Uno para todas 2

Basada en un best-seller de Ann Brashares narra la historia de cuatro amigas que siguen caminos diferentes pero a las que les une un absurdo lazo: unos pantalones vaqueros. Película totalmente prescindible hasta el extremo de que si tiene algo distinto en que malgastar su tiempo no lo dude: acertará.

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Fíjense en la carátula de la película: cuatro veinteañeras de buen ver sentadas reunidas en unas escaleras con semblante sonriente y feliz y la isla griega de Santorini como escenario de la fotografía. El título: Uno para todas 2. ¡Ojo! Que nadie se lleve a engaños. La ‘postal’ denota, sin necesidad de ser un cinéfilo, que la película va a ser un bodrio antológico. Tampoco creo que haga falta haber visto Uno para todas 1 para entender esta segunda parte aunque imagino que quien vio la 1 prescindirá de la 2 (¡la 1 no la he visto!). Pero… que nadie se lleve a engaño: Uno para todas no hace referencia a un chico sino a unos pantalones vaqueros. ¡Qué sorpresón!

 

Precisamente esa prenda de vestir es el nexo de unión de Bridget (Brake Lively), Carmen (America Ferrera), Lena (Alexis Bledel) y Tibby (Amber Tamblyn), las cuatro amiguitas del alma que con el paso de los años se van distanciando poco a poco. Quedan muy de vez en cuando para contarse las cosas cara a cara, se mandan mails chismorreando de sus desventuras amorosas, familiares o laborales y utilizan el servicio postal para rularse los famosos vaqueros.

 

El caso es que un día pierden los pantalones (los del hilo conductor que les hablaba ¡eh! que nadie piense mal) y es la solución a sus problemas.

 

No me digan que no es ingeniosa la historia. En fin. A otra cosa mariposa. Y cuidadín como hagan la 3…


@JavierMontesCas

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