El cordero carnívoro

Tomando como nombre el famoso local de Zurich donde surgió el movimiento Dadá en 1916, Cabaret Voltaire irrumpió en 2006 en el panorama editorial independiente con un catálogo exquisito, principalmente dedicado a autores franceses y de otras nacionalidades que habían escrito en francés, todos ellos con obras inéditas en español o descatalogadas. En este catálogo figura el almeriense Agustín Gómez Arcos, ganador dos veces del premio Lope de Vega, que tuvo que exiliarse al sufrir en su obra la censura y la prohibición.

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Un catálogo no demasiado amplio, pero sí sobradamente sugestivo, que haido creciendo en estos seis años hasta configurar un abanico temporal ycultural que va desde autores consagrados del siglo XIX  como Stendhal, Balzac, Zola o Flaubert,  pasando por vanguardistas como  Crevel y  Desnos o del periodo de entreguerras como Gide y Cocteau, hasta llegar a la época actual con escritores de la tallade Patrick Modiano. Últimamente alcatálogo le ha pasado un poco como a EnriqueVila-Matas  y ha dirigido su miradahacia el mundo anglosajón incluyendo  ensu nómina de escritores a StephenSpender, Robin Maugham o Joe Orton, de quién Cabaret Voltaire harecuperado sus  Diarios.


En este catálogo el escritor almeriense Agustín Gómez Arcos ocupa un lugar muy destacado, cuya recuperaciónde sus novelas escritas en francés se ha convertido casi  en una razón de ser para sus editoresespañoles. Dramaturgo, novelista, ensayista, poeta y traductor – tradujo a Jean Giraudoux, entre otros- , GómezArcos ha sido injustamente olvidado en nuestro país, sobre todo en una época enque ser escritor de izquierdas, iconoclasta y homosexual no era la mejor cartade presentación. Se le recuperó en los tiempos de Felipe González, pero  luego,obviamente, cayó en el olvido.


Ganador dos veces del premio Lope de Vega en los años sesenta, GómezArcos se tuvo que exiliar  al ver comosus obras se estrenaban muy censuradas o directamente se  prohibían. Tras vivir en Londres durante unpar de años, se afincó en París en 1968, donde desarrolló su carrera en loscafé-teatros del Barrio Latino trabajando como actor, dramaturgo, e inclusocomo camarero,  y estrenando algunas desus obras con éxito. Fue en 1974 cuando el editor de Stock, tras haber asistido a la representación de una obra suya enel Café-Théâtre de l’Odéon, le propuso escribir una novela en francés. GomézArcos aceptó el reto  y en 1975 publicó L’agneau carnivore (El corderocarnívoro) que consiguió el Premio Hermés de ese año. A partir de ese momentose convirtió en un autor respetadísimo, en Francia, publicando un total de catorce novelas, todas ellas escritasen francés, y cosechando numerosos premios. En 1985 fue nombrado caballero dela Orden las Artes y las Letras francesas, y diez años más tarde consiguió elgrado de Oficial. Murió en 1998 y está enterrado en París.


Aunque algunas de sus obras teatrales se repusieron en España con ciertoéxito a  principios de la década de losnoventa, sus novelas,  a excepción de Marruecos, no se habían traducido jamás alespañol. Esta es la valiosa tarea que está haciendo Cabaret Voltaire desde2007.  Quiero detenerme en la primera, enEl cordero carnívoro. Esta novelaatípica, dura y metafórica, puede ser un buen acercamiento a la novelística – ypoética- de Gómez Arcos, en la que no faltan sus temas preferidos: la libertad,el amor, el sexo, la religión, la guerra civil o el franquismo, la memoria. Elrecuentro de dos hermanos en la antigua casona familiar tras años deausencia  es el hilo argumental de unahistoria de amor incestuosa en el seno de una familia burguesa en plenadictadura franquista. Con claras influencias de Genet, Bataille o Artaud, y con ciertos aires lorquianosy valleinclanescos, Goméz Arcos teje una metáfora de la España franquista, dela intolerancia, del aislamiento en la que no deja títere con cabeza.


Unamadre, Matilde, totalmente Bernarda Alba;una criada, Clara, deudora de la Poncia lorquiana; los adefesios  de don Pepe y don Gonzalo, representantes de laescuela y la iglesia; la figura sensual y silenciosa de Carlos, el padreperdedor y fracasado; y por encima de todos Antonio e Ignacio, los doshermanos, los dos amantes capaces de hacer brotar la libertad en medio de lareclusión y la intolerancia. Todos ellos personajes de este poema en prosa demúltiples significados.  El fuerte y eldébil, lo masculino y lo femenino confluyente en lo masculino, la provocaciónante la hipocresía y los complejos de clase. Todo convive en esa casa aisladaque recuerda la casa y los habitantes de la película Ana y los lobos, de CarlosSaura. Todo deambula en este extenso monólogo interior ante laomnipresencia de esa piel de cordero forrada de rosa, ese cordero carnívoro queda título al libro y que todo lo fagocita.


Con un estilo muy poético, con un cuidado lenguaje, en el que a vecesparece que estemos ante las acotaciones de una obra de teatro, con una cuidadaadjetivación y un vocabulario muy preciso, Gómez  Arcos compone un texto de gran belleza, degran dimensión  figurativa, nadaamanerado, nada ramplón, en el que cada párrafo es un puñetazo al lector. Todoun ejercicio de gran literatura en estos momentos de baja estofa narrativa que nostoca vivir. Eso sí, no apta para lectores complacientes. 


Alguno puede apostillar que la novela tiene imperfecciones. ¿Qué obra nolas tiene?. Es cierto que adolece en algunos momentos de esquematismo. No loniego. Pero su portentoso lenguaje hace olvidar rápidamente las deficiencias. Heaquí su grandeza.


Y un valor añadido:  el librocomienza con un bellísimo prólogo de LuisAntonio de Villena.


Una novela de lectura obligatoria.

@manologild

Laura Bellver

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