Todo el mundo lleva a una ‘mamá’ dentro

Suele decirse que la figura materna es fundamental para el pleno desarrollo de una persona y que el amor que a ésta se le atribuye lo puede todo. Esta semana en 360 Grados Press hemos conocido a un colectivo que practica un nuevo concepto de voluntariado basado en dicha creencia. Como no podía ser de otra manera, los menores son su principal objetivo.

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Dos cuentas atrás ala vez: una para dar a luz y otra para ser desahuciada. Esta era la tesituracon la que tenía que lidiar una mujer cuya identidad prefiere mantener en elanonimato. Aunque finalmente fue acogida por una conocida, su situación seguíasiendo insostenible con vistas a un futuro próximo. Por ello, decidió enviar uncorreo electrónico pidiendo ayuda. Al poco tiempo, recibió la respuesta de unatreintena de mamás en forma de unacanastilla con lo necesario para atender las necesidades del bebé en susprimeros seis meses. Y el contacto establecido a partir de entonces continúa. “Uno de los momentos más bonitos en la vida deesta chica se estaba convirtiendo en el más dramático, así que nosotras nosmovilizamos“, comenta Majo GimenoFurió.

 

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Las historias deeste tipo son cada vez más frecuentes. De hecho, Majo vivió recientemente unatemporada en la que no dejaba de escuchar casos de necesidad provenientes degente cercana. Aparte de problemas económicos en general y de manutención enparticular, lo que más llamó su atención fue la carencia de cariño que padecíanmuchos niños como consecuencia. “Yosiempre pienso en mi hija. No recibir un abrazo al día tiene que ser súper duro“,reflexiona. Así, al reunirse un día con un grupo de amigas, Majo puso sobre lamesa la creación de una comunidad de mujeres que se convirtiesen altruistamenteen madres por unas horas. La idea caló hondo dando lugar a Mamás en acción. “La intención era ofrecer cosas normales quecompartimos con nuestros hijos, pero que otros niños, por determinadascircunstancias, no tienen la suerte de tener“, apunta Laura Pampliega Mallo, miembro del colectivo.

 

De esta forma, gestostan sencillos y significativos como ayudar a hacer los deberes, preguntar cómoha ido un examen u organizar una merienda especial, entre otros, son algunas delas actividades particulares que conciben en esta asociación. No obstante, Mamás en acción también asiste afamilias en su conjunto y colabora con diversas instituciones. Por ejemplo, enbreves van a trabajar como voluntarias en el comedor social para niños que CasaCaridad Valencia está terminando de construir en la localidad deTorrent. “Tenían cubiertos todos los díasde la semana menos los lunes, así que nos llamaron. Ya tenemos mamásorganizadas para todo el año. Daremos de comer, fregaremos, cocinaremos… Lo quehaga falta“, matiza Majo.

 

Actividad constante

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Nos ha venido todo como rodado“, afirma Mapi Gómez Albors, otra componente deesta comunidad, al hacer recuento de los últimos tres meses. Porque Mamás en acción celebró su primerareunión el pasado 13 de junio y una semana más tarde ya estaba realizando su primerapuesta en escena grupal en el Oceanográfico de Valencia. En esta ocasión, bajola temática de Alicia en el País de la Maravillas, todas sirvieroncomo animadoras para niños con enfermedades crónicas o discapacidad. “Nos liberamos de las vergüenzas y fue unalección. Luego, los padres se acercaban para darnos las gracias porque sushijos se lo habían pasado genial“, recuerda Majo. Desde entonces, y a pesardel paréntesis que los meses estivales suelen marcar, los proyectos no hanparado de llegar a manos de estas mujeres. De hecho, a las propuestasanteriormente citadas queda por sumar la cesión de un espacio en un centro de coworking, la oportunidad de trabajarcodo con codo con la Casa RonaldMcDonald en Valencia y otro par de casos personales que ya estánatendiendo.

 

Participación en cadena

En este último sentido,al ser preguntadas por aquél que más les ha impactado, las miradas llegan a unconsenso y la historia empieza a fluir: hace poco una mujer se interesó por serMamá en acción pero, al final, laasociación ha acabado ayudándole. La razón de este giro no es otra que elfuncionamiento de las familias de acogida. En concreto, ella cobijaba a un niñodesde hacía dos años y, de repente, recibió la orden por parte de la Administración Pública de que éste tenía que pasar a dormir tres noches a lasemana en un centro, lo cual representó un fuerte choque emocional para elmenor. A pesar de los intentos por restablecer la situación, las protestas deesta familia sólo sirvieron para perderlo. Ahora, tienen en casa a una niña detan sólo nueve meses, pero la dinámica sigue siendo la misma. Por ello, Majo Ferrer Cruceira, también miembrode la asociación y abogado, se ha prestado a asesorarles de manera gratuita.

 

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Sin embargo, laimplicación de Mamás en acción eneste caso no acaba ahí, pues ello les ha llevado a conocer un espacio en el quesu labor fundacional cobra todo el sentido: las residencias de niños deacogida. “Aquí les dan de comer y lesofrecen un techo, que es básico, pero no hay nadie que haga un seguimiento decariño“, explica Majo. “Lostrabajadores sociales lo hacen genial y es muy comprensible que no seinvolucren más emocionalmente, pero los niños necesitan algo más“, completasu tocaya encargada de los asuntos jurídicos de la asociación. Así, con vistasa poder actuar en este ámbito, Mamás enacción está cerrando un acuerdo con la Conselleria deBienestar Social. Constituirse de manera legal se plantea un trámite obligatoriopara ello, de manera que también están organizando una cena benéfica para elpróximo 4 de octubre en la que recaudar los fondos necesarios para costeardicha gestión burocrática. 

 

¿No hay papás en acción?

Con todo, aunque lalabor de Mamás en acción resulta incontestable,su planteamiento en clave femenina despierta algunas reticencias. No obstante, susmiembros argumentan que esto es sólo una cuestión de nomenclatura. En palabrasde Majo: “Lo llamamos así porque se haceel símil con el cariño de una madre, pero aquí no se excluye a nadie“. Claroejemplo de ello es que hace poco recibieron un mensaje en su perfil de Facebook deun hombre preguntando si admitían a un “abueloen acción“. La respuesta, cómo no, fue afirmativa, de manera que van acontar con él en futuros proyectos. En definitiva, podría decirse que lascondiciones de la asociación son universales, pues no se especifica sexo ni se exigetener hijos para entrar a formar parte, tan sólo aceptar el compromiso de asistira los encuentros periódicos y participar en dos acciones al año dentro de lasposibilidades de cada uno – tampoco hay cuotas –. “Nosotras definimos misiones según nos llegan y lo que queremos es quela gente en general colabore como pueda“, concluye Laura. De esta forma,cada vez más personas se plantean sacar a la mamá que llevan dentro.

@LaBellver

Javier Montes

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