La mano (valenciana) que mece la cuna

La licenciada en Psicología Paz Muñoz no ha llegado a estrenar el diván y el blog de notas con el propósito (bastante forzado) de emprender una tarea diferente, aunque complementaria, en Londres: el cuidado de niños. Esta semana 360 Grados Press sigue los pasos de una au pair valenciana movida entre el exilio juvenil que ha provocado la crisis y la necesidad de crecer como persona y aprender inglés.

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Datosdesoladores llenan cada semana las páginas de los periódicos más comprometidoscon respecto a la emigración juvenil, también llamada “exilio” por muchosdebido a su carácter impositivo, que se está produciendo de forma fulgurantedesde 2008 en España. Un 56,7% dejóvenes en situación de desocupación en el promedio de 2013, según el Consejo Económico y Social de laComunitat Valenciana, de los que una parte ha decidido poner tierra pormedio para buscar un futuro mejor o por sus propias ansias de aventura, comovaloró desacertadamente la Ministra de Empleo Fátima Báñez.


“Aunqueno existen estadísticas que lo apoyen, los jóvenes que se lanzan a emigrardeben ser los más formados, aunque deseen perfeccionar el idioma, porque, de locontrario, sus posibilidades de fracaso en el país de destino serán muy altas”,destaca José Manuel Pastor (@jmanpastor), analítico económico. También considera que lasdificultades del valenciano son mayores a la hora de considerar este despegueterritorial, ya que se caracteriza por una menor movilidad y deseos deindependizarse y por un mayor apego a la familia y a los amigos. “En cambio,una vez pasan bastante tiempo en el país de acogida, si arraigan lazosafectivos, tienen hijos y encuentran buenas salidas laborales, es muy probableque ni se planteen regresar, a pesar de todo”, apunta Pastor.


Enla actualidad, además, destaca a nivel laboral una tendencia que estabapresente en muchos países de la Unión Europeo ya desde hace varias décadas yque se ha acrecentado en los últimos años azuzada por la situación de crisis: elfenómeno au pair. Las/ los canguros residentes en el hogar y a jornadacompleta se complementan con los camareros como uno de los recursos laboralesmás solicitados por los jóvenes menores de treinta años. Los padres trabajadoresde clase media-alta de países como Reino Unido o [Img #20308]
Alemania optan por estesistema integrador para el cuidado de sus hijos. Los au pairs juegan con los pequeños, se ocupan de su alimentación y desu aseo y les llevan al colegio y al parque al tiempo que aprenden inglés, sesociabilizan con personas de otros países y culturas y esperan refugiados conla esperanza de que la tormenta amaine en España.


“Muchosvinimos con muchas ganas de vivir experiencias y con la idea de alejarnos deuna depresión y de un ambiente que nos amargaba. Pensábamos en meses, pero estova para largo”, expresa Paz Muñoz,joven valenciana con la que nos topamos por las calles de Londres de camino auna sesión de pintas con el resto de niñeras amigas procedentes de la ciudaddel Turia. Es una de los 2.399 valencianos que puso rumbo a este país aprincipios del año pasado, según el Padrón de Españoles Residentes en elExtranjero. Esta licenciada en Psicología partió pocos meses después de acabarsus estudios “hastiada de lo que veía” a su alrededor y de las pocasoportunidades de futuro que le auguraban.


Muñozasegura que “no fue fácil” adaptarse a tareas de este tipo ni a vivir lejos desu casa, pero que nunca se vio amedrentada por ello. “Había trabajado algúnverano como monitora infantil, por lo que ya sabía lo que era el trato directocon niños, pero nada parecido a esto. Saben que no eres su madre y, si son unpoco pícaros, van a ignorarte o a tratar de ponerte las cosas difíciles, perocon los meses vas aprendiendo a controlar la situación casi por completo, comome ha pasado a mí con Ollie y Annabel – de 5 y 2 años”.


Consideraque está siendo una gran oportunidadpara crecer profesionalmente, conocer otras culturas y aprender a serindependiente. “Cada día me veo más capacitada para ser psicóloga porquecreo que la comunicación que establezco con los niños y el conocimiento que voyadquiriendo sobre ellos – todo ello en un idioma diferente al mío – me estáobligando a poner en práctica gran parte de lo que aprendí durante la carrera”,cuenta la valenciana.

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Estamotivación le está llevando a plantearse volver a su ciudad para seguircreciendo y retomar su vida anterior con más seguridad en sí misma. “No sé sime voy a dar de bruces contra una crisis económica que todavía no pareceescampar, a pesar de que los políticos así lo pronostiquen, pero me apetecesentir el clima y la buena temperatura que aquí no tengo y que en ocasiones meagobia”. Lo que Muñoz sí sabe es que “volvería a Londres sin dudarlo yrecomendaría esta vivencia a todo aquel ávido de nuevas experiencias, de mejoradel idioma y que no quiera sentirse un cero a la izquierda en un país – España– que no le permite trabajar”.


“Progresar y marcar la diferencia es unanecesidad”

Perono todas las experiencias de estas “neo institutrices” han sido tangratificantes, ya que los medios de comunicación han lanzado casos de fraude através de agencias de búsqueda de empleo a distancia, engaños en lascondiciones de trabajo de las familias de acogida o, simplemente, una malaadaptación a la vida fuera de casa – se debe tener en cuenta que hay personasmuy jóvenes que se deciden a coger el avión recién cumplida la mayoría de edad- . Desde Spanish Au Pairs (@SpanishAuPairs)se hace una labor de esfuerzo incansable para minimizaro eliminar por completo todas aquellas dudas y problemas que se pudieran ocasionaren la gestión de futuro de los cuidadores infantiles.


Estaagencia valenciana ha encontrado techo y trabajo en Reino Unidos a decenas dejóvenes valencianos en[Img #20309]
 lo que va de año, cifra que cuadruplica las de losprimeros años de crisis económica. “Son tiempos en los que progresar y marcarla diferencia es, más que una opción, una necesidad, por ello cada día tenemosun mayor espectro de solicitantes, en cuanto a edad y a nivel de estudios, que consideraimprescindible perfeccionar su inglés o que su futuro se encuentra fuera de supaís”, apunta Celia Montoro,directora de Spanish Au Pairs.”No hay que pensar solo en lo que se pierde con la salida, sino en todo lo quese gana, que es muchísimo”, concluye.

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