El hombre que comprendía con los ojos

Desde el pasado 28 de junio Fundación Mapfre rinde homenaje con una exposición al ‘ojo del siglo’, como lo calificó Pierre Assouline. Más de 500 fotos, películas, documentos, dibujos y cuadros para indagar en la figura de Henri Cartier-Bresson (1908-2004) y destruir el tópico que lo asocia únicamente al fotoperiodismo. Dentro de Cartier-Bresson habitaron muchos Cartier-Bresson. Nada como esta exposición para destacar la heterogeneidad de la obra de un fotógrafo único e irrepetible.

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Al principio fue el arte. La pintura,bajo la influencia de Cézanne. Y mástarde el surrealismo, a cuyoscírculos se empezó a acercar con apenas 18 años. Allí comprendió que la cámaraera la herramienta ideal para captar el movimiento y buscar  la bellezaconvulsiva que definió André Breton.Y el azar. Gran parte de los últimos años ’20 y principios de los ‘30 Henri Cartier-Bresson los dedica aexperimentar con la cámara dentro del movimiento surrealista, lo que loconvierte en uno de los fotógrafos más propiamente surrealistas de sugeneración.


Pero los años ’30 y la crisis desatadatras el crack del 29 trajeron consigo un sinfín de conflictos sociales y desigualdadesque la cámara de Henri Cartier-Bresson,profundamente anticolonialista, comprometida con el republicanismo español ypróxima a muchos ideales comunistas, no puede dejar escapar. Sus imágenes setornan entonces más duras, al mismo tiempo que se hace cada vez más palpable sucompromiso político y la radicalización de sus posturas revolucionarias. Eltalento del fotógrafo francés se pone entonces al servicio de la prensacomunista.  Durante esta época, a la vez,Cartier-Bresson viaja a México yEstados Unidos, donde da sus primeros pasos en el mundo del cine, del que leenamora su potencia para transmitir el mensaje y llegar a una audiencia másamplia.


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En Febrero de 1947 el fotógrafofrancés inaugura su primera gran retrospectiva en el MoMA de Nueva York. Unos meses después, junto con Robert Capa, David Seymour, George Rodger yWilliam Vandivert, fundará la AgenciaMagnum, que en poco tiempo se convertirá en el gran emblema delfotoperiodismo. En ese 1947 arrancan 23 años de reporterismo gráfico de primeracalidad. Viajes por todo el mundo (fue el primer reportero occidental en tomarfotografías en la Unión Soviética desde el comienzo de la Guerra Fría) y uncompromiso sin parangón con la información y la excelencia. Quizás su etapa másrecordada. La que siempre nos viene a la mente al escuchar el nombre de Henri Cartier-Bresson. La que ligó sutrabajo fotográfico a la concepción del “momento decisivo”, a esa capacidadinnata para captar siempre el momento justo.


A partir de 1970, un Cartier-Bresson ya sexagenario se alejadel fotoperiodismo para centrarse en poner orden en su archivo personal yrealizar libros y exposiciones de su trabajo. Su vieja Leica, sin embargo,nunca le abandona y nos deja imágenes contemplativas, domésticas e íntimas,lejos ya de su vocación profesional. Las últimas instantáneas de un fotógrafoúnico y multidisciplinar que se definía a sí mismo como “visual”. Observo,observo, observo. Entiendo a través de los ojos”. Y a través de sus ojos entendimos muchosgran parte de la historia del siglo XXI.



HenriCartier-Bresson. Hasta el 7 de septiembre. Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos23 de Madrid). Entrada gratuita.





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