Un hombre al margen

El jefe de Peláez vive en su mundo y ese mundo no tiene nada que ver con el mío, con el tuyo ni el de nadie. Es un hombre al margen que no sabe de qué es realmente la crisis y que fue encerrado en el calabozo por tratar de evitar que uno de los candidatos a las elecciones europeas iniciara la pegada de carteles. El pobre hombre creía que era un acto vandálico no simbólico. Pero, aun así, Peláez sigue a su lado, quizás porque no tiene otro sitio donde ir o quizás porque, como nosotros, lo echaría de menos.

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Jueves, 8 de mayo

 

– Peláez, tengouna duda.
– ¿Otra vez?
– Sí.
– Ese es el zapato izquierdo y ese el derecho.
– Gracias.
– De nada.
– Pero no era eso.
– ¿Qué era?
– Es sobre la crisis, ¿de qué era, que nunca meacuerdo?
– De la construcción.
– Aclarado, gracias.
– Y financiera.
– Tomo nota.
– Y económica.
– Vale.
– Y de valores.
– Tá bien.
– Y de juego del Madrid y del Barça.
– OK.
– Y de la cultura, por la subida del IVA.
– Apuntado.
– Y de los medios de comunicación, por la caída dela publicidad.
– Me lo imaginaba también.
– Y de…
– ¡Ya vale!
– Usted pregunta, jefe. Yo contesto.
– Yo pregunto, usted me amarga.
– ¿Qué puedo hacer por evitarlo si amarga es larealidad?
– Puede acercarme ese donut.
– Aquí tiene.
– Gracias ñam. ¿Lo ve? Mucho mejor.

 

Viernes, 9 de mayo

 

– Redactorsolitario al habla.
– Peláez, soy yo.
– ¿Dónde está, jefe?
– En el calabozo, Peláez, en el calabozo.
– ¿Qué ha hecho esta vez?
– Ser un buen ciudadano.
– ¿Por eso lo han detenido?
– Eso parece.
– ¿Me lo puede explicar?
– Reprendí a unos vándalos en la calle.
– ¿Qué estaban haciendo?
– Pegar carteles en una pared.
– ¿Pegar carteles?
– Sí…
– ¿Y le detuvieron solo por reprenderlos?
– Quizás le di un par de collejas al barbastrajeado.
– ¿Barbas trajeado?
– Eso he dicho.
– Jefe, ¿no serían los candidatos a las eleccioneseuropeas?
– ¿Elecciones europeas? ¿Qué es eso?
– No lo sé muy bien.
– Ahora que lo dice, había periodistas y cámaras detelevisión…
– Qué desastre, jefe… ¿y qué puedo hacer por usted?
– Había pensado en una fabada de lata.
– ¡Jefe!
– No he comido desde la cena de ayer.
– Son las nueve de la mañana.
– De lata, Peláez, de lata… ni siquiera tiene quehacerla.
– Está bien…
– Y una lima.
– ¿Piensa limar las rejas?
– No, la fruta. Una lima en un vaso con hielo yvodka.
– Brrr…

 

Lunes, 12 de mayo

 

– ¿Qué es eso,Peláez?
– Un yogur líquido, jefe.
– Es enano.
– Suficiente, tiene L. Casei inmunitas.
– ¿Qué fruta es esa?
– Es una bacteria que protege la flora intestinal.
– ¿Flora intestinal? ¿De qué coño habla?
– Olvídelo, ¿qué quiere que haga hoy?
– Quiero que limpie la piscina, empieza latemporada.
– No tenemos piscina.
– Entonces ponga la red en la pista de pádel.
– No tenemos pista de pádel.
– Prepare la barra de la terraza.
– No tenemos terraza.
– Vaya… Póngame una caipinriha que hace calorcito.
– No tenemos dinero para cachaza.
– No, nada de putas, Peláez, ya estoy mayor, solola caipirinha.
– La cachaza es la bebida que lleva la caipirinha,jefe.
– Ah… Bueno… pues no sé qué pedirle.
– ¿Quiere un trago de yogur?
– Está bien glup glup
– ¿Qué le parece?
– Está rico.
– Me alegro de que le guste, jefe.
– Y yo. Ahora póngase a trabajar yo voy a meditarsobre nuestro futuro.
– ¿Siesta mañanera?
– Cómo me conoce, Peláez, cómo me conoce.

 

Martes, 13 de mayo

 

– Se lo agradezco,Peláez.
– ¿El qué, jefe?
– No siga, por favor, basta de alabanzas.
– ¿Qué alabanzas?
– El halago debilita, Peláez…
– Lo sé, pero no le he halagado.
– Calle, calle, por favor, que me sonrojo… hay que vercómo es usted…
– ¿De qué coño habla?
– Sus palabras significan mucho para mí, perorealmente no es para tanto.
– ¿Mis palabras?
– ¡Bah! No insista, uno hace su trabajo con lamejor voluntad…
– ¿Qué trabajo? Usted no hace nada…
– He de aceptar que soy un héroe, un titán, casi undios.
– Lo que hay que escuchar.
– Quizás algún día pueda usted ser como yo.
– Ojalá no llegue nunca ese momento.
– Muchas gracias, hijo, se lo agradezco de verdad.
– Puto loco.
– Yo también le quiero, Peláez, yo también lequiero.

 

Miércoles, 14 de mayo

 

– Buenos días, jefe.
– ¡Peláez! ¡Nooooo!
– ¿Qué pasa?
– ¡¡¡No lo haga!!!
– ¿El qué?
– Ya estoy aquí, a su lado.
– Jefe…
– Dios santo, esto está altísimo.
– ¿Pero qué hace?
– Sé que he sido cruel con usted.
– Lo ha sido, jefe.
– Le pagaré lo que le debo.
– ¿Las treinta y siete mensualidades?
– Y las extras.
– Gracias.
– Además, le trataré con respeto.
– ¿Nada de llamarme vasallo, súbdito o plebeyo?
– Nada de eso.
– ¿Tengo su palabra?
– La tiene. Y ahora, vaya adentro, olvídese de laabsurda idea de arrojarse por la ventana.
– ¿Arrojarme por la ventana?
– Sí, el suicidio no es la solución, Peláez.
– No me iba a suicidar, jefe, estaba limpiando loscristales.
– ¿Qué?
– Sí, mire, tengo esto.
– ¿El último grito en chalecos?
– No, un arnés.
– Mierda puta. Pues retiro lo dicho.
– Me dio su palabra.
– Pues se la quito.
– No puede hacer eso.
– Claro que puedo, vasallo.
– Grrr…


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Laura Bellver

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