Mamá, mi robot ya anda

Las universidades son laboratorios de máquinas cada vez más sorprendentes que inevitablemente serán nuestros compañeros de viaje en un futuro no muy lejano: los robots humanoides

V.P., Valencia. Si nos planteásemos realizar un listado con las obras literarias y cinematográficas que hablan de robots humanoides no daríamos abasto. El sueño de una máquina a nuestra imagen y semejanza se repite década tras década inundando nuestra cultura. Seres artificiales que sienten, que razonan, que se confunden entre la población…maquinas que hicieron que el literato Isaac Asimov plantease en sus obras normas que permitiesen la convivencia entre los seres humanos y las máquinas. Pero esa idea que antes tan sólo alimentaba guiones de cine y cómics hoy es cada vez más real y posible.

Como señala Martín Mellado, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) hay que hablar en presente porque los robots “nos están sorprendiendo más que nos sorprenderán”. El también secretario del Instituto de Automática e Informática Industrial reconoce que en la actualidad las investigaciones buscan por un lado crear un humanoide “mucho más humano, con pieles artificiales, que llegará a no distinguirse” y además avanzar en el comportamiento. La idea es “que sea más humano. Se ha resuelto el robot mecánico que anda. Lo más conflictivo es que tenga un comportamiento más humano y se está dando el salto”.

Pero para llegar a esas máquinas tan complejas el creador de autómatas debe empezar por lo más sencillo. Precisamente en la UPV se imparte una asignatura de robótica en la que se aborda la robótica articulada, con ruedas y humanoide. En ella se ofrecen las bases para iniciarse en este campo tecnológico, mientras que en otra denomindad “Laboratorio de Robótica y Automatización” los alumnos ya realizan un proyecto.

Como señala Mellado a nivel de docencia, “por facilidad y la reducción de tiempo se trabaja sobre 11 minirobots comprados de 30 centímetros y 21 articulaciones, llamados Robonova-1, que cuentan con sensores y que los alumnos aprenden a programar. Por ejemplo los alumnos deben “resolver el problema de equilibrio que tienen los robots bípedos, que es el más crítico, para que no se caigan”. Luego deben lograr que estos robots no sólo anden, sino que lo hagan sin chocar con obstáculos o que sean capaces de subir y bajar escaleras y rampas.

Campeones de Europa
Respecto a las líneas de fabricación propia e investigación, la UPV ha llevado a cabo el desarrollo de un minirobot con unas características más avanzadas, el microBiro, del tamaño de un juguete y están haciendo uno más alto, de 60 centímetros. Como explica, la construcción de robots conlleva “muchos problemas de robustez, cómo resolverlo y lleva más tiempo esto que realmente preparar el hardware”. Por eso lo que han hecho últimamente es también en la línea de investigación hacerse con los famosos humanoides comerciales Nao, de la compañía francesa Aldebarán.

Una vez programados se los llevaron a la competición europea Romecup, en colaboración con la Universidad de Murcia, y se proclamaron campeones. ¿Qué hacían allí? Pues partidos de fútbol de dos contra dos, en los que jugaban ellos sólos, con dos cámaras de visión, para lograr la en estereoscopía humana. “Detectaban la pelota, usaban estrategias para ir buscando la pelota y orientarse al chutar hacia la portería rival y jugar”, señala Mellado. “La mayoría de los partidos se resolvieron a penaltis porque había mucha igualdad. Lo que decidió el partido fue la estrategia del portero”, apostilla.

Los humanoides en la universidad
Mellado señala que habrá que tener en cuenta la presencia de la robótica humanoide en las universidad porque “igual que hace unos años se llegó al cambio fundamental en la informática que hizo que el ordenador entrara en casa lo pasará con la robótica”. Las previsiones en robots de entretenimiento y limpieza, según este experto prevén que en dos años suban hasta los 20 millones de unidades en el mundo.

Japón y Corea del Sur son los pioneros y los más avanzados en el campo de los humanoides. “Yo he estado en proyectos de redes europeas y cuando ha venido gente de Corea los niveles de inversión en humanoides superaba toda la prevista para Europa”. “A nivel europeo y norteamericano todavía se está lejos de los niveles de estos dos países”, explica Mellado, quien indica que en Europa y España se está avanzando. A nivel estatal y local ya hay competiciones para estudiantes.

A la pregunta de cuándo llegará ese robot humanoide que vive en nuestra imaginación, ese mayordomo de metal, explica que “todavía no es actual, se llegará pronto, porque los avances están siendo rapidísimos, pero todavía es cosa del futuro”. Ante esa inevitable realidad, “no hay que tener temor a esta nueva tecnología, pues poco a poco se deben ir implantando. Cuando se vayan integrando en la sociedad dejarán de tener esa imagen que produce la expresión de ‘qué horror vamos a tener robots en el hogar’…es decrir, lo mismo que se pensaba antes de que todos tuviésemos ordenadores o la televisión”.

Sobre los robots con sentimientos señala que “se está buscando mucho la robótica cognitiva con conocimiento y sentimientos. Todavía se están dando los primeros pasos pero por supuesto que llegará”.

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