Tormenta eléctrica y futbolística

Las tormentas de la pasada semana en la Península Ibérica causaron impacto en la redacción de Peláez o, más bien, en su jefe, que en primer instancia pensaba que los truenos eran sus propias ventosidades. Afortunadamente, el redactor le explicó que se trataba de una tormenta, aunque no le fue tan sencillo hacerle entender qué es un rayo.

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La semana continuó como casi siempre a estasalturas del año, con el director anunciándole al plumilla que no tendrá vacacioneseste año y concluyó con la alegría del mandamás por la paliza de Alemania aBrasil en el Mundial de fútbol debido a que se considera de carácter germanopor su amor a las salchichas y la cerveza.

 

 

Jueves, 3 de julio

 

– Uy, perdone, Peláez, se me ha escapado.
– No ha sido usted, jefe.
– ¿Ah no?
– No, ya se lo he dicho, es la tormenta.
– ¿No ha sido un pedete?
– No, son truenos.
– De acuerdo. ¡Uy, fotos no, por favor, estoy sinmaquillar!
– No es un flash, jefe, es un rayo.
– ¿Vallecano?
– Eléctrico.
– No conozco ese equipo.
– No es ningún equipo.
– Pues perderán todos los partidos, en el deporte yen la vida hay que formar equipo, asumir responsabilidades juntos.
– Totalmente de acuerdo, ayúdeme a colocar esascajas ahí, por favor.
– Tararí tararááááááá…
– Jefe, por favor, pesan mucho, no canturree paradisimular…
– Tararíííííí.. que te viiiiiii…
– Brrrrrr…

 

Viernes, 4 de julio

 

– ¿Hemos reducido el formato del periódico, Peláez?
– No, jefe, es una tarjeta de felicitación.
– ¿Para quién?
– Para Soma Comunicación, celebran su cumpleaños.
– ¿Puedo poner algo?
– Claro.
– Ya está.
– Jefe…
– ¡Qué!
– Pensé que iba a felicitarlos.
– No los conozco.
– Se sorprendería si supiera quiénes son…
– ¿Está mal acaso lo que les he puesto?
– Les ha pedido un trozo de tarta…
– Ni siquiera he dicho de qué, soy omnívoro encuestión de tartas.
– Es omnívoro, a secas.
– ¿Y si vamos a la fiesta?
– Es en Valencia.
– ¿Con “P” o con “B”?
– Con uve, jefe…
– Uf, demasiado lejos.
– Pues sí.
– Podemos hacer aquí una fiesta paralela, en lacocina.
– ¿Usted y yo?
– Claro.
– No sé.
– No sea muermo, Peláez… abra la botella.
– ¿De dónde ha salido este champán?
– La compré a cambio del ordenador.
– ¿No tiene ordenador, jefe?
– No, pero mire qué burbujas… ¡salud!
– ¡Salud!

 

Lunes, 7 de julio

 

– Buenos días, jefe.
– Buenos días, Peláez.
– Veo que ha cogido color este fin de semana.
– Estuve trabajando en la obra.
– Muy gracioso.
– Acojonante la playa, Peláez, tiene que probarla.
– Cuando me deje salir de aquí.
– Mire, una Kawasaki de la leche merengada, baratita.
– No, jefe.
– ¿Y esta Suzuki 500? ¡Clásico entre los clásicos!
– No.
– ¡Mire, una Vespino con pitón…!
– No me venda motos, jefe.
– Usted lo ha querido: no le daré vacaciones esteaño, Peláez.
– Lo sé.
– Me quedo más tranquilo ahora que hemos dejado lascartas sobre la mesa.
– Le veo el as de picas en la manga, jefe.
– Mierda.
– Trío de jotas.
– Doble pareja.
– No tengo vacaciones, pero el eurillo es mío, ¡ja!
– Brrrr…

 

Martes, 8 de julio

 

– ¡Pliegue la mayor, Peláez!
– ¿Qué?
– Vire por avante.
– ¿Perdón?
– ¡Coloque la caña del timón a sotavento!
– ¡De qué habla, jefe!
– ¡De esta tormenta no nos libramos, grumete! ¡Noshundimos!
– No estamos en ningún barco, jefe…
– ¿Cómo que no? ¿Y ese ruido?
– Son los ventiladores del servidor.
–¿Por qué lleva usted ventiladores?
– Del servidor informático.
– Cojones, qué susto. ¿Estamos en tierra, entonces?
– Sí, jefe.
– Ya era hora…
– Llevamos aquí años, jefe.
– ¿Años?
– Sí.
– ¿Y aún no hemos ido a la taberna de este puerto?
– No hay puerto.
– ¿Y taberna?
– Sí.
– Pues vamos, grumete, lindas mujeres nos esperan.Cantaremos, beberemos y… triunfaremos.
– No sé yo, jefe.
– ¿Ve esto? ¿Ve este ancla tatuado en mi brazo?
– Son venillas rotas, jefe.
– Paparruchas, soy el puñetero capitán Ajax.
– Ahab.
– Jesús, tenga, aquí tiene un pañuelo.

 

Miércoles, 9 de julio

 

– ¿Escucha el goteo, Peláez?
– Pues no, jefe.
– Fíjese bien…
– No sé, jefe… ¿será un grifo abierto?
– No, no es eso.
– ¿Un orificio en una cañería?
– Tampoco.
– ¿La lluvia sobre la uralita del techo?
– Frío, frío.
– Pues no sé, jefe… ni idea.
– Son los goles de Alemania, Peláez. Mire, otro… jiji ji…
– Qué malo es usted, jefe. ¿Por qué se alegra de laderrota brasileña?
– Por mi carácter alemán.
– ¿Desde cuándo?
– Desde que supe que la cerveza y las salchichasson sus señas de identidad.
– ¿Y el rodizio?
– Bien, bien, lo que me duele más el tobizioizquierdo.
– Usted está loco.
– Loco, pero en la final.
– Pues… gratulation.
– ¿Mande?
– Brrr…


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Javier Montes

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