Humor al ritmo frenético de Dani Rovira

El cómico y monologuista malagueño Dani Rovira estrenó el pasado día 2 de octubre la segunda temporada de su obra “¿Quieres salir conmigo?”. El teatro Cofidis de Madrid, dónde cada martes representa este hilarante monólogo, estaba lleno hasta la bandera. Nada como el humor para combatir la tristeza en la que parece haberse sumido todo un país. 360 Grados Press no quiso perderse el espectáculo. Más de dos horas con la sonrisa puesta.

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Conocíamos al Dani Rovira monologuista. Al de El Club de la Comedia y la ParamountComedy. El de los monólogos de 10-15 minutos. Conocíamos su humor.Surrealista. Repleto de acidez. Casi como improvisado. Y conocíamos su ritmofrenético, capaz de codearse con un fórmula 1 en plena recta cuando alcanza lospuntos álgidos de sus monólogos. Desconocíamos, sin embargo, al Dani Rovira de ‘¿Quieressalir conmigo?’, el que luce todas las virtudes que le han hechoconocido en el mundo del humor español pero que, además, es capaz de mantenerla atención del público durante más de dos horas sin que éste pierda nunca lasonrisa. Él sólo sobre el escenario con la única compañía de unos vídeos quedurante unos segundos le permitían tomar aire y pasar a un segundo plano. UnDani Rovira en su versión cuentacuentos. Más pausado, pero sin perder en ningúnmomento ese ritmo que lo hace único, esos acelerones verbales capaces detrabarle la lengua.


Y es que ‘¿Quieres salir conmigo?’ no deja de ser un cuento. Con suparticular moraleja incluida. Un cuento que por momentos nos invita a regresara nuestra infancia. A los días de los bocadillos en el patio del colegio.Tiempos de plastilina, sacapuntas y leche con galletas. Días de primerosamores. De chicas a las que les pides salir. Con esa frase que se pierde con laedad y el paso de los años. ¿En qué momento desaparece de nuestras vidas eseingenuo quieres salir conmigo?


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Alrededor de todo ello y a raíz del recuerdo de unas malas notasacadémicas, Dani Rovira teje una historia que por momentos y debido a suextensión nos hace olvidar el motivo por el que se había iniciado. Aunque eso,para el espectador, es lo de menos. Por el camino la sonrisa no abandona elrostro de ninguno de los asistentes. Una sonrisa que con los chistes más ácidosy los gags más surrealistas se torna en carcajada ininterrumpida, ya que pormomentos las risas más estruendosas de un chiste se solapan con las delsiguiente. Humor en estado puro.


El público, además de reír, tampoco escapa a ser parte de la obra. Elmonologuista lo utiliza para corroborar su idea de que la pregunta ‘¿Quieres salir conmigo?’ deja deutilizarse en algún momento de nuestra vida. En ese punto impreciso en que noshacemos mayores. Llega en este momento el Dani Rovira más fresco y espontáneo.Capaz de improvisar en un segundo tras las respuestas de los aludidos una fraseingeniosa con la que hacer reír a los espectadores. A todos menos a los que,por fortuna o por falta de ella, se han convertido en parte del espectáculo. Lavergüenza les impide disfrutar del momento.


Y entre carcajada y carcajada y con la peculiar moraleja final, elTeatro Cofidis baja el telón. Antes, para sorpresa de los asistentes, DaniRovira vuelve a salir al escenario con motivo del estreno para mostrar sudisconformidad con las medidas del gobierno que afectan de forma directa a laindustria cultural. Porque sí, ‘¿Quieres salir conmigo?’ también esteatro. Y el humor, también es cultura.

Estefanía G. Asensi

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