Surf en ‘El Medi’

El surf es una actividad indescriptible para los que lo practican. Todos sus amantes coinciden en que les ha cambiado la vida y que desde que cogieron su primera ola les ha condicionado muchas decisiones del día a día, como vivir cerca del mar, tener una obsesión por consultar las previsiones, soñar con olas perfectas… 360 Grados press se acerca un poco más a los surferos que practican la disciplina en el Mediterráneo.

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Es para muchos una filosofía o forma de vida, aunque se haya catalogado como “deporte” en los últimos años convirtiéndolo en una potente industria internacional extendida por las costas de todo el mundo. Además, en los últimos años, el surf se ha vuelto un reclamo turístico de numerosos destinos con el objetivo de atraer nuevos turistas y fuentes de ingresos para dichas localidades, principalmente con la instalación, cada vez más extendida, de escuelas de surf.

 

En España, el surf es un deporte bastante popular practicado en la mayoría de sus playas, especialmente en las de las vertientes atlántica y cantábrica, pero también en la mediterránea, donde a pesar de contar con un oleaje poco constante, existe una enorme aglomeración de surfistas cuando se asoman olas. Y, desterrando el mito de  “¿Pero dónde vas con la tabla? si en el Mediterráneo no hay olas.” muchos de los surfistas del “Medi”, así es como suelen llamarlo, responden que sí hay olas, y además, de buena calidad. El problema que encuentran es la constancia con la que se forman, pero en invierno eso no es inconveniente porque, como declaran muchos de sus practicantes, “suelen entrar buenos swells y bastante regulares” y además “el clima y la seguridad de las playas levantinas para iniciarte en el surf son perfectas”.

 

En el Mediterráneo español de la primera mitad de la década de los 70, no existió ningún núcleo de surfistas, tan activo, numeroso, organizado federativamente y en permanente contacto con otros surfistas y núcleos de España, como el que surgió en Málaga a partir de 1970. En ese año Pepe Almoguera (1953) comenzó a fabricar sus primeras tablas de modo artesanal. Aquel adolescente “inventó” el surf para Málaga sin recibir influencia de otros surfistas foráneos, pues este no tuvo conciencia, hasta 1971, de que ya se hacía surf en otras partes de España. En torno a él se fueron agrupando los primeros surfistas de la provincia, hasta que en 1973 se fundó allí el primer club de surf con actividad real del Mediterráneo.

 

Ahora, son muchas las escuelas de surf que han abierto sus puertas en la costa mediterránea complementando las clases de surf con otras modalidades como el SUP. Y a la pregunta sobre el futuro del surf en el “Medi”, José María Soriano López, parte del staff de la escuela Mediterranean Surf School, vaticina “un buen futuro a nivel de cultura de surf con respecto a la creación de negocios, eventos y entidades. Cada vez hay más tiendas de surf, más campeonatos y escuelas”. Sin embargo, para los que ya son expertos en tablas y la comunidad surfista, en general, existe una progresiva degradación de valores. Tal como nos cuenta Jose María, “solo basta echar entre diez y quince años atrás, cuando los que empezábamos mirábamos a los mayores, aprendíamos de ellos, y poco a poco crecíamos gracias a ese respeto mutuo que existía entre aquellas generaciones. Ahora eso ha desaparecido, la ley del “todo vale” impera en el agua y se observa una gran despreocupación por las normas y conductas de seguridad. Hoy solo vemos tablas caras, trajes bonitos y cámaras de alta definición; como dice Go Pro ‘be a hero’, un héroe sin principios”.

 

La cultura de las tablas

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El surf no engloba solo su práctica, sino un ambiente de buenas sensaciones, viajes y garitos dónde se suelen reunir con frecuencia los amantes del mar. En la costa mediterránea son cada vez más los eventos relacionados con la cultura de las tablas, un ejemplo de ello es la fiesta Vibez’n’Waves que se celebra una vez al mes en el bar “No hay nada mejor que 27 amigos” en el barrio del Cabanyal de Valencia, con el objetivo de ofrecer un lugar a la cultura del surf en la costa levantina. Barcelona no se queda atrás y celebra cada año el Barcelona Surf Film Festival en el Museu Marítim, un punto de encuentro para los amantes del surf con buena música, cine y, por supuesto, good vibes.

 

En el Mediterráneo se abre hueco  la cultura del surf y  su puesta en práctica. Son cada vez más los que se animan a surfear en sus playas y para aquellos que lo practican, sopesan más los pros que los contras. Por todo ello y desterrando mitos: sí, se puede hacer surf en “el Medi”.


@talitubie

S.C.

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