La sidra de 2010: más cara y alcohólica

360gradospress participa en la recolección de manzanas de temporada en Asturias

JAVIER MONTES, Asturias. La actividad en las pomaradas se multiplica en esta época del año. Expertos calculan que desde el Puente del Pilar hasta el último fin de semana de noviembre se recogerán en Asturias entre 35 y 40 millones de kilos de manzanas. Todos irán a parar a los lagares donde ya han comenzado a elaborar los primeros mostos de la temporada. 360gradospress colaboró con un particular en la recolección de su cosecha. La sidra de 2010 empieza a tomar cuerpo. Será más cara y tendrá más alcohol.

Las ramas de los manzanos están que no pueden más. El peso de las manzanas provoca que algunas lleguen a apoyarse en el suelo. Este año toca ‘cosechona’, de hecho, los pequeños lagareros no tendrán que recurrir a manzanas de fuera de la región para elaborar su sidra. Los años impares son buenos en cantidad y los pares malos. Es la llamada ‘vecería’, un fenómeno que se repite cíclicamente.

El soleado verano que ha vivido Asturias provocará que la sidra de 2010 tenga algunas décimas de alcohol más que la que aún se despacha en las sidrerías. La excesiva exposición al sol ha provocado que la manzana tenga más azúcar y sólo algunos lograrán, ‘jugando’ con los tiempos de fermentación, mantener los 6,3º de las últimas sidras embotelladas. Más graduación y más cara. Si este año el precio de la botella de sidra se había mantenido, los lagareros ya han anunciado que subirán las tarifas entre un dos y un tres por cierto.

Lo que no sube es lo que se paga a los productores de manzana. Por un kilo 0,26 euros. El primer pensamiento que le sacude a uno es: ¡Menudo margen que sacan las grandes superficies con la fruta! Al día siguiente de estar recogiendo manzanas el recordatorio es para otros: ¡Menudo cuerpo tienen los campesinos! Seis horas agachándose para recoger manzanas dejan a uno baldado. Diez sacos de 30 kilos. 78 euros y un lumbago que a quienes no estamos entrenados nos deja varios días sufriendo a la hora de ponernos los calcetines y atarnos los cordones de los zapatos.

Hay mucha manzana. “Esperamos la mejor cosecha en seis años”, señala Samuel Menéndez Trabanco, gerente del Grupo Trabanco, en Lavandera, Gijón. Por zonas, los concejos de Sariego y Nava serán los que más recojan. Precisamente aquí ya huele a sidra dulce. Algunos lagares han comenzado a mayar la manzana aunque la verdadera actividad aún sigue en las pomaradas. Los frutos han empezado a caer de los árboles y se hace acopio de sacos para trasladar las manzanas a los lagares.
Cada vez que se ‘limpia’ una rama es como si recobrara la fuerza. De estar recargada de manzanas rozando el prado, poco a poco va recuperando su posición natural en la copa del árbol hasta el punto de que para arrancarle los últimos frutos suele ser necesaria una escalera o una buena vara.

Uno de los alicientes que tiene esta tarea es el descanso que se hace para almorzar. Es un placer dar cuenta de un bocadillo de lo que sea debajo de un manzano. Ese olor embriagador invita a tomar unos ‘culines’ y a dormir una siesta antes de volver a la faena. A las seis y media se oculta el sol. Poco antes es el momento de cargar el coche para llevar las manzanas al lagar, hablar con el encargado y confiar en que sus deseos se cumplan: “El año que viene vamos a beber una sidra cojonuda”.

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