Un ‘unfollow’ en Twitter es lo más parecido a un divorcio

Unfollow. Del latín unseguire. No ir después o detrás de alguien. Término empleado en Twitter cuando alguien deja de seguir a otra cuenta. Seguir o dejar de seguir a alguien en Twitter no es un gesto bilateral. Basta con que una persona deje de interesarnos, haga un comentario que no nos guste o nos inunde de tuits a todas horas para ir al botón de color rojo en su perfil. Motivos hay tantos como situaciones. Para algunos es un claro ataque al ego, un síntoma de enemistad, una acción que se mira con lupa cuando nos referimos a cuentas influyentes.

 

El acto de hacer un unfollow es de lo más cruel. Bien pensado basta con pulsar una tecla del ordenador o del ratón sobre la pestaña oportuna para olvidarnos para siempre de la otra persona, para borrarla de un plumazo del timeline, nuestra ‘casa virtual’. El gesto en sí mismo se valora ya como una muestra de rechazo.

 

Esta semana lo hemos vivido con el Real Madrid CF. La persona o personas que gestionan la cuenta de Twitter del club (con 16,5 M de seguidores), nada más anunciar oficialmente la marcha de Iker Casillas al Oporto tardaron unos minutos en suprimir al portero de Móstoles de las ‘selectas’ 49 cuentas a las que siguen. Un ‘unfollow’ como este se convierte rápidamente en noticia. Es como el anuncio de la separación de una pareja de famosos.

 

Ni que decir tiene que Casillas o la persona o personas que gestionan su cuenta de Twitter (tiene 4,84 M de seguidores) tampoco tardaron mucho más en modificar el perfil para eliminar cualquier rastro de su antiguo club; eso sí, Casillas sigue a la cuenta del Real Madrid. En el club blanco no es algo nuevo. En su momento tampoco tuvieron ‘piedad’ con Xabi Alonso o Ronaldo Nazário, por citar a dos de sus estrellas.

 

Desde los inicios de esta red social siempre ha estado vigente el debate sobre a cuántas personas seguir y cada vez más se miran con lupa los ‘unfollow’. Perfiles influyentes como Twittboy o Rosaura Ochoa han llegado a escribir artículos para analizar estos comportamientos. Es un fenómeno que incluso a quien lo padece le puede llegar a parecer tan mal que llega a airear a los cuatro vientos qué perfil se ha convertido en su ‘enemigo’. Es la venganza por ese ‘unfollow’.

 

Cada uno emplea Twitter como le da la gana; eso sí, respetando unas normas básicas. Qué es correcto o no es algo que dejo a la elección de cada uno. Que me haga un ‘unfollow’ el que no se haya obsesionado alguna vez con un ‘unfollow’. ¡Qué cosas!


@JavierMontesCas

Marcos García

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