Mejorando al trote

Pegaso, Blanca y Perla no tienen noción alguna de medicina. Los tres restan tranquilos en la cuadra hasta que deciden sacarlos a pasear. Ellos no lo saben, pero su dócil caminar ayuda a optimizar la salud de muchas personas. Esta semana en 360 Grados Press descubrimos una particular modalidad de terapia.

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Alba tiene escoliosis, unadeformación de la columna vertebral que implica que su musculatura no sedesarrolle uniformemente, que sus piernas y cadera presenten un tamaño desigualy que sus reflejos se vean ralentizados. A pesar de ser una niña, ya ha pasadopor el quirófano y ha sido sometida a numerosas sesiones de quiropráctica. Sinembargo, desde hace tres años que su tratamiento ha cobrado otro ritmo,literalmente. Sus padres se mostraron algo temerosos al principio, pero larespuesta de esta pequeña valiente hizo desaparecer cualquier rastro de desconfianzaal instante.


Algo muy similar ha sucedido conGabriel: con poco más de dos años, desde hace un par de meses que este otropequeño ha salido de las consultas de hospital para tratar la parálisiscerebral infantil que padece. “Sostienemejor la cabeza, fija más la mirada y ha perdido la espasticidad que teníaantes. Está riéndose desde que venimos en el coche y cuando acaba la sesiónestá muy relajado“, afirma Maite, su madre de acogida.


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Ambos asisten a equinoterapia, untratamiento que emplea a los caballos como herramienta para potenciar eldesarrollo físico y social de personas con algún tipo de discapacidad onecesidades especiales. Entendida como una forma de trabajo complementaria,esta terapia contribuye al progreso de los pacientes ofreciéndoles una curaciónmás allá del habitual entorno clínico de batas blancas. “La equinoterapia es un modo alternativo de rehabilitación. Con ellacambiamos el marco terapéutico o contexto de intervención, por lo queconseguimos un plus de motivación. A nivel psicológico es muy importante, sobretodo cuando se trabaja con niños, porque conseguimos implicarlos en el procesode intervención. Al llegar aquí ven un caballo enorme y un paisaje natural, locual les despierta mucha curiosidad. Viven la terapia como algo lúdico y esonos viene muy bien a los profesionales a nivel de intervención“, explicaPaco Navarro, psicólogo y coordinador de la Asociación de Profesionales deTerapias con Caballos (APTCC).


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La clave de este tipo de terapiareside en la cadencia del animal, pues el caballo posee un movimientotridimensional en sus pasos capaz de estimular los músculos de quien lo monta.Podría decirse que se consigue lo que se plantearía imposible o mucho máscostoso con otros medios, ya que con la equinoterapia el cerebro memoriza yautomatiza determinados movimientos que no experimenta de otra manera.



Enpalabras de Paco: “Los impulsos querecibe un jinete cuando monta un caballo son los mismos que los de la marchahumana. Por tanto, personas que están privadas de caminar o están en proceso derehabilitación reciben encima del caballo una información que se transmite a sucerebelo y que produce los mismos pulsos que si caminara“. El calor es otrode los aspectos más importantes: en equinoterapia se prescinde de la silla paramontar, de manera que la temperatura corporal del caballo, que es algo superiora la humana, se transmite directamente al paciente, lo cual incita a larelajación muscular.


En consecuencia, los avances en elaparato psicomotor son más que notables en todos los casos. “Este tratamiento supone un trabajofisioterapéutico muy importante, ya que estar sobre el caballo implica uncontinuo esfuerzo por no caerse“, matiza el coordinador de APTCC. Así, eldesarrollo del equilibrio, el fomento de la coordinación, el incremento de laelasticidad, la mejora de la agilidad o el aumento de la fuerza muscular sonalgunas de las mejorías que se contemplan cuando se aplica este tratamiento.


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Pero los beneficios de laequinoterapia no solo se reflejan en el aspecto físico. Por ejemplo, hace pocoque una mujer con esclerosis múltiple asistió a las sesiones organizadas poresta asociación. Pasar de la silla de ruedas a montar a lomos de un caballosignificó para ella mucho más que activar sus músculos: también lo hizo suautoestima. Y esta sensación es compartida por todos aquellos que prueban arehabilitarse cabalgando, quienes, además, desarrollan inconscientemente sucapacidad de atención, concentración y comunicación.


Hemiplejia, poliomielitis, distrofiamuscular, autismo, síndrome de Down, neurosis, hiperactividad, anorexia,bulimia, esquizofrenia, toxicomanías… Son múltiples las patologías que Pegaso,Blanca y Perla pueden tratar. Para ello, han tenido que mostrar su naturalezaafable y pasar un mes en situaciones simuladas de terapia. Una vez superado elperiodo de prueba, ellos continúan con su vida con total normalidad. Por elcontrario, la de muchas personas cambia a mejor con el mero ritmo de sus pasos.

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