Nativos digitales de chupete y biberón

La televisión, que ha mantenido durante décadas a los niños apalancados delante de ella, bajo la atenta – y en ocasiones, aliviada – supervisión de los padres, va siendo sustituida por las tabletas, que retienen la mirada casi hipnotizada de estos pequeños usuarios. Esta peligrosa migración preocupa a los psicólogos, que reclaman el control de los progenitores sobre las nuevas tecnologías para un uso infantil productivo e inteligente.

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“Hay días en los que me asusta pensar que no estoy haciendo bien las cosas con mis hijos. Porque yo quiero que estudien, que hagan sus deberes, que deseen acudir a sus extraescolares de música, que jueguen con otros niños en el parque, pero no paran de pedirme más horas de tableta y no me gusta verles tan sumergidos en ellas, como fuera de la realidad”. La preocupación de Silvia, madre de tres niños de entre 5 y 9 años, es compartida por decenas de madres y padres que llevan a sus niños al mismo centro escolar.

 

Porque las nuevas tecnologías e Internet no solo han supuesto toda una revolución para la comunicación entre empresas, el acceso a la información al instante y el entretenimiento de particulares adultos. Sino que los pequeños de la casa – y era natural y de esperar – también han sucumbido a las posibilidades que ofrecen estos medios tecnológicos. Es más fácil que ahora vengan los niños con una tableta debajo del brazo, en lugar de con un pan: son muy atractivas para ellos, tienen el tamaño perfecto y ofrecen las aplicaciones más divertidas y entretenidas.

 

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Según un estudio publicado por la empresa Ofcom, mientras en 2011 tan solo un 10% de los hogares disponía de una tableta, hoy ha llegado hasta el 70%. Y no solo 2 de cada 3 niños menores de 7 años accede a una, sino que cada día más la tienen en propiedad: el 43% de los adolescentes, entre 12 y 15 años, y el 34% de los menores de 12 posee una, pero los pequeños de entre 3 y 4 años ya apuntan maneras. El 11% de estos niños, que hasta poco tiempo atrás se relajaban con un chupete y se alimentaban a base de biberón, convive con una tableta propia.

 

Puede parecer sorprendente, pero ya la televisión acompañaba a los niños en su ocio diario desde que prácticamente nació. Ahora coexisten ambos métodos de ocio con una mayor incidencia, todavía, del clásico audiovisual – 14,6 horas semanales – . Pero muchos padres de hoy se ven atormentados entre la disyuntiva de los beneficios y los puntos negativos de la inclusión de las nuevas tecnologías en la cotidianidad de sus hijos.

 

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Existen muchas “apps” que potencian la creatividad, el pensamiento lógico, el desarrollo de estrategias o las habilidades visomotoras y que incitan al interés en ámbitos como el deporte o la cultura. “Pero los padres deben evitar que sobrepasen la línea que les lleve al aislamiento, la dificultad para diferenciar entre realidad y ficción, la comunicación con desconocidos, el ciberbullying, el insomnio, la ansiedad, el sedentarismo o el abandono de la interactuación física con jóvenes de su edad”, alerta la psicóloga Nieves Acha, de Áurea Psicólogos (@AureaPsicologos).

 

El kit de la cuestión reside en el control parental para que su uso no exceda de los 30 o 45 minutos al día. Incluso es importante que los mismos niños aprendan a autoregularse y no lo consideren como un castigo de sus progenitores. “Las formas de interactuación evolucionan y los niños van a  seguir haciéndolo sea con un móvil, una tableta o cara a cara en el recreo, pero siempre con límites”, asegura Acha.

 

Por su parte, el psicoterapeuta Alberto Soler (@asolers) cree en una mayor implicación de los padres y en un conocimiento de estas nuevas tecnologías que fascinan a sus hijos y que tanto les pueden “enganchar”. “No se debe decir ‘no pases tanto tiempo con eso’, sino preocuparte por conocer lo que usan: analizar Facebook y Tuenti, jugar con ellos a la consola, transmitirles las bondades que ofrece Internet sin prohibiciones ni demonizaciones, etc.”. Soler no considera que las nuevas tecnologías sean adictivas en sí mismas, sino que lo que importa es “la relación que establezcamos con ellas”, ya que “del uso al abuso hay una gran diferencia y del abuso a la adicción también”.

 

Iniciativas para el uso tecnológico en las aulas

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Los beneficios de las TIC pueden llegar a ser tan grandes, bajo el control adecuado, que cada día surgen en España iniciativas para introducirlas de lleno en las aulas. Como el proyecto “Medios Sociales y Educación, Amenazas y Oportunidades”, que coordina el IES Santa Catalina de Alejandría de Jaén y en el que participan centros educativos de Alemania, Holanda, Reino Unido y República Checa. Pretende introducir el uso de redes sociales y de dispositivos móviles como complemento a los libros de texto o a los diccionarios, previo estudio que prevenga su mala praxis y los desasocie del ocio como única función. “Nuestra idea es que lo que es normal en la vida de los alumnos lo sea también en el instituto”, afirma Alfonso Sancho, coordinador del proyecto.


@Casas_Castro

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