Paparazzi 2.0

Comenzamos con los cazarrecompensas de las fotografías de famosos una serie de reportajes sobre cómo han cambiado las rutinas profesionales de la sociedad en relación a las redes sociales.

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Un paparazzi vive pegado al teléfono móvil, pero de untiempo a esta parte es un smartphone, tan importante para él como el equipofotográfico de ópticas potentes que porta o la cámara de vídeo con la que grabalos temas. Las esperas en los aeropuertos de los puntos calientes donde veraneanlos famosos se complementan ahora con la vigilancia el resto del año de lo quelas celebrities escriben en Facebook o en Twitter, de las que recogen pistas depor dónde se mueven o, incluso, comprueban cómo pueden perder una foto valoradaen unos cuantos miles de euros a cambio de un mensaje compartido por el famosocon sus seguidores en la red social. Las revistas del corazón viven de lasfotos de exclusivas y de las rutinas amorosas de famosos y pseudofamosos, quepasean su fama voluntaria o involuntariamente ante la mirada escondida de lospaparazzi o de la aparente intimidad compartida en el 2.0.

360gradospress se ha puesto esta semana en contacto con unode ellos. Alfonso Vega lleva más de diez años dedicado al mundo delpaparazzismo. En verano viaja siempre a las Illes Balears, principalmente aIbiza, dado que es el destino de moda para la caza de trofeos fotográficos. Eninvierno se mueve por Madrid o Barcelona, aunque si tiene que cruzar el charcopara hacer un tema porque le salga rentable, lo hace. Con todo, las redessociales y la vertiente digital de entender los contenidos rosas también le haafectado.

Aún así, Alfonso Vega encuentra la ventaja de que “gracias alas redes sociales te puedes enterar de alguna información”. Pero tambiénalerta del lado negativo del mundo digital para los paparazzi con el ejemploreciente de Piqué y Shakira, al asegurar que “un hacker informático sacó de unaftp de una de las agencias que había hecho la foto en la que iban cogidos de lamano y las difundió por medio de las redes sociales a muchas páginasinternacionales, con la consecuencia de que las revistas rompieron el albarán alas cuatro agencias que habían hecho el tema”.

Independientemente deque los famosos hayan comenzado a compartir sus fotos en Twitter y en Facebook,Alfonso Vega separa ese material del que “a los famosos les interesa que lessaque un paparazzi. Porque la foto que les puede hacer un paparazzi no es lafoto que le interesa sacar al personaje; no creo que nadie vaya contra símismo. Igual que yo no quiero que me saquen con mi novia de turno, no seré yoel que la ponga en la red. A no ser que ocurra lo que ha ocurrido también conel futbolista y la cantante, que por lo visto uno de sus amigos difundió la fotoen las redes sociales”, matiza Vega.

“Para eso estamos nosotros”

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La supervivencia de la vida del paparazzi por encima del 2.0estaría garantizada entonces porque el concepto de foto que sacan ellos secentra en la que habitualmente no es deseada que se publique por elprotagonista de la misma. Aún así, no les queda más remedio que revisar lo quelas celebridades publican en sus perfiles sociales: “Hay que estar, igual queestás pendiente de las revistas digitales o lees los periódicos todos los días;las redes sociales te dan una información que en ocasiones puede ser muy útil”,explica el paparazzi consultado por 360gradospress.

Lo que no cambia es el camuflaje o, lo que es lo mismo, elpapel desapercibido que suele presentar el paparazzi. Aunque en el mundillo,incluso los famosos, se conocen todos, no es habitual que un cazarrecompensasde la fotografía se prodigue con nombre y apellido en los entornos digitales.Es decir, que al igual que un profesional de otro sector se diferencia o generasu reputación online a partir de la descripción que de sí mismo define elperfil de la red social en la que esté presente, el paparazzi actúa igual queen el mundo offline, sin proclamar a los cuatro vientos que es un paparazzi.”No intento hacerme pasar por nadie, pero tampoco enseño que me dedico a esto;aún así si alguien no me quiere agregar, que no lo haga”, señala Alfonso.

Conversaciones entre colegas

Dentro del mundo del paparazzismo es muy común que losrivales de agencias se miren de reojo para ver qué temas hacen, inclusocoinciden en los aeropuertos a las horas en las que imaginan que puede despegaro aterrizar el avión del famoso de turno. Luego cada cual emprende suseguimiento sin contar con el otro, pero reina una falsa cordialidad o amistadentre ellos. La misma que pueden poner en práctica en sus nuevas rutinas deconversación mientras esperan a salir para hacer un tema, con la excusa, porejemplo, de hablar de lo que alguien conocido ha dicho de su pareja en lasredes sociales. “Al igual que sale, por ejemplo, la foto de Shakira y de Piquéhasta en el telediario, nosotros lo hablamos igualmente porque es nuestrotrabajo, o del reportaje que ha publicado la revista del corazón en su versióndigital”.

Utensilios de trabajo

Respecto a las nuevas herramientas digitales, el paparazzidispone del smartphone para enriquecer su trabajo, pero de momento, por lo queexplica al que hemos consultado, “no tienen calidad suficiente para equiparasecon los equipos fotográficos; y las revistas cada vez exigen más calidad. Conun teléfono es algo muy concreto lo que puedes hacer pero resolverte un trabajono; sí tener una prueba evidente de lo que quieres captar pero no un trabajo”.Aún así, como asegura Alfonso Vega, “tienes que estar a la orden del día contodas las nuevas tecnologías y las nuevas formas de envío para no quedarteobsoleto”.

El precio de una foto

Lo que sí ha condicionado la era 2.0 el trabajo delpaparazzi es que, a pesar de exigirle más calidad en el material quesuministra, los precios que se pagan por su trabajo han caído en picado. “Sepaga muchísimo menos”, afirma Vega. La crisis también ha afectado a loscazarrecompensas de la foto porque “el mercado es muy pequeño, hay cuatrorevistas, y si uno no quiere pagar lo que tú pides ya estás limitado”, asegura.Ahora un paparazzi o tiene un buen tema y un buen material o ya no sobrevivecon instantáneas de menor valor, como las de pseudofamosos “por los que lasrevistas han dejado de pagar lo que pagaban. Los temas mediocres se haneliminado de forma tajante”. Y, como señala el paparazzi, “no todo el mundo sepuede ir a Los Ángeles a hacer a Penélope Cruz, eso vale mucho dinero y luegoque lo hagas, porque si no haces el tema regresas con un agujero en la cuentacorriente bastante importante, demasiado riesgo”. De hecho, según afirma, lafoto más esperada hoy por hoy es “la del hijo de Bardem y Penélope; ha salidoya un capazo, pero la familia al completo, no. Mira si han pasado fechas desdeque nació hasta hoy y sin foto. Como para haberse ido a Los Ángeles; los gastosson tan grandes que ni la foto habría salido rentable”. Quizás la compartanpróximamente en Twitter o en Facebook…

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