El rostro como ‘password’

Desbloquear el móvil, el acceso a los canales bancarios o reconocer emociones se puede realizar a través de patrones biométricos como el rostro. En los últimos años esta tecnología se ha popularizado para convertir la cara en la identificación digital para comprobar y verificar quién eres. En 360 Grados Press nos hemos adentrado en esta técnica de la mano de las compañías que la están desarrollando.

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Las contraseñas, tal y como las conocemos en la actualidad, podrían llegar a desaparecer. El avance imparable de la identificación biométrica, basada en el análisis de las características del cuerpo humano (voz, huellas dactilares, iris de los ojos o patrones faciales) ha logrado que se popularice en diversos sectores. La verificación del rostro es una de las tecnologías de las que se está hablando últimamente, ya que, aunque viene desarrollándose desde hace tiempo, Apple la difundió con su Smartphone más reciente. E, incluso, pueden examinar las emociones que nuestra cara refleja, abriéndose un importante abanico de oportunidades a las empresas.

 

En este sentido, María Pocovi, CEO de Emotion Research LAB explica que su software de reconocimiento facial de emociones “utiliza visión artificial para mediar las expresiones faciales”. Para ello, han desarrollado un algoritmo que “traduce esas microexpresiones faciales en su correspondiente expresión emocional“. Actualmente son capaces de aportar 107 métricas emocionales, incluyendo seis emociones básicas, 97 emociones secundarias y ocho estados de ánimo. “El espectro emocional del ser humano resulta muy complejo y estamos afrontando el reto de hacer posible que las máquinas entiendan las emociones humanas aportando, a través de nuestra tecnología, nuevas herramientas que permiten descifrar el entramando emocional”, apostilla.

 

Respecto a utilizar la cara ‘password’, Tania Sánchez, deputy manager de Facephi, tecnología de soluciones biométricas especializada en el sector financiero, detalla que su tecnología permite al usuario “acceder a su área privada, por ejemplo, en banca online, sacándose un selfie. De esta manera, el cliente solo tendrá que ponerse delante de la cámara y accederá de forma rápida, segura y amigable sin tener que volver a recordar su contraseña. Una vez que la tecnología detecta un rostro, extrae las características faciales convirtiendo la imagen en un patrón. Este se mandará al servidor donde se encuentre la base de datos que vamos a utilizar y comparará el patrón con dicha base, recibiendo así una respuesta positiva o negativa en función de si la persona es quien dice ser”.

 

Así pues, la seguridad en esta tecnología supone una de las principales inquietudes de los usuarios. Desde Herta señalan que la ventaja del reconocimiento facial radica en que “utiliza un elemento físico que es visible, en principio, para todo el mundo (tu cara puede ser hasta televisiva). Sin embargo, para obtener el acceso a un lugar protegido se requiere la presencia física del individuo; es decir, se comprueba que esa cara está “viva”. Esto se hace, generalmente, mediante sensores de profundidad o detectores de parpadeo. Por tanto, tal y como sucede con la huella digital, no se basa con una fotografía del individuo”.

 

Por todo ello la investigación es imprescindible. Emotion Research LAB trabaja en campos de investigación de mercado en los que se cuenta con el consentimiento de los participantes para el estudio en sí. También han desarrollado otras aplicaciones que permiten resguardar la privacidad del sujeto al no grabar imágenes del mismo, además de que miden el tráfico, el género, la atención y las emociones.

 

Además, Sánchez apunta que, en su caso, no se trata tanto de identificar las emociones que se expresen en el rostro del usuario para acceder a su banco, sino ser capaz de verificar “que estamos ante una persona y no una imagen gracias al detecto de vivacidad”. Para ello, emplean medidas como la encriptación o la tokenización del patrón. “No es posible realizar ingeniería inversa, es decir, construir la imagen utilizando el patrón. Así evitamos el ‘phishing’, la suplantación de identidad y el ‘man in the middle’, los tres grandes problemas que puedan darse en el canal, y que no requieren la presencia del usuario”, añade.

 

Sectores más demandados

Pocovi recalca el marketing como uno de los sectores estratégicos en el reconocimiento facial de emociones: “Marcas que necesitan conocer mejor a sus consumidores y desarrollar estrategias tomando ya los parámetros emocionales como KPIs estratégicos”. Dentro de esta línea de marketing, destaca también su división de política en la que los clientes son candidatos y asesores político. Otro ámbito que demanda este software está relacionado con las empresas de tecnología “que quieren añadir la capa emocional a sus desarrollos”.

 

Además de los canales bancarios, como banca web, banca móvil o sucursales, Herta señala los sectores del transporte y todo lo relacionado con los estadios deportivos como los que más demandan el reconocimiento facial: “En ambos casos la necesidad de maximizar la seguridad en dichos entornos es crucial tanto en el día a día como en momentos concretos, y por ello, es imprescindible contar con aplicaciones que ayuden y permitan salir de una situación crítica o de peligro. Con el reconocimiento facial a través de la videovigilancia puedes llegar a controlar escenarios muy masificados y detectar a ciertos sujetos que estén registrados en una base de datos”.

 

En este sentido, agregan que otro ámbito en el que ya está en auge tiene que ver con proyectos en las Smart Cities, sobre todo, para incrementar la seguridad a través de cámaras ubicadas en posiciones estratégicas, como zonas de paso o puntos de acceso de alta seguridad.

 

En definitiva, esta tecnología está en auge. Según María Pocovi se estima que llegue a los 40 billones de dólares en 2021. “Sin duda –dice- la inteligencia artificial y, dentro de ella, los algoritmos de reconocimiento facial de emociones, se irán integrando, como ya estamos viendo, cada vez más, en sectores como el automovilístico, los recursos humanos o la robótica. Del mismo modo, los dispositivos móviles irán integrando esta funcionalidad junto con el reconocimiento facial”.


@_Guiomar_

Patricia Moratalla

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