Pavese y el oficio de vivir

El pasado 27 de agosto se cumplieron sesenta y cuatro años del suicidio del escritor italiano Cesare Pavese en un hotel de Turín. La desesperación existencial y el desengaño amoroso tras la ruptura con la norteamericana Constance Dowling le llevaron a la decisión de poner fin a sus días. Poco antes había escrito los últimos versos dedicados a su amada, sin duda los más desesperados y los más bellos: Verrà la morte e avrà i tuoi occhi/questa morte che ci accompagna/ del mattino alla sera, insonne,/sorda, come un vecchio rimorso/ o un vizio assurdo. (Vendrá la muerte y tendrá tus ojos/ esta muerte que me acompaña/ de la mañana a la noche, insomne/sorda, como un viejo remordimiento/ o un vicio absurdo).

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Pavese es una de lasvoces más importantes, personales y profundas de la literatura europea delsiglo XX. Su vinculación a la cultura anglosajona – fue traductor de Joyce,Melville, Dos Passos, Hemingway, Steinbeck, Whitman,Faulkner…-, a la prestigiosa editorial italiana Einaudi de la quefue su editor fundamental, y su amistad intelectuales como Leone y NataliaGinzburg, Norberto Bobbio o Italo Calvino le hicieronacreedor de una vasta cultura no exenta de compromiso político.

 

Si tuviera que elegir unlibro de Pavese, este sería sin duda El oficio de vivir. Un libro leído,releído, subrayado, manchado, vivido. ¡Qué paradoja! Un libro sobra la vida dequién no supo sobrevivir. Pavese empezó a escribir este diario a mediados delos años treinta y fue publicado póstumamente en 1952, dos años después de sumuerte. Desde su publicación El oficio de vivir. ha influido de maneranotable al menos en dos generaciones de lectores, no sólo poetas. En español sepublicó por primera vez en 1979 en una traducción de Esther Benítez,traductora de casi toda la obra de Pavese. En 1990 apareció una nueva ediciónen italiano basada en un manuscrito autógrafo conservado en la Universidad deTurín que recogía más de una treintena de pasajes que fueron suprimidos en sudía por considerarlos demasiado íntimos. Esta versión española publicada porSeix Barral se debe al poeta Ángel Crespo.

 

La mayoría de los diariostienen un tono narrativo de confesión privada. El oficio de vivir no.Pocos diarios son tan introspectivos y tan sinceros como éste. Un devenir entrela ética y la estética, pero más allá de los límites impuestos por ambas.Adentrarse en este libro es penetrar en todas las claves pavesianas. Desde laspalabras como elementos necesarios que deben adherirse a las cosas a la fuerzade la imagen como elemento poético, en esa pugna formal entre narración eimagen, o el texto en su dimensión figurativa. Pero transitar por las páginas deeste diario eimplica sobre todo abrazar la soledad de la existencia que conducea una incapacidad de diálogo, tema fundamental de toda existencia humana.Soledad existencial que promueve una vuelta al origen, al mito, a la búsquedade la identidad, de abandonar el exilio vital y volver al origen, a la memoriaatávica. Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas setienen, anotó en el diario el 28 de enero de 1942. Recordar una cosasignifica verla –solamente ahora- por primera vez.

 

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Recordemos a CesarePavese con la lectura de este diario o cualquiera de sus libros. Resultaparadójico como el verano trae reminiscencias de este autor (El bello verano,La luna y las fogatas, Fiestas de agosto, Final de agosto…).Una premonición: come un vecchio rimorso/ o un vizio assurdo.


 

 

Soma Comunicación

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