaBelén.

 

A partir deentonces, las manos conocidas no faltaron para adecentar el espacio yestablecerse como una asociación. De hecho, la gestión de la misma depende decinco amigas. “Siempre nos apasionaronlos libros, así que la idea de Belén nos contaminó. No pudimos resistirnos.Así, fuimos las primeras en traer libros de casa. Creo que cuando alguien selleva uno de los míos estoy compartiendo con esa persona las sensaciones que amí me produjo. Es todo muy ilusionante“, revela Marisa.


Y no es para menos.Porque, aunque el primer propósito solidario todavía está por cumplir, estealmacén ya ha conseguido tremendos objetivos, como convertir el presente lujode la cultura en asequible para muchos y fomentar la cohesión social en elbarrio. Algo tan sencillo – y significativo – como liberar un libro propio esla clave. 

@LaBellver

David Barreiro

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