The Red Star: mitología soviética multimedia

A veces hay proyectos creativos que, a primera vista, parecen imposibles por lo complejo de su planteamiento o lo descabellado de sus premisas. Películas que nunca se harán. Libros que nunca se escribirán. Videojuegos que jamás serán programados. Sin embargo los impedimentos habituales de la industria o del género que coartan otros medios pocas veces han condicionado el mundo del cómic. Siembre hay un creador lo bastante original o lo bastante temerario como para embarcarse en un proyecto que a todo el mundo, en principio, le parece una locura. Un proyecto como The Red Star.

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Estamos en un mundo imaginario. Una realidad paralelaen la que la Unión de Repúblicas de la Estrella Roja –trasunto de la antiguaURSS– se ha convertido en el país más poderoso del mundo gracias a sus Warkaster, hechiceras que dominan unaenergía misteriosa que proviene de las almas de los muertos. Una energía quesolo ellas son capaces de convertir en la más mortífera arma de guerra.


The Red Star no es una obra mayoritaria. De hecho ni siquieratuvo una gran distribución en su momento, pese a que los primeros volúmenesllegaron a ser editados por Image Comics (una de las editoriales independientes máspotentes en USA gracias a algunas de sus series más exitosas como Spawn, Tortugas Ninja o Los MuertosVivientes). Elprincipal reclamo de The Red Starestá en ser lo que se considera una obra de culto.


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The Red Star
La serie parte de una idea original del dibujante ydiseñador cinematográfico ChristianGossett. Antiguoempleado de Lucas Film, Gossett está detrás de algunos de los diseños de armasy naves de la segunda Trilogía de Star Wars entre las que se encuentran, porejemplo, el doble sable láser de Darth Maul. Christian Gosset ha seguido trabajando, enel departamento de diseño de producción, con otros directores como Tim Burton oPeter Jackson.


Con semejante bagaje friki en el currículum no era de extrañar que cuando Gosset decidiódar rienda suelta a una de sus pasiones, el diseño de escenarios de cienciaficción marcadamente retrofuturistas,encontrase en el cómic el vehículo ideal para plasmar sus ideas. Poco a poco, através del dibujo de personajes, armas y vehículos, fue construyendo unahistoria de un tremendo impacto visual que rápidamente encontró su público.


Poco a poco, desde que el primer volumen se publicaseen 1999, The Red Star fue creciendoorgánicamente. Quizá el gran éxito de Gossett fue el dar cabida a más creadoresque le ayudasen a expandir el universo y crear un equipo de colaboradores fijos–conocido como The Red Star Team en el que hay actores, escritores,dibujantes e, incluso, el equipo completo de diseño de WetaWorkshop– que hanllevado The Red Star a nuevossoportes digitales entre los que, por supuesto, están las aplicaciones móviles y  los videojuegos.


Desde luego TheRed Star no es un cómic al uso. La historia no es especialmente llamativa–al menos no lo es en los primeros volúmenes en los que Gossett trabajó sincolaboradores específicos para el guion–. Pero su aspecto gráfico esdeslumbrante. También lo es su desarrollo y el enfoque que lo ha hecho posible.Una auténtica concepción multimedia que ejemplifica perfectamente cómo lasnuevas tecnología se pueden emplear para alimentar y hacer crecer una idea, porpoco comercial que esta pueda parecer en un primer momento, hasta convertirlaen un pequeño fenómeno de culto.


Laura Bellver

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