Nueva hipocresía (parlamentaria)

Por Estefanía G. Asensi

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Desde luego, una no entiende cómo con la gente que hay en el paro, ciertos políticos -por no decir todos-, se estén cubriendo de gloria a costa de los ciudadanos y no atiendan a sus verdaderos intereses. Parece que estos ‘servidores del pueblo’ se han empeñado en fastidiar a la gente de a pie, que son quienes les dan de comer.

Recientemente le tocó el turno al parlamento gallego. Esta institución que, se supone representa al pueblo, ha acordado prohibir la entrada a los menores de 12 años a las corridas de toros. Estupidez, tras estupidez. A una le parece estupendo que cada comunidad autónoma tenga sus correspondientes competencias y todo eso. Vamos, que me parece de categoría. Pero que se utilicen esos poderes para cercenar la libertad de los ciudadanos es de una hipocresía soberana.

Se saltan a la torera el derecho de los ciudadanos, de los jóvenes, atacan a la libertad que tiene cada gallego de ir a los toros y aquí no pasa nada. Y todos callan. ¿Que el PP apoya a los toros en Madrid y luego los prohíbe en Galicia? No pasa nada, el gobierno central se calla como las putas y punto.

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Esto ya no es un tema de ser de un partido u otro. Ahora resulta que el PP, que en el gobierno central aboga por la vuelta de las corridas de toros a TVE, es el mismo que en Galicia vota a favor de que los niños no puedan ver dichos festejos en el coso. Esto ya es de una tomadura de pelo tremenda. Al final una ya no sabe si ser fina al escribir o soltarlo así para que todos nos entendamos. Pero es que el Partido Popular no está solo en esta fantochada; le acompañan el Partido Socialista y el Bloque Nacionalista Galego. ¡Menudo puchero haríamos con estos tres grupitos de políticos impresentables!

Por mí, como si forman la ‘República independiente de su casa’. Únicamente voy a dejar un planteamiento claro. Si yo viviera en Galicia y a mi hijo no me dejaran llevarlo a los toros, o me exiliaba o le pedía a ese mismo parlamento que ya que se cree con un poder tan paternalista, que también pagara el colegio de mis hijos, los uniformes, los pañales y el comedor, por supuesto. Si quieren encargarse ellos de la educación de mis hijos, que se ocupen también de otras cosas. Pero aquí el asunto es dar por…  Y no cuentan con que yo a mis hijos les doy la educación que me da la gana, que para eso seré yo la que tendré que encárgame de costear los colegios, los uniformes, los pañales, el comedor, y la que los habrá parido.

Por desgracia, no puedo decir que he mamado los toros desde pequeña, porque tenía ocho años la primera vez que fui a la plaza de toros de Valencia y llevo desde que me parieron viendo los toros por la televisión en casa de mis abuelos. Así que no sé qué político de tres al cuarto puede tener la osadía de decirme si estoy afectada mentalmente por haber disfrutado del único arte que ha arrancado mis lágrimas de pura emoción.
A mí que me registren, y si quieren, que me hagan la prueba médica que quieran para comprobar si tengo algún trastorno psicológico.

A este paso, como veo tan cercano el exilio a Francia, donde se protege más la Fiesta que en España, una va a empezar a estudiar francés. Así que ya tengo otro objetivo para 2012.

Manolo Gil

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