A la deriva

Siempre ha sido más o menos así, pero esta semana en mayor medida si cabe el jefe de Peláez se ha mostrado ajeno a la vida del periódico que supuestamente gobierna, tanto que el pasado jueves demostraba no saber bien si lo que tenía entre manos era un diario de provincias o una revista erótica, el viernes decidió jugar a los acertijos gastronómicos con el humilde periodista y el resto de la semana la pesó con la mente puesta en ideas absurdas como crear un departamento de I+D+i+d+i o hacerse novelista a base de escribir largas frases sin sentido. En definitiva, una semana más en la que el jefe de Peláez no quiere ver la realidad y el humilde periodista ha de sufrir para intentar sacar a flote una cabeceraa a la deriva.

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Jueves, 12 de junio

 

– Estupenda portada,Peláez, le felicito.
– Jefe…
– Informativa a la par que bella.
– Esto…
– Concisa pero hermosa.
– Verá…
– ¿Qué pasa? ¿No quiere aceptar mis halagos?
– Es que eso no es nuestro periódico, jefe.
– ¿Ah no?
– No, es una revista erótica.
– ¿Qué?
– Me temo que sí.
– ¿Y cómo ha llegado hasta aquí?
– La tenía usted ahí, bajo el colchón, junto aotras veintisiete, mire.
– Está bien, Peláez, me ha pillado.
– No pasa nada, jefe.
– ¿Y cuál es la portada de nuestro periódico?
– Una foto del Congreso de los diputados por laaprobación de la ley de abdicación.
– En fin, me gustaría felicitarle pero… al lado deesto…
– Ya…
– En fin, supongo que manda la actualidad, ¿no?
– Exacto.
– Bueno, pues voy a leer el periódico.
– Jefe, le recuerdo que eso no es nuestroperiódico…
– Sígame el juego, Peláez.
– Está bien…
– Y cierre la puerta, no acepto llamadas.
– ¿Y si vienen los cuervos?
– No acepto graznidos.

 

Viernes, 13 de junio

 

– ¿Sabe qué esto,Peláez?
– ¿Una chistorra?
– Se equivoca: es una obra de arte, la más avanzada tecnología,una poesía, una canción, una pedazo de vida.
– ¿Y qué va a hacer con ella?
– Freírla y zamparla entre dos panes.
– Me lo imaginaba.
– ¿Y sabe qué es esto?
– ¿Vino tinto?
– Se equivoca: es el caldo de los dioses, manjar dela existencia, río de placer.
– ¿Y qué va a hacer con él?
– Pasarlo de esa botella a mi estómago.
– Me parece bien.
– ¿Y sabe qué es eso?
– ¿La puerta?
– Se equivoca: es la barrera, el obstáculo, elvalladar, el muro que separa mi vida de placer de la suya de trabajo. Usted decide.
– Voy a la redacción, jefe, hay que hacer unperiódico.
– Ya… ¿Sabe lo que es esto?
– ¿Su dedo corazón estirado?
– Se equivoca, es: ¡Váyase al carajo y no vuelvaplumilla de pacotilla!

 

Lunes, 16 de junio

 

– ¿Qué le pasa,Peláez?
– Tengo desazón, jefe.
– Eche más sal, coño, no se corte.
– Desazón, tristeza, amargura.
– ¿Y eso por qué?
– La derrota española…
– Uf, no me hable, puta lluvia.
– ¿Lluvia?
– Cuando empezó a llover lo supe, estos putosholandeses viven bajo la lluvia, pero Casillas canta.
– ¿Cree que fue por eso?
– Por supuesto, si el sol llega a brillar,habríamos arrasado.
– No lo tengo tan claro, jefe.
– Hágame caso, he visto más fútbol en mi vida quenadie. Vi mi primer Roland Garros hace cincuenta años.
– Eso es tenis.
– Usted es un advenedizo, es lo que yo digo que es…
– Está bien, jefe… ¿Una porra para el partidocontra Chile?
– Mejor unos churritos.
– Brrrr…

 

Martes, 17 de junio

 

– Peláez, tráigameuna caja de aspirinas.
– ¿Qué le pasa?
– Me va a reventar la cabeza.
– ¿Resaca?
– No, he estado pensando.
– La falta de costumbre.
– Ya ve. Al menos ha servido de algo.
– ¿Ah sí?
– Sí, he decidido crear un departamento deI+D+i+d+i…
– Se ha pasado de íes y des…
– Bueno, como sea…
– ¿Y quién lo va a gestionar?
– Usted será el director.
– Gracias, jefe. ¿Y quién más?
– Usted será el jefe de grupo, el técnico y elbecario fotocopiador.
– Me lo imaginaba. ¿Y qué quiere que haga?
– Investigar para ver los derroteros que ha deseguir el periodismo en el futuro.
– Suena interesante… ¿con qué medios contaré?
– Aquí tiene.
– ¿Una bola de cristal?
– Mírela bien, ahí está el mañana.
– ¿Seguro que el dolor de cabeza no es de resaca,jefe?
– Bueno, quizás tomé algunas copas anoche.
– Acuéstese…
– ¿Sin Cola Cao con galletas?
– Ahora se lo traigo.
– Gracias, Peláez…
– De nada, puto loco.

 

Miércoles, 18 de junio

 

– Buenos días,jefe.
– Más allá de los meandros, en el valle fértil dejuncos y azaleas, el hombre levantó la vista y silbó la melodía de la memoria.
– ¿Jefe?
– En aquel rincón del mundo no había lugar para lossueños, todo a su alrededor era decadencia y mendacidad, pero la niña manteníaen su mirada inocente…
– ¡Jefe! ¿Qué hace?
– Soy novelista, Peláez.
– ¿Desde cuándo?
– Las nueve ycuarto.
– ¿Qué historia quiere contar?
– Ummmm… no sé…
– Algo querrá contar si va a escribir una novela…
– ¿Tiene que tener sentido? ¿No consiste enamontonar frases largas y extrañas?
– No, jefe.
– Coño.
– Lea, jefe, lea algo. Le ayudará.
– Está bien…
– Eso no, jefe.
– ¿Por qué?
– Es el Marca…
– Es mi lectura de cabecera.
– Ya, pero no sirve.
– Está bien.
– Eso tampoco.
– ¿Tampoco?
– No, Playboy tampoco, mejor esto.
– ¿Cien años de soledad?
– Sí.
– Puf, qué coñazo…
– Que lo disfrute.
– Olvídeme, lo dejo.
– ¿Ya no va a ser escritor?
– No. Y esto lo dejo aquí.
– ¿La obra de García Márquez bajo la mesa quecojea?
– Viene perfecto. Ni hecho a medida. Gran libro,Peláez, se lo agradezco.
– Brrrr…


Loscables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks)en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla páginaoficial en Facebook de 360gradospress.

Lafoto es de @Marga_Ferrer


David Casas

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