Carne de casting

Bien porque buscan la oportunidad para mostrarle al mundo su talento, bien porque el objetivo es alcanzar la cúspide de la fama, hay quien asiste a infinidad de castings para ver si suena la flauta, aunque escuchar la música celestial de “eres lo que buscamos” sea, en algunos casos, tremendamente complicado.

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Está harta de escuchar que no es el perfil,que no es lo que buscaban o que le den las gracias por venir mientras lecierran la puerta. Faltan dedos en las manos para contar a cuántas pruebas ha asistido;las mismas en las que han rechazado su talento porque, al fin y al cabo estáconvencida de su valor como artista y, es precisamente por ello, que insisteuna y otra vez.

 

Rochel San Mateo nació en “el año máserótico”, 1969, y desde bien niña supo que quería cantar. Claro que, “eso noera una opción porque en aquella época no estaba bien visto que una mujer fueracantante”, explica ella misma. Así que “hice lo que se esperaba de mí, estudiéauxiliar administrativo”. También estaba al frente de dos negocios que echaronel cierre cuando la crisis económica llegó arrasando con todo. Pero como no haymal que por bien no venga, Rochel lo interpretó como la oportunidad paraconvertirse en lo que siempre le había gustado: ser una “showoman”, según se define.”Yosoy cantante, compositora, monologuista, madre, abuela, ama de casa, cocinera yartista”. Ahí queda eso.

Lo ha intentado ante los micrófonos deOperación Triunfo, también ante el jurado de “Tú sí que vales”, ha queridorepresentar a España en Eurovisión, como también ser reportera de Sálvame yhasta se vistió de Drag Queen para los señores de la Sexta cuando estabanbuscando un reportero gay. Ni por esas.

Rochel está convencida de que su edad es unimpedimento, pero con la misma determinación cree que va a triunfar, “eso esseguro”, afirma con rotundidad, pues “soy un producto hecho a mí misma”. Serápor eso que también ha desplegado todas sus armas en pruebas online. Pero,lejos de ser elegida, es más bien el gancho. “Siempre aparezco en todas laspromociones de los castings a los que voy, será porque soy graciosa”. En loscastings canta, baila y cuenta chistes si hace falta. Su repertorio es amplio,pues entona copla y hasta canta estilo “House”. De hecho, ha enviado unacomposición suya al Plan B de Carlos Jean. Pero, de momento, “cero patatero”,señala con asombroso desparpajo. 

Tanto se ha empeñado en compartir su venaartística con el mundo que, según cuenta, se ha “quitado de comer” para grabarsu disco, titulado “Mujeres de Aire”. Pero “ninguna discográfica ni productorame ha hecho caso”, lamenta.

Reconoce que frustra que tantas veces le digan”no”, pero piensa seguir persiguiendo su sueño: grabar un disco y distribuirloa nivel internacional. Todo un reto que esta mujer,  que derrocha energía positiva, está dispuestaa asumir. De momento, sólo necesita una oportunidad.


Televisión y espectáculo

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La busca con desespero, la oportunidad, también el valenciano Miguel ÁngelArtés, quien prefiere ser conocido como Migueluki. Tiene 32 años, le gusta elmundo de la noche, la televisión y el espectáculo. Su pasión es bailar. “No hetomado clases, me nace solo”, admite risueño. Así que cuando se enteró delcasting de “¡Fama, a bailar!” no se lo pensó dos veces. “Llamé y, como no podíaapuntarme a las pruebas en Valencia, cogí el coche a las dos de la mañana y mefui con mi hermana a Madrid para llegar a tiempo al casting libre de allí”.Pasó frío, porque era invierno, y estaba muerto de sueño, según cuenta. Perocuando sonó la música, “empecé a moverme y bailé como mejor pude”. Tres de losaspirantes que estaban a su lado entraron al concurso.


Tampoco fue habitante de la casa más famosa dela televisión, Gran Hermano, porque “no contesté bien a la pregunta que mehicieron: ¿qué piensas de las mujeres?”. Su intención, lo admite sin reparos,era “buscar tajada”.


“Ligo bailando”

Tanto busca el hueco que, ya no sólo se haapuntado a más castings de búsqueda de talentos, como Operación Triunfo, sinoque directamente ha asistido a programas de televisión. En “El Diario dePatricia” contó que “ligaba mucho bailando”, y así lo demostró en directo conla canción “Never enough”. El tema, el del baile, le ha dado de sí. Para elprograma “Queda’t amb mi”de la televisión pública valenciana, eligió a lasMiami Sound Machine para convencer de sus encantos y hasta hizo un estripteasseen otro plató de Canal 9.


Y es que el bichito de conseguir fama le haclavado tanto el aguijón que desearía que una nube de paparazzis lepersiguiera. “No entiendo por qué algunos famosos les tratan mal, no cuestanada ser educados, ¿no?”, se pregunta. Admite entre risas que le gustaría serreconocido porque “si sabes llevar lo de ser famoso, no está mal el asunto”. Yes que, como en todo, hay que aprender. Así que, según cuenta, analiza losprogramas como “Sálvame”, donde “veo si están mintiendo o no”. Si llegase a serconocido, dice que sí concedería exclusivas, pero para donar parte de larecaudación a ayudar a la gente, y con la condición de que todo lo que contasesea verdad. “No haría montajes; todo lo que es mentira, acaba mal”, sostiene.


La que, a su parecer, es auténtica como ellasola es Belén Esteban, a quien Migueluki “votaría sin dudarlo” si se presentarapara presidenta del Gobierno. “Es una persona de la calle y me río mucho conella”, revela. Asegura que, en realidad, ya ha cumplido su sueño, que erabailar delante de mucho público encima de un escenario (lo hizo en Tortosa elaño pasado), pero admite que le harían el chico más feliz del mundo si elllamaran de colaborador para el programa estrella de las tardes de telecinco.Habrá que seguir intentándolo.


Y es que la fama, cuesta.

 

Lorena Padilla

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