Unwritten, fantasías metaliterarias

La sombra de Harry Potter es alargada, al menos en lo que a literatura fantástica se refiere. El personaje de J.K. Rowling ha tenido la virtud de despertar un buen número de historias de ficción cargadas de magos y brujas. El cómic de esta semana es no es exactamente una de ellas aunque le debe mucho a las aventuras del niño mago. A fin de cuentas Tommy Taylor, el protagonista de Unwritten, es un trasunto en carne y hueso de Harry Potter que el guionista Mike Carey usa como excusa para hacer un gran homenaje a la literatura.

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En Unwritten, Wilson Taylor es un famoso escritor de novelas fantásticas que modela a su personaje más famoso, el niño mago Tommy Taylor a imagen y semejanza de su propio hijo sin ni siquiera molestarse en cambiarle el nombre. Pero cuando, a punto de lanzarse el último volumen de la saga, Wilson desaparece, es su hijo, un adulto Tom Taylor, quien recibe toda la atención mediática. Él es quien debe recorrer las convenciones de literatura fantástica, firmar libros en nombre de su padre y responder a los requerimientos de los fans. Sin tener acceso a la enorme fortuna que amasó su padre gracias a los libros, Tom vive agobiado por el peso de un personaje con el que todo el mundo lo ha identificado.

 

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Hasta que todo cambia en el momento en que alguien lo acusa de ser un fraude; un engaño para atraer la atención de los seguidores del niño mago. Entonces la vida de Tom da un vuelco. Su realidad se vuelve del revés y lo que hasta entonces él había considerado ficciones literarias se convierten en absolutas realidades que trascienden el papel para volverse de carne y hueso. El resto de personajes de los libros de su padre cobran vida. Y no solo ellos, recorriendo los caminos que le marcará un misterioso mapa, Tom descubre que los paisajes inventados de los cuentos y novelas que él crecía ficticios existen de verdad.

 

Creada por el guionista Mike Carey, curtido ya en las lides de la fantasía urbana gracias a Hellblazer y que heredó de Neil Gaiman al mismísimo Lucifer, Unwritten destaca especialmente por dos aspectos: de un lado, el extraordinario trabajo artístico que lleva a cabo Peter Gross con las viñetas y la diseñadora Yuko Shimizu con las espectaculares portadas. Por otro lado, y este es quizá el aspecto llamativo, por el exhaustivo universo metalitario que la serie produce partiendo de la premisa de que hay ficciones e ideas tan arraigadas entre la gente que con el paso del tiempo y de la difusión que han conseguido logran tanta fuerza que se dotan de corporeidad.   

 

A partir de esa idea, Carey y Gross crean una aventura no exenta de cierto drama en la que, sin duda, el mayor atractivo es ir descubriendo las continuas referencias aque introduce la obra a los autores más representativos de la cultura occidental, desde Dickens a Shelley, pasando por Kipling, Wilde, Verne o Polidori.


@elplumilla

Laura Bellver

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