Elogio del pelotazo

No lo olvidemos. Esto es un periódico. O debería serlo. Así lo considera Peláez, el humilde periodista de provincias que trata de ejercer su oficio contra viento y marea, es decir contra su jefe. Este ínclito mandamás, como a sí mismo se llama, no quiere oír hablar de corrupción o cualquier otro asunto que pueda molestar al alcalde no porque sea de su mismo ideario político –que no tiene– sino porque es su pareja de tute.

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De hecho, el jefe de Peláez, considera que la tradición española demandala cultura del pelotazo y el periodismo ha de reflejarlo, si bien, su manera deimplicarse más en el trabajo de la redacción será preparar todos los días lacomida. Cualquier cosa para un hombre que confunde Avatar con Titanic y a unpersonaje de ficción con su responsable de recursos humanos

 

Jueves, 9 de enero

 

– ¡Peláez!
– ¿Qué pasa, jefe?
– ¿Quiere decirme quién ha escrito esta noticia?
– Yo, no hay nadie más…
– ¿Cree que la corrupción es un tema que interese a lagente?
– Sí, lo creo.
– Tome. Piénselo bien.
– Me da igual, jefe, por veinte euros no voy a cambiarde opinión.
– Está bien, tome. Vuelva a pensarlo.
– Cien euros no sirven para nada, jefe, quédeselos.
– Vale, vale, entiendo que necesite reflexionar,tome…
– Quinientos euros y una ristra de pimientostampoco modificarán mis principios…
– Es usted un hombre íntegro, Peláez.
– Lo sé, jefe.
– ¡Despedido!
– ¿Cómo dice?
– Lo siento, el alcalde se ha molestado.
– ¿Y a usted qué le importa? ¡Ni siquiera es de supartido!
– Es mi pareja de tute, Peláez.
– Pero es un hombre corrupto.
– Canta las cuarenta como los ángeles, hijo.
– Jefe, esto no es periodismo.
– ¿Y qué coño es el periodismo comparado con eltute, zángano?
– De verdad que no entiendo por qué se dedica aesto.
– También le doy al mus.
– Brrrr…

 

Viernes, 10 de enero

 

– ¡Peláez!
– ¿Qué quiere, jefe?
– ¿Planes para el fin de semana?
– Trabajar.
– Es usted un aburrido.
– Soy un mandado.
– ¡No discuta!
– ¿Lo ve?
– ¡A callar! Y ahora investigue los robos en laciudad, está llena de macarrones.
– Querrá decir macarras.
– Eso. Y escriba una información precisa, croqueta.
– Querrá decir concreta.
– Eso. Y después publique algo sobre los torreznosexpropiados por el Ayuntamiento.
– Querrá decir terrenos…
– ¡Mierda! Es el corrector automático que me cambiatodo…
– Pero si está hablando, jefe… Más bien será suconciencia.
– ¡A que le doy una galleta!
– ¿Lo ve?
– Es cierto, Peláez, solo pienso en comer.
– Pues coma, jefe.
– Ñam.
– ¡Las teclas no!
– Sopa de letras, Peláez, sopa de letras.
– Brrr…

 

 

 

Lunes, 13 de enero

 

– Buenos días,Peláez.
– Buenos días tac tac, jefe… tac tac tac…
– ¿De qué escribe?
– De lo de Burgos, jefe…tac tac tac tac
– ¡Ya era hora! Años y años de periódico y sin hablarde esa maravillosa morcilla…
– No es de la morcilla, jefe…tac tac
– ¿El queso? No es lo mismo, pero también me vale…
– Tampoco… tac
– ¿Qué más hay en Burgos? ¿La iglesia con cristales decolores?
– Es una catedral gótica, jefe, tac pero tampoco es eso…tac
– ¿Entonces qué es?
– Las protestas vecinales tac por un pelotazourbanístico del Ayuntamiento tac…
– ¡Pero bueno!
– Sí, jefe.
– ¡Hay que joderse! ¿Es que ya no se pueden hacerpelotazos o qué?
– Pues no se debería, jefe…tac
– ¡Esto es España, Peláez! ¡Pelotazos por doquier!¿Quieren acabar con las tradiciones?
– Quieren construir un nuevo país, jefe…tac
– ¡Pues eso! ¡A construir, leñe!
– No en ese sentido…tac
– ¡Bah! ¿Sabe qué? Olvide el tema…
– No puedo olvidarlo…
– Escriba mejor de la morcilla. De hecho, nisiquiera escriba, vayamos a comerla.
– ¿A Burgos?
– Usted conduce.
– No tenemos coche.
– ¡Apa!
– ¡Jefe!
– ¿Qué?
– No puedo llevarle en burrito hasta Burgos.
– Lléveme al bar de la esquina, nos basta con unaración.
– Brrrrr….

 

Martes, 14 de enero

 

– Buenos días,Peláez.
– Buenos días, jefe.
– ¿Qué hace?
– Nada.
– ¿Qué es eso de nada?
– A lo que saben los tomates.
– ¿Pero por qué no está escribiendo?
– ¿Para qué? Esto se va a pique, no hay quien lo salve.
– La orquesta debe seguir tocando hasta que sehunda el barco, Peláez, como en Avatar.
– Titanic.
– Siempre las confundo. ¿Cuál es la historia real?
– Titanic.
– ¿No existen los seres azules con orejaspuntiagudas, entonces?
– No, jefe.
– ¿Y ese?
– Es Plómez, de recursos humanos.
– ¿Qué le pasa?
– Se negó a respirar el día que despidió al últimoperiodista.
– Pobre diablo. ¿Sabe qué? Vamos a entrevistar a unministro.
– No creo que se ponga, jefe.
– Usted llame.
– Llamando…
– A ver si hay suerte.
– Dice la secretaria que no me pasa.
– Dígale que somos una constructora.
– Está viniendo.
– Perfecto. Póngase el casco o no colará.
– Lo haré jefe.
– Me voy a mi despacho a pensar detenidamente.
– Felices sueños.
– Gracias.

 

Miércoles, 15 de enero

 

– Buenos días,Peláez.
– Buenos días, jefe.
– He decidido que voy a participar más en el periódico.
– ¿Escribirá por fin el editorial?
– Ni loco.
– ¿Publicará reportajes?
– Ni de coña. El último reportaje que escribí fuecuando el hombre llegó a la luna.
– ¡Qué honor escribir sobre ese acontecimiento!
– Escribí sobre la peatonalización de una calle, enrealidad, pero coincidió el mismo día.
– ¿Y entonces, jefe?
– Haré yo la comida desde hoy
– ¿A qué huele, por cierto?
– A triunvirato de vegetales Mare Nostrum enlíquido oleico.
– ¿Sofrito?
– Exacto, desde ahora soy Jefe Chef.
– Oído, Jefe.
– Jefe Chef.
– Oído, Jefe Chef.
– Tome, el aperitivo.
– ¿Qué es?
– Boomerang crujiente de extracto de cuajada deleche madurada y deshidratada y pincelado con el color del sol del ocaso.
– ¿Un ganchito?
– Exacto.
– Tá rico.
– Adiós.
– Adiós.
– Peláez…..
– Adiós, Jefe Chef.
– Mucho mejor.
– Por cierto, eso no es un gorro de cocinero.
– ¿Ah no?
– No, es una bolsa de churros.
– ¿Cómo lo sabe?
– Porque está llena de churros.
– Ñam gracias por avisarme ñam.


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

S.C.

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